¡Mampoer para todos!

El zeppelin viaja alto y se dirige suave  por las tierras muy queridas para mí del sur de Botswana y Norte de Sudáfrica, unas nubes algodonosas nos mecen en tierra de leopardos, lejos de su alcance.

Si por ventura sois afortunados y llegáis a Botswana, podéis probar a vuestro propio riesgo internaros en Sudáfrica y descubrir  el mundo exclusivo y bizarro del Gran  Marico en la ruta al noroeste de Johannesburgo que recorre el gran valle del Rio Marico  afluente del Limpopo. 

Por  la carretera de Mafikeng vas dejando  atrás Swartruggens y Koster, llegando a Zeerust, destartaladas ciudades de avituallamiento, sobre la formación montañosa de Dwarsberge en la frontera de  Botswana .

Es una tierra  tan uniforme de vegetación y pistas características que se queda impresionada en tu retina,  sobretodo al atardecer cuando el sol se esconde ya por las colinas del oeste dejando un poso de fotogramas en el aire, concretamente una docena por segundo; porque allí siempre te perderás una parte, al contemplar la otra.

Es un mundo particular de naturaleza exigente, gente dura y paciente, donde la información se transmitía al anochecer entre granjeros entorno a un café y una tanda de aguardiente. Los rumores llegados de los viajeros en carros de bueyes, las anécdotas  entorno a la guerra contra los británicos, las leyendas de la maleza y sus peligros, la bella hija del nuevo granjero,  los “malditos kaffir” (no olvidemos que concebían la superioridad blanca de una manera tan radical de que no les cabía una concepción diferente) y las noticias sobre el ganado constituyeron el caldo de cultivo de los cuentos de Herman Charles Bosman, hombre particular donde los haya.

Llegó a la zona en 1926 para dar clases en un pequeña granja en Heimweeberg donde estuvo sólo 6 meses ya que fue encarcelado acusado del asesinato de su hermano en Johannesburgo adonde había ido unos días antes las vacaciones. Fue condenado a muerte con 21 años, el siempre alegó que no quería matarlo, pero lo cierto que en la trifulca el rifle se disparó. Después le conmutaron la pena por 10 años de prisión con trabajos forzosos. Cumplió 4 y medio. Su experiencia carcelaria la recogió en el libro “Cold Stone Jug” de tono humorístico y autoparódico con el transfondo de crítica a la situación de la institución penitenciaria.Pero en el corto espacio de tiempo que vivió en la zona del Gran Marico se llevó  suficientes materiales  como para tejer cerca de 250 historias de humor, tragedia y poesía del veld, la maleza en Afrikaans.

Nos adentraremos por pistas de arena, recorriendo todas las ondulaciones posibles, carreteras estrechas, puentes, maleza y claros tachonados de granjas aparentemente vacías y con cierto halo de misterio. El Marico está salpicado de característicos koppies (pequeñas lomas de rocas)  y escarpados pendientes de maleza y piedras, donde se han encontrado asentamientos humanos de la Edad del Hierro. Son tierras donde se oyen medias voces que vienen de los árboles y se ven extrañas figuras bajo la luna llena, un ambiente donde la historia se ha anclado en la en la épocas del Gran Trek (la diáspora boer hacia el norte ante la acometida británica) sobre el año 1825. Es como si los espíritus de diferentes épocas flotaran en el aire. Los  mapas de la zona no eran muy precisos cunado la visité. Sabes que te mueves en un determinado área entre determinados pueblecitos que marcan la referencia.  Hacia 1820 vivían en la zona unos veintemil Bahurutshe, tribu renombrada por sus habilidades en minería, cantería, y trabajos del hierro y del bronce. Los visitantes blancos del siglo XIX resaltan que los interiores de las chozas estaban decorados con esculturas de arcilla y pinturas parangonables con el trabajo de los artistas europeos contemporáneos.

Esta zona es uno de esos  lugares tan contradictorios donde al lado de explotaciones mineras de andalucita para fabricar componentes materiales de la industria aeroespacial podrás encontrar Boers que todavía viven sin luz ni electricidad y si tienes suerte te descifraran las estrellas. Lugares contradictorios donde predomina aparentemente una gran quietud pero sin embargo  pasan cosas, se necesita un buen tiempo para comprender que el Marico no es para personas que quieran pasar un fin de semana sino para gente paciente, que pueda toparse por azar con lugareños, o que pueda descansar apoyado en una roca y quizás una tarde entre sorbo y sorbo de un buen mampoer de melocotón un leopardo pasará delante de tus narices.

El Mampoer es un  aguardiente  destilado en casa, en la vieja tradición boer, sin licencia, aunque como ellos dicen está amparado por la verdadera ley que es la biblia y protegida la receta generación tras generación.

Tras varios vasos de mampoer  la complexión del paisaje cambia, y también el cuerpo dejándote en un estado de flotación a cámara lenta, como si hubiera una fusión con el sol y la tierra en esta parte particularmente atractiva y pétrea de África . Realidad y fábula se mezclan. Incluso el origen del nombre del  mampoer tiene su leyenda misteriosa, a falta de confirmación,  parece derivar del kgosi  Mampuru, un jefe de la tribu  Pedi que instigó el asesinato de su hermanastro  Sekoekoenie emborrachándolo

Esta bebida destilada contiene un 65 a 75% alcohol. Por eso se dice que  el mampoer no hace promesas y no dice mentiras , pero es una herramienta útil para que en tierras del Marico, florezcan las leyendas y las historias reflejadas por el escritor H.C. Bosman de boca del narrador el mítico Oom Schalk Lourens. Si te pones a investigar nunca hay hechos verídicos comprobables, pero nunca las historias son mentira y suenan verosímiles alrededor de un buen fuego en una noche estrellada. No hay pruebas, pero las cosas pasan, como en un gobierno cualquiera…

A veces las leyendas se transforman en realidad como la polémica que surgió protagonizada por monos, leopardos y granjeros. 

En la naturaleza los monos tienen muchos enemigos naturales, por ejemplo los leopardos que en la zona del Marico abundaban y donde los monos constituían elemento esencial de su  dieta. Sin embargo la presión del hombre hizo que el número de leopardos descendiera. Además estos leopardos prefieren presas más grandes y fáciles de atrapar como las vacas, especialmente, las indefensas terneras.

El resultado es que muchas cabezas de ganado son atacadas por leopardos y suponen una pérdida importante para los granjeros de la zona, por lo cual los granjeros o bien atrapan leopardos para soltarlos en otras áreas o directamente los matan. Esto está poniendo en peligro el ecosistema porque como resultado los monos se están multiplicando y al no poder encontrar comida en esa tierra, organizan verdadera batidas por las granjas comiéndose las semillas. Con lo cual, lo que no destruyen los leopardos lo destruyen los monos.

Muchos de los granjeros están al borde de la quiebra y de extinción en la zona. Parecería pues que de leopardos, monos  y hombres saldrían triunfantes ¡los monos!, a priori el animal más débil de los tres. ¡Extraño mundo!

Entre las soluciones que los lugareños dan al problema  encontraremos el humor propio de la zona:

1. Si fuera posible hablar con los monos, se podría organizar una reunión con ellos y sentaditos explicarles la situación,  pero como todo el mundo sabe aunque nos separen pocos genes los monos no hablan y por mucho que te dirijas educadamente a ellos diciéndoles “Por favooooor alejaos de mi cosecha”, nada, no se enteran, por muy razonable que sean los argumentos humanos seguirán robando.

2. Otra solución es mover a los monos a otro lugar. Cuando te veas afectado llamas al 112, vienen y se los llevan.

3. Una  tercera solución puede ser el uso de medidas contraceptivas, para reducir su ritmo reproductor y por tanto su número a medio plazo. Pero quien es el que va a hacer ese trabajo inmediatamente…el problema exige una respuesta inmediata.

4. Una cuarta solución es hacer una matanza selectiva de las familias de primates como se hace con elefantes en los grandes parques sudafricanos.

Esta última es la solución que los granjeros iban a llevar a cabo, pero la publicación del caso en la prensa  causó una conmoción en medios internacionales. Hubo opiniones para todos los gustos, unos sostenían  que el elemento clave es que los granjeros no disfruten con la matanza, que se contengan; otros se dirigieron a los granjeros para organizar batidas de monos con arco y flechas y los más urbanitas sugieren  ideas adicionales como introducir más leopardos, y trasladar a los granjeros , por ejemplo, a jaulas de zoo como nuevos animales mamíferos bajo un letrero “granjeros Boer”. Hábitos: les gusta vivir en tierras inhóspitas  son incapaces de convivir con los simios. ¿Y tu qué harías?

Bosman fue un incansable  organizador de fiestas que eran famosas por las  sobremesas que se alargaban de la mano de su oratoria a lo largo de la noche. Dos días después de una de sus fiestas en las que el Mampoer destilado siempre parecía insuficiente le condujo su mujer al hospital Edenvale. Al legar le preguntaron para hacerle la ficha: lugar de nacimiento y el respondió: Lugar de Nacimiento: Kuilsvier- Muerto: hospital Edenvale!”

Cuando entró en la consulta, al poco sólo se podían oir las risas del doctor. Bosman nunca perdió el sentido del humor , salió y dijo a su mujer que era una simple indigestión. Pocas horas después se desvaneció  en su casa. Muríó mientras le llevaban de vuelta al hospital, el 14 de Octubre de 1951.

¡Totsiens my vriend!

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