Veronica Micle

La más bonita historia de amor de la literatura rumana , tuvo como protagonistas a Verónica Micle y Eminescu. El amor estre el “angel rubio “ y Eminescu fue tal que consiguió existir más allá de las maldades de personas que querían separarlos.

Eminescu estaba enamorado de la belleza femenina de Verónica:

Aunque en la foto  ella se le parece una poco al señor del que hablaba el otro día, Montesquieu, se le describe como una mujer de vida plena, llena de encanto, hermosa, una mujer perfecta de una voz muy atractiva que utilizaba en diferentes lenguas. En la sociedad de aquel tiempo, por estas cualidades superiores, hacía sombra a todas las demás mujeres. En sus 39 años de vida tuvo tiempo para muchas cosas; se casó a los 14 años, se cambió de nombre, alumna excepcional, al punto que al salir de la escuela le dieron la calificación de matricula de honor; claro que se la dio el Rector de la Universidad de Iasi, Stefan Micle, que le llevaba unos treinta años e insistió a la viuda madre tanto en casarse con la hija que asl fue,  al fin y al cabo eran del mismo pueblo.

Se casó sin pasión con aquel hombre al que respetaba, y le dio dos hijas que en un futuro tambiés se dedicarian a las artes, ópera y poesía.

La musa de Eminescu, no fue una mujer fácil, no le faltaban pretendientes pero ella estaba preocupada en cultivarse, en su hijas y en tiempos de guerra en ayudar como voluntaria.

El amor entre Eminescu y ella fue casto hasta el fallecimiento de  Ştefan Micle (1879). Hacía 7 años que se conocían y mantenían una relación epistolar; Eminescu había llegado a un estadio amoroso profundo.  La poesía de ambos se constituye así en una especie de diario del amor donde cabe toda la gama de sentimientos. No olvidar que ella era una mujer casada.

Se conocieron en Viena, en 1872 donde Eminescu estaba ya en tratamiento. Aunque Verónica tenía dos hijas y respetaba al marido, sentía que le faltaba una atmósfera más soñadora y un amor que le envolviera en misterio y poesía. Vivió con Eminescu su amor romántico, lo otro había sido un apaño circunstancial que por educación había aceptado hasta el final.

Eminescu tuvo siempre una frágil salud física y mental a pesar de que afrontaba con energía y pocos  recursos las vicisitudes de la vida.  Tuvo períodos de internamiento tanto en Viena como en Rumania. En 1883 Eminescu da señales de alienación mental y lo recluyen por primera vez. La causa de su enfermedad parece ser la sífilis, sea congenital sea adquirida por contagio durante su período estudiantil.

Mihai Eminescu desarrolló siempre su carrera en el ámbito de la cultura, aunque también tuvo inclinaciones por la política; ocupó cargos intermedios al amparo de su valedor,Tito Maiorescu, hombre político e influyente crítico; cuando Tito y su partido perdieron  el poder ,Mihai fue redactor jefe de Timpul el periódico oficial del Partido Conservador, cuyas opiniones podrían seguir vigentes:

“ El mal esencial que amenaza la vitalidad de nuestro pueblo es la demagogia”

“El Estado llegó a ser, por culpa de una sociedad explotadora, el objeto de una expoliación continua, y esos hombres no suben las escaleras de la jerarquía social a través de su trabajo y sus méritos, sino a través del abuso culpable del poder político, ganado después de robar sumas importantes del dinero público.

“Los errores en la política son crímenes; porque por culpa de ellos sufren millones de hombres sin culpa, por culpa de ellos se obstaculiza el desarrollo del país entero y, para décadas que vienen, su futuro.

En los 7 años de relación en bambalinas el amor fue creciendo y a la muerte del marido Verónica siguió rechazando múltiples pretendientes, prefiriendo ser “musa de un genio que esposa de un príncipe”.

Ella seguía cultivándose en la literatura, convirtiéndose además en traductora, buena pianista, y a la muerte del marido una viuda con graves problemas financieros y amante apasionada e inspirada de Eminescu con el que no vivirá jamás  bajo el mismo techo.

El nunca tuvo una posición estable; de hecho su mecenas era más bien espiritual; Maiorescu era de la opinión de que para crear el poeta tiene que sufrir necesariamente, así que interviene sólo para ayudarle a sobrevivir.

La poesía de Eminescu, cuyo sobrenombre el Lucero (simbolizado como la figura  estelar de la cosmogonía literaria rumana) es imposible de entender sin Verónica. El amor a Verónica Micle se convirtió en una nota musical siempre presente en todo lo que el amor significa en  la poesía de Eminescu.  .

Estamos hablando del mejor poeta romántico rumano, que en la época en el círculo intelectual de Iasi, en el norte de Rumanía, formaba parte del grupo Junimea (juventud)  fundado en 1863, cuya revista “Convorbiri Literare” (conversaciones literarias) es obra maestra, motor  y legado del máximo exponente de  la vida literaria de aquella época (Titu Maiorescu, Petre P Carpa, Negruzzi, Caragial).

Uno entregado a su misión literaria, otra entregada a sus hijas y a cultivarse sin salir demaasidado del círculo familiar…no es de extrañar que las páginas de la correspondencia que se escribían  sobre su amor imposible eran más que literatura, eran la propia vida.

En 1887, Verónica llega a Bucarest para estar cerca de Mihai, ya enfermo. Hasta su muerte en 1889, el poeta pasa por períodos de mejoría alternando con reclusiones en varios sanatorios rumanos y extranjeros .Murió en 1887.  Está enterrado en el cementerio Bellu de Bucuresti, bajo la sombra de un tilo, árbol que aparece frecuentemente en la obra del poeta.

A la muerte de Eminescu, Verónica se retira   al monasterio de Varatec donde escribe y reagrupa poemas incluyendo los que él le dedicó. Afectada sin remedio a los  pocos  meses toma arsénico  acabando con su vida. La vida sin eminescu era insoportable.  Está enterrada en el Monasterio de Varatec.

http://www.csvd.ro/panoblog/360-romania/monasteries-of-moldavia/varatec-monastery/

 EL LAGO (M.Eminescu)

El lago azul de los bosques
cargado está de nenúfares; 
temblando en círculos blancos 
hace zozobrar la barca.

Y yo paseo a la orilla
como si estoy esperando
que ella surja de los juncos
y caiga dulce en mi pecho;

que saltemos a la barca,
que el agua nos balancee,
que se me escape el timón 
y los ramos se me escapen;

que flotemos dulcemente
bajo el claror de la luna,
que el viento gima en los juncos
y el agua ondulando cante.

Pero ella no llega… Solo,
en vano sufro y suspiro
junto al lago azul cargado

de la flor de los nenúfares.                                                                                                                                                                                                                                                    Escuchad a Porumbescu en su Balada que es nostálgica para poner en este momento, un réquiem del amor, bonito pero triste, de domingo de otoño por la tarde volviendo del bosque o felicidad que se aleja…          

                                                                                                                                      

 Iubit (amor). Verónica Micle

En la ceniza está escondida

Con frecuencia la chispa

Y el amor inextricable

En el alma de mujer.

Y por la pasión ardiente

El corazón que a ti te he dado,

 pero el amor inolvidable

Para la eternidad ha permanecido. 

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