El Batallón del Talento

Escuchad la batallita que esto no nos lo enseñaban en el cole; en los 70 primaban los Reyes Católicos , el Cid Campeador, y así en extranjeros a Viriato, Aníbal y los dos triunviratos.

Si las trincheras funcionaran con poesía en vez de disparos, en el frente de Majadahonda en el 1936 coincidió un grupo de poetas  que dio el sobrenombre de “Batallón del talento” que hubiera ganado de largo.

Figura señera de las brigadas internacionales, Pablo de la Torriente  Brau, periodista, literato,  encarna como nadie el idealismo romántico del brigadista  en la guerra civil española. Fue uno de los mil cubanos que combatieron del lado de la República.

Nacido en Puerto Rico, y desde su infancia, cubano de adopción sobresaliendo pronto con su pluma en su lucha por los ideales revolucionarios martianos.  Líder universitario del frente antimachadista a la estela ejemplar de Julio Antonio Mella -asesinado por la policía del dictador Gerardo Machado- fue encarcelado y exiliado bajo la primera dictadura de Fulgencio Batista. Decide dejar su exilio en Nueva York donde desempañaba trabajos manuales como la mayoría de obra portorriqueña despertándose su idea de acción internacionalista. El 6 de Agosto de 1936 escribe:   «He tenido una idea maravillosa, me voy a España, a la revolución española. Allá en Cuba se dice, por el canto popular jubiloso: “no te mueras sin ir antes a España”. Y yo me voy a España ahora, a la revolución española, en donde palpitan hoy las angustias del mundo entero de los oprimidos. La idea hizo explosión en mi cerebro, y desde entonces está incendiado el gran bosque de mi imaginación (…) Como no se me ocurrió antes la idea? Ya estaría yo en España. La culpa es de Nueva York. Aquí, en medio de exiliado político, no he hecho otra cosa que cargar bandejas y lavar platos. Me puse estúpido. Me volví tornillo. He sido uno de los diez millones de tuercas. Algún día me vengaré de Nueva York. Pero ahora yo me voy a España, a ser arrastrado por el gran río de la revolución. A ver un pueblo en lucha. A conocer héroes. A oir el trueno del cañón y sentir el viento de la metralla. A contemplar incendios y fusilamientos. A estar junto al gran remolino silencioso de la muerte»…

Reúne dinero y llega a España en defensa de la II República , se  incorpora  a la 1ª Brigada Móvil, del Quinto Regimiento, del  Batallón de El Campesino (Valentín González), donde fue nombrado Comisario Político por recomendación de otro cubano y se dedicaría a editar los periódicos de propaganda y a educar a la tropa.

En el frente se encuentra en noviembre a Miguel Hernández:  el día 25 creo, lo pasé todo en Alcalá. Descubrí un poeta en el batallón. Miguel Hernández, un muchacho considerado como uno de los mejores poetas españoles, que estaba en el cuerpo de zapadores. Lo nombré jefe del Departamento de Cultura, y estuvimos trabajando en los planes para publicar el periódico de la brigada y la creación de uno o dos periódicos murales, así como la organización de la biblioteca y el reparto de la prensa.

Y también añade sobre las actividades culturales desarrolladas desde su trabajo como Comisario de Cultura junto a Miguel Hernández (en la carta fechada el 13 de diciembre de 1936):

-<<Y aparte de todo esto, hemos dotado a cada compañía de un maestro, con una campaña intensiva para que todo el mundo sepa firmar el próximo pago. Y muchos están aprendiendo a leer y escribir. Y actos también hemos dado tres ya. Uno en el que intervinieron Alberti, María Teresa León, Aparicio y Emilio Prados, y otras dos en el cine del pueblo…>>.

“El día dieciocho de diciembre de 1936, aproximadamente de las doce a las catorce horas, nuestro batallón perdió a uno de sus hombres más queridos, nuestro Comisario, nuestro Pablo como nosotros le llamabamos (digo que murió de las doce a las catorce horas del día porque antes le habíamos visto varias veces y sobre esta hora empezó la retirada de nuestras fuerzas.)Ese día desde las cinco a las seis de la mañana, los fascistas emprendieron gran preparación artillera contra nuestras posiciones.El comandante Candón, jefe de nuestro batallón, tenía el puesto de mando en el mismo caserío de Romanillo, es decir, muy cerca de la primera línea, de antemano determinó que iba a haber un combate muy rudo,fue por toda la primera línea dando instrucciones a los capitanes de segunda compañía.Rapidamente después de la preparación artillera, aparecieron los tanques y tanquetas del enemigo detrás de los cuales avanzaba la infantería fascista, en su inmensa mayoría moros.Fue un combate terrible, todo era polvo y llamas de las bombas y proyectiles.En las primeras horas nuestras fuerzas resistieron los ataques de las fuerzas superiores del enemigo.Pablo de la Torriente estaba ,como siempre, en los sitios de más peligro, dando ánimos para que las posiciones no se perdieran.A media mañana de ese día nuestras fuerzas hicieron intentos de retirarse de las posiciones ocupadas fundamentalmente por ambos flancos .Gracias al esfuerzo de Pablo se organizaron contraataques y las posiciones fueron recuperadas de nuevo. Allí se recogieron muchos moros muertos. Pablo me llamó y me dijo que había necesidad de dividir el frente en dos. Así lo hicimos: él me destino la mitad izquierda del frente y escogió la otra mitad, es decir, la parte de la derecha hasta el caserío que era nuestro límite.

. Después de presentar una gran resistencia al enemigo y de haber contraatacado varias veces al enemigo rompió el frente por los dos flancos, principalmente por el frente de otra unidad que se defendía a nuestra izquierda por la orilla de un bosque que llegaba hasta cerca de Majadahonda; los tanques y tanquetas con infantería enemiga se metieron por el camino que iba de Majadahonda a Romanillo y nos atacaron por la espalda.

El periodista y profesor cubano de origen gallego Lino Novás Calvo  es autor de  «El entierro de Pablo de la Torriente Brau” y dará cuenta de su entierro.

Lino Novás Calvo es para mí el mejor cuentista cubano;conocedor de la calle en tiempos de la dictadura Machadiana donde ejerció diversos oficios (dependiente de fondas, mandadero, empleado de limpieza, carbonero y chofer de alquiler.) y ocios (quería ser boxeador pero con el primer noqueo lo dejo, era valiente pero ni su cuerpo ni su vista le acompañaba), especialmente marcado por su etapa de taxista..  De hecho llegó a Cuba como tantos emigrantes buscando mayor fortuna que la que le ofrecía la depauperada economía gallega. Fue un gran periodista, mejor cuentista, huraño e incomprendido hasta el final de sus días, creo que no ocupa el lugar que debiera en la literatura. Regresó a España en 1931 como corresponsal del semanario gráfico Orbe (1931-1933) el estallido de julio de 1936 lo sorprendió en Asturias, donde hacía un reportaje sobre el sistema penitenciario ibérico, y regresó de inmediato a Madrid para colocarse al lado de las tropas republicanas, dónde sino?   Fue  oficial de enlace del batallón  de Valentín González, El Campesino, y se vinculó a periódicos revolucionarios como Ayuda,  órgano del Socorro Rojo Internacional,  liderado por  Pablo de la Torriente que ya conocía desde Cuba.

Su estancia en España no fue precisamente agradable,:en la Casa de la Cultura de Madrid fue acusado, ante un auditorio de más de mil escritores y artistas reunidos en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, de haber publicado varios artículos en contra de los mineros asturianos, lo cual implicaba su fusilamiento inmediato. Fue conducido al madrileño Palacio Spinola hasta que el acusador, fiscal Carmona Menclares, presentara pruebas en su contra. José Bergamín, poeta católico se autopropuso para defenderlo, en tanto que las voces de Pablo Neruda, Rafael Alberti y María Zambrano se alzaron en su defensa. Al no poder presentar el citado denunciante la testificación probatoria, fue absuelto, pero el incidente conmovió su psique de manera definitiva y via Paris salió de España, donde seguiría su vida literaria con grandes dificultades. Con la revolución se exilia y acabará sus días en Nueva York, ejerciendo de profesor de literatura.

 Así que tenemos a Lino Novás Calvo como asistente privilegiado al entierro primero de Pablo de la Torriente  y cuenta lo que vió antes y después:

 Los camilleros le habían recogido al pié de la loma por la cual se habían descolgado los fascistas, lo velaban arrimados a sus varas. Semejaban una guardia de labriegos, erguidos, taciturnos, oscuros, tristes y silenciosos”

   “Todo el músculo y el vigor de aquel joven alegre y deportivo, había venido a ser una contracción de hombre, después de tres días de abandonado en campo enemigo. Los zapatos brotaban arriba en forma de X, las anchas suelas encostradas todavía de la última tierra que pisara”.

Este ceremonial de silencio estaba presidido por el comisario de cultura de la brigada del Campesino, el poeta Miguel Hernández. A Pablo se le entierra en el cementerio de Chamartín el 23 de diciembre. Fue embalsamado con la idea que en la toma posible de dicho cementerio, por los fascistas, su cuerpo sería ultrajado y esto permitió que a principios de 1937, los cubanos que estaban en campaña y auspiciados por el también cubano Lelio Álvarez, lo trasladasen al cementerio de Montjuic de Barcelona, con la idea de llevarlo a Cuba. Allí estuvo en el nicho 3772 hasta la toma de Barcelona (1939) por los fascistas, y sus restos fueron depositados en una fosa común. Este nicho, fue un lugar de encuentro de cubanos que luchaban en los frentes de Cataluña y por españoles, para venerar y honrar al heroico revolucionario.

 Imaginaos llevarlo en tiempo de guerra desde Madrid a Barcelona; esa misión se confió a Miguel Hernández al que acompañaba el poeta y dramaturgo Antonio Aparicio Herrero, que describe el viajecito:

    -“Teníamos que transportar desde el frente del centro hasta la capital catalana el cadáver de un voluntario internacional que había muerto luchando en nuestra misma brigada de choque: Pablo de la Torriente. Una comisión cubana se haría cargo en Barcelona de los restos de su compatriota para llevarlos hasta su isla natal. De Madrid a Barcelona, nuestro viaje resultó largo, el coche que Miguel y yo ocupábamos tenía que ir siguiendo a otro que transportaba el cadáver y cuya velocidad era bien modesta. Miguel se mantenía silencioso, dejando pasar las horas y los paisajes sin soltar una palabra. De tarde en tarde, sacaba un minúsculo lapicillo y anotaba una frase, un verso, tal vez una sola palabra que serían, después, material para el poema que dedicó a aquel luchador vencido”.

Miguel asiste al entierro,y ve a Pablo vestido con ía la zamarra de piel de cordero que él le había regalado semanas antes. Delante de su fosa,  en Barcelona, el poeta leyó la «Elegía segunda» escrita en su recuerdo», que luego se incluiría en libro Vientos del pueblo, (1937)

—Me quedaré en España compañero—,
me dijiste con gesto enamorado.
Y al fin sin tu edificio tronante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.

De una forma vestida de preclara,
has perdido las plumas y los besos
con el sol de España puesto en la cara
y el de Cuba en los huesos.

Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto
porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.

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