Flotando

Mirad, mirad, quien he visto con mi periscopio salir por los caminos, pues sí que está mal el asunto…en fin, pasemos de puntillas.

Los zeppelines conocen el arte de lo etéreo y en las artes humanas el ballet clásico es una de las manifestaciones que más helio contienen. El otro día vi pasar en perfecto salto entre las nubes a Tamara  Platonovna Karsavina, nacida en San Petersburgo (Rusia) en 1885 –murió en 1978 en Beaconsfield, Buckinghamshire, (Inglaterra).

 

Fue la bailarina principal del Ballet Imperial del Zar. Dejó Rusia en 1917 después de la revolución, e inmediatamente continuó asociada con los Ballets Rusos como ballerina principal.

Descrita  como belleza clásica con la cara que porta la tristeza Antigua de las diosas que descendieron a la tierra del esplendoroso Olimpo, Karsavina descendía también de griegos. De ella decían los críticos que no se conocía otra bailarina que practicará el arte de crear poesía– la más tierna virtud del alma humana , la fuente del placer más íntimo – a través de la forma perfecta de la danza. El secreto de su encanto era su don de convertir en danza la poesía. Cada papel que realizaba lo imbuía de la ligereza, de un  transparente velo de un sueño, un vapor poético sublime. ¡Que bailaba bien, vaya!

Su baile, envuelto de su encanto y atractiva femeneidad, se beneficiaba de su maestría técnica que transportaba al espectador a una átmosfera poética volando por encima de los bosques , valles, montañas y mares como un hada mágica con  radiantesonsrisa en su labios. Bailaba en su jardín:

Su belleza se convirtió en un símbolo de su tiempo e inspiró a muchos artistas, su primera aparición fue en el dibujo  «Bouquet», de Valentin Serov (ahora en la Galería Tretyakov). Entre otros Picasso, Matisse o Derain diseñaron para ella. La iconografía de Karsavina puede recorrerse como un espejo del arte en la primera mitad del siglo XX.

En su vida privada causó revuelo su relación lésbica con Mercedes Acosta,  poetisa y diseñadora neoyorkina, hija de cubano y de una descendiente de los Duques de Alba.

Tras la relación con Karsavina, esta cazadora de mujeres sería hipotenusa de un triángulo amoroso nada menos que con Marlene Dietrich y Greta Garbo.En el catálogo de bailarinas Mercedes incluyó a Isadora Duncan, que como ya vimos en otro post ponía nervioso a su marido Esenin con sus relaciones con otras mujeres; Isadora describe a Mercedes en un poema:

                                    Un cuerpo esbelto

                                    Suave y blanco

Está al Servicio
De mi placer.
Dos senos aparecen
Redondos y dulces
Invitan a mi hambrienta
Boca a comer
De dónde dos pezones –firmes y rosados
persuaden a mi sedienta –alma a beber
Y aún más abajo un lugar secreto
Donde dispuesta escondería mi rostro amante…
Mis besos como un enjambre de abejas
Se abrirán camino entre tus rodillas –
Y chuparán la miel de tus labios
Abrazando tus esbeltas caderas (…)

Y Mercedes escribió un poema a Greta Garbo de la qu estuvo enamorada hasta el fin de sus días:

El cuerpo de Greta Garbo es esbelto

Si el viento la ataca se arquea en una curva casi musical

Como la arena

El cuerpo de Greta Garbo es astuto

Si las olas la mojan

Alza la nariz

Y cierra los ojos

El cuerpo de Greta Garbo es blanco

Es un cuerpo

Que entiende

Y que sonríe suavemente

Y sus pechos crecen

Se hinchan

enigmáticos & nutritivos

y se erizan

Esas dos flores de su alma se levantan

Y maduran

Y encajan en mi boca a la perfección

Y yo sólo sé que más abajo

En un valle donde sin oxigeno la vida prolifera

Está todo lo que siempre hemos buscado

Nuestro sitio

El lugar donde estoy lista a ocultar mi rostro enamorado

El lugar donde mis besos atacan como abejas.

Karsavina continuo siendo amiga de Mercedes Acosta, confidente de sus conquistas, del abandono de la Garbo, de su explosivo affaire con Marlene Dietricht; pero su rivalidad no fue en ese terreno –continuo su vida de casada- sino en el balletdonde tuvo como rival a Anna Pavlova.

En la película A Portrait of Giselle Karsavina cuenta sobre un “fallo del vestuario”: durante una función sus correas del hombro se soltaron y quedó desnuda accidentalmente, y Pavlova redujo a una desconcertada Karsavina a las lágrimas. Las diosas del Olimpo también envejecen en la tierra…

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