Habaneando II

Viva La Habana!, es más que un deseo, las muchas Habanas que cada día se desperezan con esperanzas nuevas y viejos oprobios. Conectarse a Radio Reloj en el 101.5 de la FM a veces da escalofríos, una radio que cada minuto aparte de dar la hora, da la monserga cotidiana en formato orwelliano sobre los éxitos de la Revolución y sobre temas anacrónicos,leguminosos , orquídeas varias y enfermedades del más allá, todo para que si no se está en la realidad se focalice a poder ser en las focas árticas o en excavaciones de fósiles en lugares remotos de una Asia escondida. Todo para dejar de pensar bien, para envolver a la gente en una nebulosa confusa que no se compadece con la carestía de la vida o la transformación social o el jodido hombre nuevo que no llega (si al menos vinieran unos zapaticos italianos, será suficiente).

Mientras el aedes aegypti vector del dengue hemorrágico parece que esta haciendo de las suyas en este otoño cubano, a pesar de las prevenciones de fumigación… Las cacareadas virtudes de la salud cubana no se sostienen ante una realiodad de falta de elementos imprescindibles para dar un buen servicio a la población, el éxodo de miles de médicos cubanos que libran servcio a la revolución en terceros países (quedándose el gobierno con gran parte de sus emolumentos) hace peligrar el propio servicio de salud pública en Cuba. Eso sí, la labor que realizan en los poblados más recónditos del planeta es digno de alabar y propondria yo la candidatura al príncipe de Asturias de lo que sea, porque se lo merecen.

Alabanzas a Siria, Oh my God!, despotricamiento generalizado contra los pueblos de occidente salvo que se trate de los indignados que pronto les etiquetan de revolucionarios.

Ya nada basta, esto tiene que cambiar de manera tan radical que me gustaría que vienieran unos extraterrestres bien revolucionarios y obligaran a la reconciliación de todos los cubanos por decreto marciano.

Hay que olvidar tantas cosas,  mejor  sería empezar una nueva cotidaneidad desde el respeto y la educación, tantas palabras manoseadas que ya no se las cree nadie.

La buena gente de Cuba (que se distribuye proporcionalmente como en casi todos los paises del planeta) merece otra cosa, llámele imperialismo, llámele tres comidas diarias, llámele como quiera, pero llámele..

Bueno con dificultades varias y errores tipográficos, pero esperamos poder reportar desde esta Habana donde reparo motores.

Viva Cuba!

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