Varadeando

Una de las cosas que llaman mas la atencion en Cuba, es la ausencia de publicidad. El negocio de las vallas de publicidad en este pais es inexistente. Tan solo existen paneles alusivos a la Revolucion y sus logros, asi como a satanizar al enemigo.

Con todo se agradece esta ausencia de pblicidad que en Espana es abrumadora, abusadora y nociva. Quien enn su sano juicio puede ver cualquier cadena nocturna en lo qeu ofrecen ademas de sorteos infames productos inexplicables y milagrosos, desde la baba del caracol hasta todo tipo de aparatos adelgazantes y esmaltadores de carroceria. Supongo que les debe funcionar, asi que cabe concluir que estamos muy mal.

Ahora mismo es de noche en Varadero, anunciaron por la mañana un dia típico invernal, con mínimas de !22 grados!…y aquí i los cubanos ya van con jersey. Bañarse al atardecer hoy en el Caribe ha sido un lujo, necesario. El panel de entrada lo dice bien claro “Lo que recaudamos aquí, es para el pueblo”…y es que sin la industria del turismo Cuba estaría mucho mas acabada. Canadienses y españoles son excelente fuente de ingresos par la economía cubana.

El turismo, las remesas y la ayuda recibida de Chávez son una buena parte de las entradas de divisas en el país.

En los años 50, Meyer Lansky y su gente quiso hacer de toda la costa norte desde La Habana hasta Varadero una franja continua de hoteles, casinos y prostíbulos de lujo para consumo norteamericano.  La Revolución frustró sus planes; hoy día desde La Habana hasta Matanzas prácticamente no hay ningún hotel y menos casino. En esta zona de dificil accesibilidad a la línea de costa,  el Gobierno encontro literalmente petróleo, así que es una de las zonas petrolíferas del país. Todos los países del área suenan en confirmar prospecciones milagrosas que inyecten a los países bolivarianos del caribe y aledaños combustible indispensable para hacer realidad sus sueños.

Pasado Matanzas las playas de Cuba logran su mayor esplendor, rodeadas de exuberante  vegetación, un manto turquesa en el mar y vientecillos agradables circulantes en el Estrecho de la Florida.

No encontraréis la aventura que traía a Hemingway a perseguir su pez espada por la bahía de Cojimar, pero aquí todos los tópicos de tropicalidad cobran vigor, el ron latente, la escultural (a veces de Botero) cubana, el baile sin fisuras y el mar, la mar…

No es mal sitio para plantar un zeppelin, un ratico.

Que el invierno, se presenta bastante invierno, y da frio pensarlo.

Otro mojito. C’est la vie.

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