GO GENJI …GO

El Genji Monogatari está considerada la primera novela psicológica de la literatura. La historia del príncipe Genji fue escrita por Murasaki Shikibu, cortesana de la Emperatriz Jotomon a principios del Siglo XI.

La novela tiene 54 capítulos  y presenta la historia del príncipe Genji, un favorito pero no el primogénito del Emperador Tenno. Él pasaba el tiempo dedicado a la belleza del arte y utilizó su alta posición para satisfacer su lujuria por las mujeres.

Cuando Tenno abdicó, sin embargo, su hijo Genji  perdió a su  concubina y sus privilegios en una discusión con el nuevo emperador y su madre y él marcharon hacia el exilio voluntariamente. Más tarde Genji regresa a la corte, pero sin su amada, con quien, mientras tanto, había tenido un hijo.

De vuelta a su  posición privilegiada en la corte , Genji continúa con sus pasiones excesivas. Murasaki, la joven sobrina de una de sus damas de la corte anterior se convierte en su nuevaamante – una más de tantas. Cuando ella muere, Genji parece perder las ganas de vivir. Los últimos capítulos tienen lugar después de la muerte de Genji y cuentan  la historia de dos princesas  que son descendientes de Genji. Pero la historia no se termina. Los expertos todavía no tienen opinión segura sobre  por qué la historia termina de manera abrupta.

Las intrigas palaciegas poco a poco nos van envolviendo y disfrutamos de una vida en que los conceptos consolidados en occidente no sirven y nos obliga a repensar, Vale, estamos indignados, ¿qué secta vamos a crear?, este es el siguiente paso muchachos, porque como parecen decir las encuestas entre los partidos principales de gobierno y oposición suman cerca del 80% de los votos, y aunque el resto seamos incluso más –que lo dudo- sería preciso crear una buena secta, no seré yo quien la guíe pero el modelo de la Corte Japonesa de la época Heian me encaja perfectamente,me inclinaría a indignarme en esta dirección ;() o mejor  ,,“ )  (debo mirar cómo hacer un emoticón japonés). X siglos después, o sea diez, despejando la X…estamos peor….

En la novela, cuyas ilustraciones preciosas han inspirado a pintores a lo largo de los creando otras  bellas imágenes , la exaltación del deseo y el erotismo es una constante por encima de la consumación; el resplandeciente Genji se recrea en el mirar, el observar en crearse así mismo aventuras cortesanas. Fuera de las murallas del palacio de Kioto podían llover piedras, él estaba ahí a lo suyo. Nos va a tocar levantar las murallas del palacio de Kyoto…y si cae entre las manos, se puede leer esta “biblia” de la nueva era Heian que está por venir; y si dura nos dará tiempo a acabar esta joya de la novelista considerada –aunque le precede- Murasaki , La Cervantes japonesa. Entre todas las artes ikebana, té, caligrafía, música, Go…como véis todo muy relajado , me llamó la atención el juego del Go, desde pequeño y no se como, el caso es que mi hermano y yo aprendimos los rudimentos del juego.   En Gambia, se me ocurrió “construir” uno de esos tableros con las  maderas del país; pronto me dijeron que no quedadaba en toda Gambia, madera de caoba  del grosor suficiente al corte para elaborar en una pieza el tablero;¡ menudo expolio!.

Al final, tras recorrer los bajos fondos de Serrekunda, pude encontrar quien me vendiera dos piezas y con ayuda de uno de esos talladores que venden las figuras de la familia elefante y unas bisagras , construí el primer tablero de Go made in Gambia de la historia. El problema era que no tenía nadie con paciencia (;) con quien jugar…pero ese es otro tema… Podés descargar un  libro de iniciación aquí. Aunque en internet  ahora ya hay literatura de sobra muy especializada

 Me parece altamente recomendable el Go para la educación de los niños, -si no les aburre claro- porque con su juego un niño puede aprender: -identificar qué es importante y que no (vale con huevo kínder también lo aprende…) – evaluar las alternativas factibles -aplicar y recordar acciones -calcular riesgos (..le vendrá bien cuando llegue a la edad hipotecaria) – tomar decisiones y hacerlas efectivas – observar el resultado y aceptar las consecuencias -planificar a largo plazo, desechando “la gratificación instantánea” (estas 3 últimas me hacen pensar que Zapatero nunca jugó al GO. – La avaricia es contraproducente, el oponente debe tener siempre su derecho La memorización mecánica es útil, pero no suficiente…

En literatura dos novelas me llamaron la atención con la temática del Go. Una, un clásico, El Maestro de Go, del premio Nobel (1968) japonés Yanusari Kawabata donde se narra una de las partidas más famosas de la historia, la jugada en 1938 entre Honinbo Shusai y Kitani Minoru, jugada a jugada describe el ambiente y las circunstancias que rodearon el evento. Marca muy bien el final de una época encarnada por el viejo maestro y el del joven aspirante anunciador del advenimiento de una nueva era que sin saberlo acabaría nada menos con las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Para los aficionados héte aquí la partida decisiva en 5 minutos (el match duró 6 meses)

                                                   La otra, trepidante, viviendo en el pirineo me encontré con el libro de Trevanian “Shibumi”; el protagonista de la novela es un jugador de Go extraordinario y la misma novela está construida siguiendo los tempos de una partida (Fuseki, joseki…) , pero lo más sorprendente es que la trama se desarrolla justo al otro lado de la frontera de la jacetania, en el Pirineo Vasco francés y el autor hace una buena descripción del carácter del vasco arquetípico. El argumento además va en paralelo con conceptos estrátegicos del Go…una novela de espías y GO pirenaico (wow)…

Hombre laberíntico, Jorge Luis Borges, no pudo por menos que dedicarle un poema cuando descubrió este juego oriental; fue en 1978:

El go

Hoy, 9 de septiembre de 1978,

tuve en la palma de la mano un pequeño disco

de los trescientos sesenta y uno que se requieren

para el juego astrológico del go,

ese otro ajedrez del Oriente.

Es más antiguo que la más antigua escritura

y el tablero es un mapa del universo.

Sus variaciones negras y blancas

agotarán el tiempo.

En él pueden perderse los hombres

como en el amor y en el día.

Hoy, 9 de septiembre de 1978,

yo, que soy ignorante de tantas cosas,

sé que ignoro una más,

y agradezco a mis númenes

esta revelación de un laberinto

que nunca será mío.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s