Catulo

Ave people,

Mi compadre, me dice que la cosa está mal y que nunca pensó que con este momento de recortes su chiste favorito iba a amoldarse completamente a la realidad: “Según un estudio reciente, el 49% de los catalanes no llega ni a la mitad”…pero también enarbola para inquietarme o traquilizarme quién sabe su cita de Woody Allen “lo peor del fin del mundo son los últimos días”; una amiga con fundamento me dice que ha soñado esta noche que su marido ingeniero era despedido y con la situación francamente mala se veía obligado a aceptar un trabajo en una mina polaca y ella con los críos atrincherada en una pequeña casetilla del pueblo mismo polaco, y de vez en cuando cuidando a la madre de un mafioso local, que el último día le ha reclamado servicios adicionales…y hasta los chinos se empiezan a manifestal…¡Mariano!, espabila, que la cosa se trataba de cambiar de gobierno y dar confianza; los súbditos estamos atentos; no sabemos si vamos a tener la oportunidad de ver en vida este desmoronamiento, espectadores inermes ante la profecía “Tranquilos, Zapatero nos ha llevado al borde del precipicio, pero Rajoy nos llevará un paso más adelante”. Ojalá no, Mariano, ojalá te hagan caso como Dios manda. Cuando te asomes, ponte la bufanda maño, que hace un frío hay fuera que no veas.

En esta situación hay que buscar un poeta que nos decante por una solución más o menos lúdica, nos queda el amor y el humor, y si alguien supo convertir la tradición griega en arte –lo que nos están haciendo “los mercados” es lo que le han hecho Grecia, un griego en toda la regla- ese es Catulo, un bon vivant que no se como le dio por fundar Caesaragusta, porque fue contemporáneo de César; igual fundó Catulayud, pero no lo sé, se me escapan las toponimias por los agujeros de la historia…

Mirad sino aquí un estudio comparado, tenemos al Pretor Faemino en su triclinium, que bien podía ser Rajoy en estos días imperiales, y ahí tenemos a un asesor que le indica como salir a ganar en los mercados internacionales (“los romanos cuando nos ponemos a repartir hostias…”)…muy divertido:

Volvamos a Catulo, en este primer año mariano, que si fuera por los Aztecas se acabará la fiesta en la Puerta del Sol, fin de año con los indignados cayendo bajo el rayo de Quetzalcoalt…

Espabila tu también Catulo, que hay gente todavía a la que tienes que presentar tus honores:

 Gayo Valerio Catulo nació en Verona en el año 87 A C. constituye sin duda una de las cumbres de la poesía latina y universal. Su condición de pionero en la adaptación a la lengua latina de los metros griegos tradicionales, le llevó a ejercer una influencia fundamental en los poetas latinos posteriores

El gran acontecimiento de su vida es su unión con la mujer que el inmortalizó -bajo el nombre de Lesbia- en su belleza y vicio, y que no es otra como afirma Apuleyo y otros testimonios, que Clodia, hermana del tribuno P. Clodius Pulcher y mujer de Quinto Metelo Celer.

La obra de Catulo nos hace participe de que a la ebriedad de los primeros días de relación le sucedieron rapidamente los celos demasiado justificados, las riñas, las treguas, y luego el menosprecio violento luchando contra los restos de una pasión incurable, los desgarros crueles y al fin una ruptura definitiva, a la que el poeta, tocadísimo, agotado, enfermo apenas sobrevivió.

 En fecto, la idílica consideración de su amor por Lesbia como pacto inquebrantable –algo característico de la poesía elegíaca- provoca que, en el momento en que la infiel  Lesbia  rompa ese acuerdo, todo se venga al traste, tornándose los poemas de amor en amargos versos de desamor.

En la primera fase del amor, Catulo escribe a su amada los versos del gorrioncillo:

Llorad vosotros, Venus y Cupidos 
¡Llorad vosotros, Venus y Cupidos, 
y todos los hombres sensibles! 
Ha muerto el pajarito de mi amada, 
el pajarito, delicia de mi amada, 
a quien quería más que a sus propios ojos: 
era dulce como la miel, conocía a su 
dueña como una hija a su madre 
y no se separaba de su regazo, 
sino que, saltando de aquí para allá, 
solamente a su dueña piaba. 
Ahora va por un camino tenebroso 
hacia un lugar de donde nadie regresa. 
¡Enhoramala vosotras, malditas tinieblas 
del Orco, que devoráis todas las cosas bellas: 
me habéis robado a mi bello pajarito! 
¡Qué desgracia, que ahora por tu culpa, 
pobre pajarito, los ojos de mi amada 
están rojos e hinchados de llorar. 
(Trad. de A. Ramírez de Verger)

Catulo perdidamente enamorado ve su amor eterno y le pide que sigan juntos y eternos:

Vivamos, querida Lesbia 
Vivamos, querida Lesbia, y amémonos, 
y las habladurías de los viejos puritanos 
nos importen todas un bledo. 
Los soles pueden salir y ponerse; 
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida, 
tendremos que vivir una noche sin fin. 
Dame mil besos, después cien, 
luego otros mil, luego otros cien, 
después hasta dos mil, después otra vez cien; 
luego, cuando lleguemos a muchos miles, 
perderemos la cuenta para ignorarla 
y para que ningún malvado pueda dañarnos, 
cuando se entere del total de nuestros besos. 
(Traducción de A. Ramírez de Verger)

Sin embargo las habladurías sobre la insaciable Lesbia, casquivana y traidora de sus palabras vuelven loco a Catulo, que se despacha a gusto con otros personajes de su mundillo que seguramente le picaban con sus comentarios. Y Catulo no se arredraba:

A Vibenio y su hijo:

Una pareja depravada
Tú, el mayor ratero de los baños públicos, 
Vibenio padre, y el bujarrón de tu hijo 
(pues, si el padre tiene la mano derecha más corrompida, 
el hijo el culo más insaciable), 
¿por qué no marcháis al exilio 
a alguna maldita costa, supuesto que los robos del padre 
son notorios para el pueblo y tú, su hijo, 
no puedes vender ni por un as tus peludas nalgas?

No, no se andaba por las ramas:

A Aurelio y Furio,

Os encularé y me la mamaréis
bardaje de Aurelio y marica de Furio,
que a mí por los versículos míos me creísteis,
porque son blanditos, poco púdico,
pues casto ser honra al piadoso poeta
mismo: sus versículos nada necesario es,
que entonces al fin tienen sal y encanto
si son blanditos y poco púdicos,
y que lo que escueza incitar puedan
no digo a los chicos, sino a estos vellosos
que sus duros lomos no pueden mover.
¿Vosotros, porque miles muchos de besos
leísteis, que mal soy yo un hombre creéis?
Os daré por el culo y me la mamaréis.

En esa relación amor odio con Clodia/Lesbia la cuerda se tensó y rompió, Catulo está roto pero se hace el fuerte:

Desgraciado Catulo
Desgraciado Catulo, deja de hacer tonterías, 
y lo que ves perdido, dalo por perdido. 
Brillaron una vez para tí soles luminosos, 
cuando ibas a donde te llevaba tu amada, 
querida por ti como no lo será ninguna. 
Entonces se sucedían escenas divertidas, 
que tú buscabas y tu amada no rehusaba. 
Brillaron de verdad para ti soles luminosos. 
Ahora ella ya no quiere; tú, no seas débil, tampoco, 
ni sigas sus pasos ni vivas desgraciado, 
sino endurece tu corazón y mantente firme. 
¡Adiós, amor! Ya Catulo se mantiene firme: 
ya no te cortejará ni te buscará contra tu voluntad. 
Pero tú lo sentirás, cuando nadie te corteje. 
¡Malvada, ay de ti! ¡Qué vida te espera! 
¿Quién se te acercará ahora? ¿Quién te verá hermosa? 
¿De quién te enamorarás? ¿De quién se dirá que eres? 
¿A quién besarás? ¿Los labios de quién morderás? 
Pero tú, Catulo, resuelto, mantente firme. 
(Trad. de A. Ramírez de Verger)

Del desentronamiento se pasa directamente a una situación insostenible; Catulo anhela a Clodia, renombrada furcia, y aunque Catulo se revuelve, la pierde y cae en el desenfreno con jóvenes y jóvenas del imperio…

Decías una vez que solo tú conocías a Catulo,

 Lesbia, y no por delante de mí querías tener a Júpiter.

Te quise entonces a ti no tanto como la gente a su amiga,
     sino el padre como a sus nacidos quiere y a sus yernos.
Ahora te he conocido: por lo cual, aunque más costosamente me abraso     mucho para mí en cambio eres más vil y más leve.
Cómo capaz eres, dices. Porque a un amante una injuria tal
     obliga a amar más, pero a bien querer menos.

Sin embargo siempre vivió torturado por su amor-odio:

Odio y amo. Por qué esto haga quizás inquieres.
     Lo ignoro, pero que sucede siento, y me crucifica.

Se sabe que entorno al año sesenta perdió a un hermano que amaba tiernamente, en uno de sus viajes visita la tumba de su hermano y vuelve a su propiedad del lago de Garda donde vivió algun tiempo. En el año 54 se reconcilia con Julio César que le había perseguido por unos epigramas crueles que le habia dedicado, y se supone que muere poco después ya que no hay escritos donde se hable de eventos futuros de su vida.

Mirad un ejemplo de Catulo en su estado salvaje:

¡Buena pareja! 
¡Qué bien se llevan esos depravados bujarrones: 
los comevergas de Mamurra y César. 
Y no es extraño: iguales manchas los dos, 
uno en Roma, otro en Formias, 
grabadas se mantienen y no se borrarán; 
viciosos por igual, como gemelos los dos, 
en un solo lecho instruidos ambos, el uno tan adúltero como el otro, 
socios incluso rivales por las jovencitas. 
¡Que bien se llevan estos depravados bujarrones!

Así que se considera que murió a los 34 años de edad.

Pido a mi compadre que me de un título de una canción representativa de un momento, y cuando el habla yo callo y tomo nota, una canción pertinente de Van Morrison del año de 1973, época también de crisis, de su álbum , “Hard Nose the Highway”, la canción “the great deception”, ahí lo dejo como Morrison manda, Dios.

Did you ever hear about the great deception
well the plastic revolutionaries take the money and run
have you ever been down to love city
where they rip you off with a smile
and it don’t take a gun
Don’t it hurt so bad in love city
don’t it make you not want to bother at all
and don’t they look so self righteous
when they pin you up against the wall
Did you ever, ever see the people
with the tear drops in their eyes
i just can’t stand it, stand it no how
living in this world of lies
Did you ever hear about the rock and roll singers
got three or four cadillacs
saying power to the people, dance to the music
wants you to pat him on the back
Have you ever heard about the great rembrandt
have you ever heard about how he could paint
and he didn’t have enough money for his brushes
and they thought it was rather quaint

But you know it’s no use repeating
and you know it’s no use to think about it
‘cause when you stop to think about it
you don’t need it
Have you ever heard about the great hollywood motion picture actor
who knew more than they did
and the newspapers didn’t cover the story
just decided to keep it hid.
Somebody started saying it was an inside job
whatever happened to him?
last time they saw him down on the bow’ry
with his lip hanging off an old rusty bottle of gin
Have you ever heard about the so-called hippies
down on the far side of the tracks
they take the eyeballs straight out of your head
say son, kid, do you want your eyeballs back
Did you ever see the people
with the tear drops in their eyes
just can’t stand it no how
living in this world of lies

(gracias compadre)

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