Clavelitos, jopé!

Queridos amigos de la fauna ibérica. Paseando por la ciudad , he encontrado unos tunos que cantaban… magnifique!, en mi lista de gente que no, que no, que no…están los tunos; nunca los entendí, no entiendo nada todavía, y aprovechando que los tontunos pasaban por ahí me he acordado de un monólogo sobre el tema que sin acritud provoca una risa o varias y lo recupero para vos:

TENER UN AMIGO TUNO (club de la Comedia, Manel Fuentes)
Por Manel Fuentes
¿Saben cuál es la diferencia entre los Premios Nobel y los Premios Cervantes? Pues que en los Premios Cervantes actúa la tuna, ésta es nuestra aportación a la cultura universal: ”Mocita dame el clavel, dame el clavel de tu boca, que pa eso no hay que tener mucha vergüenza, ni poca”. ¿Hay o no hay nivel?
Pero claro como la tuna viene de la Edad Media, dicen que es cultura; también viene de la Edad Media la peste negra y no la metemos en las bodas. Yo tengo un amigo tuno, una desgracia como otra cualquiera, pero mi amigo Bermejo me dijo que se metió en la tuna para ligar, la verdad no lo entiendo, ¿cómo va a ligar un tío tocando la bandurria y disfrazado como el príncipe de Bekelar? Un día, entró su padre en la habitación y le pilló poniéndose unas medias negras: ”Hijo mío, ¿qué te pasa? ¿por qué te pones medias?
¿has salido del armario?” “No, papá es que me hecho tuno”. “¡Joder, ahora si que me has dado un disgusto, hostia!” 
Es como si les hiciesen una lobotomía, porque a partir de entonces mi amigo Bermejo ya no fue el mismo; un día voy a clase, y me lo encuentro en calzoncillos, tocando la bandurria, y rodeado de gente que le lanzaba cubos de agua, pero el tío feliz, ¿eh? Yo coño:
“¿Bermejo te ayudo?” ”No déjalo Manel, es que es mi bautizo de tuno”. Si te tiran cubos de agua en el bautizo no me quiero imaginar como serán las hostias de la comunión, igual te las da Poli Díaz.
Pero con lo ilusionado que está, como le vas a decir que lo de la tuna es un coñazo. Tú te vas a Segovia a ver el acueducto, a comerte un cochinillo; tú estás tan feliz en el restaurante, y de repente oyes: “ticiticiclín”, coño, la tuna, y enseguida entra un tío
gordo con barba, que se pone colorao y empieza: ”Mozitaaaa dame el clavel”, pues ya me ha jodido el cochinillo, porque como vas a comer a gusto con un tío dando brincos a tu lado tocando la pandereta y bailando como el negro de los Boney M, porque claro
esto al principio empieza normal pero de repente le entran los picores, las convulsiones, y al final parece que le vaya a salir un alien de dentro… Pero bueno, ¿qué le pasa a este hombre? ¿Es así o es que está nervioso? Vamos yo no me imagino a este tío afeitándose.
Pero es peor cuando te encuentras a la tuna en la calle, porque ahí también está el de la bandera, otro que tal baila; el de la bandera es un tío que no sabe tocar ningún instrumento, pero que tiene tantas ganas de dar el coñazo como los demás. Y es que la tuna es como una plaga, o sea, tu estás en una boda y de repente: ”Mocitaaa
dáme un clavel…”.Te vas, yo qué sé, a Australia, a cambiar de aires… y de repente, ticiticilin, doblas la esquina y: ”Mozitaaa dame el clavel…” Hasta si tienes una vecina que esté buena, una noche estás durmiendo, y de repente: “Mocitaaaa dame el clavel… ” Que te dan ganas de decirle: ”¡Mocita! ¡A ver si le das el clavel de una puta vez, a ver si se callan!”
Pero mi experiencia con la tuna, fue más allá. Un día me viene Bermejo y me suelta: ”Manel, ¿tú me quieres?”. Ya sabía yo que tanto pololo era por algo. ”No, no en serio, Manel, es que mañana tenemos una actuación en la tele, se nos ha puesto un miembro con paperas… tú solo tendrás que hacer bulto.”
¿Tuno, yo? Estuve por partirle la bandurria en la cabeza, pero al final fui, porque un amigo es un amigo, aunque sea tuno. Y claro, Bermejo, me explicó que la clave para parecer tuno es el balanceo. Que yo me pregunto, ¿por qué se balancean? ¿por qué van borrachos? ¿o van borrachos para balancearse? Ya me veis a mi, en el programa de la Campos, balanceándome, y claro como yo no cantaba, me dio por analizar la letra de las canciones. Yo creía que solo pedían el clavel, pero no, hay una que dice: “Ese lunar que
tienes cielito lindo junto a la boca, no se lo des a nadie, cielito lindo, que a mi me toca”. Luego dice: “Ay, ay, ay. ay”. ¡Coño! Le están arrancando el lunar, y encima dice: “Canta y no llores”. Bueno, pero la que más me impactó fue esa que dice: “Deja que te ponga la
mantilla blanca, deja que te ponga la mantilla azul, deja que te ponga la de colorado, deja que te ponga, la que sabes tú”. Está claro, a estos tíos lo que les gusta es ponerse a jugar a las muñecas. Si quieres hacer feliz a un tuno, regálale la Barbie Bandurria.
En fin, que visto lo visto, podríamos decir que los tunos son como los hoolligans, pero en leotardos, o sea son todo tíos, van vestidos de mamarrachos, van mamados y no paran de dar voces; pero bueno tienen una ventaja respecto a los hoolligans, los tunos, que les das dinero y se van. Buenas noches.

Esto sería ya suficientemente humor para dejarlo estar, pero nuestras españas siempre nos sorprenden, y sino mirad que enfadada respuesta a este monólogo por una señora en su propio blog, si no fuera porque va en serio, me aprece un monólogo buenísimo, vaya club, vaya comedia!:

“Hace unos días tuve la mala fortuna de que cayera en mis manos uno de esos monólogos cargados de ironía pretendidamente humorística y que lejos de hacerme reír, me llenó de rabia e impotencia por no poder decir personalmente lo que pienso al monologuista.

Vaya por delante que poseo un excelente sentido del humor y que siempre he sabido distinguir perfectamente entre humor, mofa, sarcasmo, burla o ridículo.

El mentado monólogo se titulaba “Tener un amigo tuno” y lo firmaba Manel Fuentes; presentador de algún programa televisivo, entre otros lo fue de “El club de la Comedia”; en el que he disfrutado de magníficos monólogos.

Este señor hasta entonces me parecía cuando menos correcto y profesional, pero ahora tengo serías dudas sobre ello.

Yo pensaba que para opinar de algo o de alguien, como mínimo hay que estar documentado.
Quizás es fácil mofarse hasta el ensañamiento de los tunos cuando jamás se ha cruzado una sola palabra con ninguno de ellos, pero cuando realmente se tiene un amigo tuno, lo único fácil es quererlo.
Cuando además ese amigo te hace vivir la tuna desde dentro, te enseña a amarla, respetarla y entenderla, sientes que algo se rompe dentro de ti cuando lees falacias como las que el tal Fuentes vierte sobre su… “amigo tuno”.

Los tunos son jóvenes generalmente estudiantes que costean sus gastos cantando canciones que previamente han de ensayar para interpretarlas lo más perfectamente posible. ¿Hay algo de malo en ello?
En muchos casos además componen preciosas melodías que después cantan y ofrecen a un público incondicional y tan respetable como cualquier otro.

Quedarse en que la tuna canta en bodas, bautizos y comuniones, es no saber nada de la tuna ni de los –en muchos casos- magníficos trovadores que la integran.

Quedarse –y hacer mofa- de que llevan un traje que data de la edad media, sin saber el orgullo que siente un tuno al recibir su beca o al lucir en la capa los escudos de todos los lugares que visitó con la tuna. Es no saber nada de los tunos.

O escribir lo que en mala hora leí, es tampoco informarse de lo importante que son todas esas cintas que adornan sus capas y que enredándose en el viento guardan trocitos del corazón de las mujeres que ilusionadas las bordaron para agradecer una ronda, una mirada o simplemente una sonrisa.

Ridiculizar que lleven medias dejando entrever que por ello puedan tener una opción homosexual, es tanto como decir que los escoceses también son homosexuales por llevar faldas en su vestimenta tradicional.

No señor Fuentes no. La tuna es mucho más que muchachos con monumentales borracheras. De esos los veo con demasiada frecuencia haciendo botellón sin siquiera llevar puesto un vistoso traje del que se sientan orgullosos.

Cuando un joven opta por ingresar en una tuna, merece el mismo respeto que el que decide no hacerlo.

Un tuno no es un vampiro chupa sangre como lo son otros miles de estudiantes que no dan palo al trabajo durante su carrera y sangran a los padres para que les costeen las juergas de juventud.

Las canciones de la tuna no son solamente “Clavelitos” o “La Compostelana”.

He podido disfrutar en multitud de ocasiones de los certámenes de tuna y he visto muchachos que llenan el escenario de alegría con sus melodías. Preciosas canciones románticas. Un canto al amor y a la mujer. Algo muy importante en los tiempos que corren. ¿No cree?

¿Cómo se puede decir que son homosexuales tan sólo por llevar medias bajo sus bombachos y puntillas en sus jubones?
¿Acaso no llevan puntilla en las bocamangas las togas que los abogados visten desde el siglo XI? Pues no creo que todos ellos sean ridículos ni homosexuales; aunque haya alguno y… allá ellos.

¿Qué los tunos son juerguistas? ¡Por supuesto! ¿Y por qué no? ¡Pobre joven que no tenga ganas de divertirse!; terminará siendo un estúpido aburrido y habrá desperdiciado los mejores años de su vida.

Que yo sepa no está reñida la fiesta con la grandeza de corazón y el romanticismo que tanto nos gusta a la mayoría de las mujeres y que de forma impecable saben transmitir los tunos.

Dudo que haya preguntado usted señor Fuentes a su madre… sus hermanas… su novia o alguna de sus amigas, si les gusta o hubiera deseado recibir bajo su balcón la llegada de la tuna en noche de ronda.
Por respeto a una sola de esas mujeres debería usted haber dicho NO a interpretar ese monólogo que en mala hora escribieron las nefastas manos de su guionista; tanto peor si usted personalmente escribió tales infamias.

Cómo se puede poner esa cara de asco -que adivino- al decir; ¿tuno yo? Y además tener ganas de partirle a alguien la bandurria en la cabeza.

¿Acaso le dieron ganas de partirle el micrófono en las costillas a quien lo escribió?
¡Pues mire, quizás hubiera sido mejor idea que escribirlo, soltarlo sin pudor y además divulgarlo por Internet!

De todo ese falaz y despiadado escrito, lo único medianamente gracioso es la alusión al bautizo de un tuno.

El maldito monólogo, no sólo en varias ocasiones hace mención a la dudosa hombría de los tunos. Además termina comparándolos con los hoolligans. ¡¡El colmo!!

No puedo imaginar a esos energúmenos futboleros ensayando, componiendo o interpretando melodías de amor para alegrar el corazón de una mujer… acaso la novia de un mal guionista o la esposa de un engreído presentador que seguramente se siente sola porque su marido no le hace ningún caso, y no es capaz de dirigirle una palabra amable en todo el día ocupado en que no se le vea salir de ese gran armario en el que están metidos los “faranduleros” que quizás no lleven medias y utilicen calcetines de ejecutivo -que no dejan de ser medias por debajo de la rodilla- mientras los tunos siguen y seguirán cantando y alegrando a miles de mocitas deseosas de darles el clavel de su boca.

¡Ah! y… vestidos de mamarrachos, mamados y dando voces he visto cada día más “profesionales” de televisión que tunos.
¡Pero bueno! tenemos una ventaja; con cambiar de canal o simplemente apagar la tele, nos libramos de gentes como usted sin necesidad de echarles dinero en la pandereta. ¡Buenas noches!”

Oh my God!…Hay que recuperar esos momentazos Mariano:

 

 

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