De Maras y Manele

Mientras Berlusconi se descojonaba de su propio pueblo, sin importarle lo que le ocurriera, hoy la nueva ministra de Bienestar e Igualdad, Elsa Fornero, ha llorado al anunciar las medidas que han debido tomar; actitud que le dignifica porque al menos tiene consciencia de la que va a caer, y duele.

Mientras nos preparamos para lo peor, seguimos de puente campeón, con las calles desbordadas. Pero no todo es bonito bajo las luces de la navidad y hay rebeldes con causa. Y nos dan miedo.Por ejemplo el fenómeno de las maras. Una de las más importantes:La Mara Salvatrucha se originó en el estado de California, EE.UU., a principios de la década de los ochenta por jóvenes inmigrantes, principalmente de El Salvador, que huyeron de su país durante la guerra civil. Su capacidad para incrustarse en la sociedad sorprende a autoridades y especialistas: ya hay  jóvenes mareros, familias  y hasta comunidades mareras, donde todos –jóvenes y viejos; padres, hermanos e hijos– pertenecen a estas pandillas. Fenómeno agudizado en centroamérica, y barrios fronterizos de México y Estados Unidos.El individualismo, como una de las características más sobresalientes de la modernidad, pretende ser opacado por el surgimiento de estos grupos, que entablan un sentimiento de pertenencia con una serie de ideas y criterios estéticos que los distinguen del resto de los miembros de la sociedad.

La violencia construida en un sustrato de marginación y pobreza. Ay! La pobreza. Este año falleció Roberto Sosa (Yoro, Honduras 1930 ). Considerado el poeta nacional de Honduras, e integrante del grupo denominado “Vida nueva” Roberto Sosa, nació  en un hogar humilde, que inspiró la pobreza como tema central de muchos de sus poemas. El fenómeno de las maras no le fue ajeno y compadecía la situación de pobreza y violencia anidada en los barrios:

“Los pobres son muchos/por eso es imposible olvidarlos/ Seguramente ven en los amaneceres múltiples edificios donde ellos quisieran habitar con sus hijos/Pueden llevar en hombros el féretro de una estrella/ Pueden destruir el aire como aves furiosas, nublar el sol/ Pero desconociendo sus tesoros entran y salen por espejos de sangre/caminan y mueren despacio/Por eso es imposible olvidarlos”.

La casa de la justicia de Karla Lara , un poema del catracho Roberto Sosa, significando la situación del país:

Otros que no queremos ver ni en pintura son los Rom de Romania; otro fracaso colectivo que coloca al gitano rumano en la diana de toda la legislación patria y de fronteras. El deporte es echarlos; pero ellos se resisten a este neoholocausto de baja intensidad. A ver quien quiere tener estos vecinos. Un fracaso total de la sociedad. Muchos de ellos tienen la fama bien ganada. Estando en Rumanía -hay que decir que la minoría de gitanos Rrom son marginalizados en la sociedad rumana- me sorprendió descubrir los palacios de los gitanos. Muchos de los que veis en los semáforos, o con niños y el letrero con mala ortográfía son el último escalón de una red articulada con sus códigos y empresarios.

Algunos de ellos son propietarios de estos palacios, como se ve en este video, en Buzescu, provincia de Teleorman, en Rumania.

Con aportes de música también de los Roma, e influencias orientales nació un género de música predominante en las capas bajas de la sociedad rumana (aunque las fronteras no están muy claras) : el manele.

Uno de los máximos peligros de una estancia agradable en cualquier lugar al aire libre en Rumanía es …el manele. Es como el reggeaton latino cuando necesitas calma. Este anuncio sintetiza el sueño de un rumano …y la pesadilla…

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