Lucky dog’s

Jonathan Swift, : “Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él”.

Ese es Ignatus Reilly -una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y santo Tomás de Aquino, perverso, reunidos en una persona-, que a los treinta años aún vive con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de teología y geometría como de decencia y buen gusto, un alegado desquiciado contra una sociedad desquiciada. Por una inesperada necesidad de dinero, se ve ‘catapultado en la fiebre de la existencia contemporánea’, embarcándose en empleos y empresas de lo más disparatado.

“La conjura de los necios (A Confederacy of Dunces, en inglés) es una novela de John Kennedy Toole publicada póstumamente por la insistencia de su madre  – John se suicidó a los 32 años, once años antes de su publicación- en 1980 y galardonada con el premio Pulitzer en 1981. Si no la habeis leído, coged una buena salchicha y a leerla.

La Conjura de los Necios es un libro antiiniciático que todo emprendedor debiera leer, ahora que está tan de moda. Os acordáis cuando había cartas: la relación entre Ignatius Reilly y Myrna Minkoff es básicamente epistolar y deja un estilo inimitable:

Una carta de Ignatius a Myrna:

Querida Myrna:

He recibido tu ofensiva misiva. ¿Piensas seriamente en que yo estoy interesado en tus encuentros de mal gusto  con ese tipo de subhumanos de cantantes populares?

En cada carta tuya me parece encontrar alguna referencia a la sordidez  de tu vida personal. Por favor, limítate a discutir temas y tal;  al menos evitarás la obscenidad y la ofensa. Pensé, sin embargo que el simbolismo de la rata y la ardilla o de la rata-ardilla o de la ardilla-rata era evocativa y suficientemente  excelsa.

En la noche oscura de esa conferencia dudosa, el único miembro de tu audiencia será probablemente algún desesperado viejo macho bibliotecario  solitario que vio una luz en la ventana de la sala de conferencias  y por fortuna entró para escapar del frio y horrores de su infierno personal. Allí, en la sala, su silueta encorvada se sienta solitaria frente al estrado, tu voz nasal resonando entre las sillas vacías un aburrimiento martilleante,  y las referencias sexuales ahondando más y más en su calvo cráneo ,  pobre infeliz, confundido hasta el punto de la histeria, al punto que indubitablemente le harás exihibirse ,meneando  su órgano avinagradamente  como si fuera un palo papando moscas alrededor de su cabeza..Si yo fuera tú, cancelaria las conferencias  inmediatamente; estoy seguro que la dirección de la Universidad estaría supercontenta aceptando tu retirada, especialmente si han tenido la oportunidad de ver ese cartel mal gusto que ahora está sin duda clavado en cada poste de teléfono del Bronx.

Los comentarios sobre mi vida personal estaban fuera de lugar y ponían  de manifiesto una lamentable falta de gusto y la decencia.

En realidad, mi vida personal ha sufrido una metamorfosis. Actualmente estoy conectado de una manera más importante con la industria de la comercialización de alimentos, y por lo tanto, dudo muy seriamente si tendré mucho tiempo en el futuro para comunicarme contigo.

Ocupadito,

Ignatius.

Una carta de Myrna a Ignatius:

Señor:

Bueno, por fin, tengo noticias tuyas, Ignatius. Y vaya carta enferma, una carta enferma vamos!.

Tus comentarios sobre la conferencia demuestran unos celos cerriles que no esperaba de alguien que dice ser tan amplio y sin prejuicios. Mis conferencias  están comenzando a interesar  a varias personas apasionadas  que conozco. Una persona que ha prometido venir (y traer varios amigos influyentes, también) es un contacto nuevo y brillante que hice durante la hora punta en la parada de metro de la Avenida Jerome. Su nombre es Ongah, y  es un estudiante de intercambio kenyata, que está escribiendo una tesis doctoral en la Universidad de Nueva York sobre los simbolistas franceses del siglo diecinueve. Por supuesto, no podrías entenderlo  o gustarte  un tipo brillante y aplicado como Ongah. Podía escucharlo hablar durante horas. Él es serio y no viene con todas esas pseudocosas tuyas de siempre. Lo que dice Ongah es significativo. Ongah es real y vital. Él es viril y agresivo. Él atrapa la realidad rasgando velos ocultadores.

No es ni un ápice como tú, como te puedes imaginar. También es músico y  escultor y gasta cada minuto en cualquier  tipo de actividad real y significativa, la creación y la construcción contemplativa. Sus esculturas casi saltan y te agarran llenas de vida y de ser..

Al  menos tu carta me hizo saber que estás todavía está vivo, si se puede llamar a lo que haces “vivir”.  ¿Qué  son  todas esas mentiras de estar conectado con la industria de la comercialización de alimentos?

Acaso es esto algún tipo de ataque al negocio de mi padre de suministros a restaurantes? Si es así, esto no me afecta  porque mi padre y yo hemos estado en desacuerdo ideológico desde hace años. Afróntalo, Ignatius. desde que te vi la última vez, no has hecho mas que estar  tumbado retozando en tu habitación en descomposición. Tu hostilidad hacia mi conferencia es una manifestación de tus sentimientos de fracaso, incompletitud, e  impotencia mental (?).

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