Sostiene Tabucchi

Sostiene Tabucchi:

“Escúchame con atención, Pereira, dijo Silva, ¿Tú crees aún en la opinión pública?, pues bien, la opinión publica es un truco que han inventado los anglosajones, los ingleses y los americanos, son ellos los que nos están llenando de mierda, perdona la expresión, con esa idea de la opinión pública, nosotros no hemos tenido nunca su sistema político, no tenemos sus tradiciones, no sabemos que son los trade unions, nosotros somos gente del sur, Pereira, y obedecemos a quien grita más, a quien manda.”

La foto de arriba de la meriendocracia queridos amigos, celebrada esta semana y hurtada a la opinión pública unos días, corresponde a una reunión periódica de-los-de-la-pasta, aprovechando esta vez  para nombrar empleado del mes al Rey de España. A su derecha por ejemplo está el Presidente de Telefónica que sabedor de las dotes manguis del yerno de la Majestad, lo tiene de becario avanzado en Washington entre juicio y juicio, lo normal.

Ya veis chicas de la cuota o de lo-normal-sería, que la foto es de machos Alfa y Visa, Solans de Cabras, festival del gris con corbatas salchichofálicas multicolores, unas almendritas, algún infiltrado que se atreve con la Coca-Cero y un florilegio de escarola para animar la reunión, qué pena que no han puesto una “azafata” o perroflauta en pelotas encima de la mesa para redondear el cuadro regio, o al menos para empatar con otros Estados homologables del capitalismo como…quizás el Comité Central del Partido Comunista Chino que buscando a Wall , veo una mujer, ¡capturénla! y las escarolas tienen los colores de Spaña…y China.

Sostiene Tabucchi:

 “…Creer que somos «uno» que tiene existencia por sí mismo, desligado de la inconmensurable pluralidad de los propios yoes, representa una ilusión, por lo demás ingenua, de la tradición cristiana de un alma única; el doctor Ribot y el doctor Janet ven la personalidad como una confederación de varias almas, porque nosotros tenemos varias almas dentro de nosotros, ¿comprende?, una confederación que se pone bajo el control de un yo hegemónico (…) Lo que llamamos la norma, o nuestro ser, o la normalidad, es sólo un resultado, no una premisa, y depende del control de un yo hegemónico que se ha impuesto en la confederación de nuestras almas; en el caso de que surja otro yo, más fuerte y más potente, este yo destrona al yo hegemónico y ocupa su lugar, pasando a dirigir la cohorte de las almas, mejor dicho, la confederación, y su predominio se mantiene hasta que es destronado a su vez por otro yo hegemónico, sea por un ataque directo, sea por una paciente erosión. Tal vez (…) tras una paciente erosión haya un yo hegemónico que esté ocupando el liderazgo de la confederación de sus almas, señor Pereira, y usted no puede hacer nada, tan sólo puede, eventualmente, apoyarlo.

El doctor Cardoso acabó de comer su macedonia y se limpió los labios con la servilleta.

¿Y qué puedo hacer?, preguntó Pereira.

Nada, respondió el doctor Cardoso, simplemente esperar, quizá haya en usted un yo hegemónico que, tras una lenta erosión, después de todos estos años dedicados al periodismo escribiendo la crónica de sucesos, creyendo que la literatura era la cosa más importante del mundo, quizá haya un yo hegemónico que está tomando la dirección de la confederación de sus almas, déjelo salir a la superficie, de todas formas no puede actuar de otra manera, no lo conseguiría y entraría en conflicto consigo mismo”.

Antonio Tabucchi  (Pisa 1943, muerto hoy en Lisboa),  además de su aclamada “Sostiene Pereira” muchas otras novelas me han entretenido siempre. Además de gran traductor era un especialista en literatura portuguesa y en su obra se trasluce un compromiso político encarnando valores que para toda Europa yo quisiera. En el cartel de la película adaptada de “Sostiene Pereira” que magistralmente interpretó meses antes de su muerte Marcelo Mastronianni, se ve a Pereira intentando largarse de Portugal una vez que su conciencia despierta de manera salvaje al ser testigo de la ejecución de su pupilo Monteiro Rossi. La novela centrada en la época de la  opresiva dictadura Salazarista en el año 34 portugués trata del compromiso de los intelectuales. En una Europa recorrida por el totalitarismo, Pereira, un viejo pe­riodista que vive en un cómodo y rutinario con­formismo, está dedicado a escribir la página cul­tural de un mediocre periódico . Es un hombre tranquilo, sin ideas políticas, dedicado sólo a la literatura, a la francesa en particular, y al recuerdo de su mujer, muerta pocos años antes, y con cuyo retrato sigue hablando cada día. No explicaré toda la acción, conviene leerlo para ver si despertamos las almas dormidas.

De la película en cuyo estreno me acompañaban unos amigos, hice una de mis frases de cine; lo cierto es que cuando me preguntaron dije: “la película era buenísima hasta que me quedé dormido”; el problema es que me quedé dormido muy pronto y llegué sólo a las escenas del final. Luego he tenido oportunidad de verla menos dormidamente y me gustó más.

Volvamos a la escena del crimen:

Lo curioso del caso es que Antonio Tabucchi posteriormente a la novela decidió largarse de la Italia de Berlusconi y en otra escala se me aparece Tabucchi mirando lo que ha ocurrido todos estos años en Italia. Antonio Tabucchi obtuvo la nacionalidad portuguesa en 2004. De esa película saqué uno de los tratamientos gastronómicos sabrosos de la tortilla: la omelette aux fines herbes.

Muchos españoles no se han ido todavía, no es una dictadura, pero volvamos a la escena del crimen y las almendritas:

Los que posan son los capos de los grupos empresariales más potentes de España, casi todos cotizanjdo en el IBEX 35 español, la crème de la crème , la omelette y les fines herbes de los que manejan el circo económico patrio. Si ellos tocan, nosotros bailamos. Ah! Tabucchi y las almas hegemónicas; en el mundo capitalista, el poder además del voto que ya hemos dicho que es cada 4 años, demasiado tiempo para que decidan todo por ti, habría el llamado  otro mundo es posible: somos consumidores y sólo ahí podríamos cambiar el mundo, a muchos de los-de-las-corbatas les preocuparía un poco si tuvieramos un comportamiento más selectivo, sin dejar de consumir, por supuesto. Pero parece imposible, haceros la quiniela y a ver quien no, en algun momento no ha entregado parte de su dinero a una de estas empresas representadas por esos chavalotes malotes, que son, de derecha a derecha, los siguientes bonicos:

 José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola); Isidoro Alvarez (El Corte Inglés); Pablo Isla (Inditex); Antonio Huerta (Mapfre); Rafael del Pino (Ferrovial); César Alierta (Telefónica); Juan Roig (Mercadona); Emilio Botín (Santander); Simón Pedro Barceló (Grupo Barceló); Francisco González (BBVA); Leopoldo Rodés (IEF); Isidre Fainé (La Caixa); Isak Andik (Mango); Florentino Pérez (ACS); José Manuel Entrecanales (Acciona); Fernando Casado (Consejo Competitividad), y José Manuel Lara (Planeta).

Faltaba el de Repsol que cuentan que estaba en Argentina, probablemente en el Perito Moreno descojonándose  fuera de cámara de ver en el marcador de las gasolineras el litro a dos euros.

Hasta el rey nos lo consumimos, es más es moneda y timbre, los cromos de esos señores que de vez en cuando le regalan juguetes (el famoso yate) y becas de yerno (Telefónica) y trabajos de hija (La Caixa).

Siguiendo a Tabucchi, no hay mejor contrapeso que un alma crítica y selectiva, que se imponga dentro de cada uno.

Bueno, voy a tomar una Solans de Cabras, que siempre tiran para el monte.

Pereira es un personaje mayor. Padece del corazón y está constantemente reflexionando acerca de la idea de la muerte. Pereira liga íntimamente este pensamiento al de la resurrección. Al menos descansa en paz Antonio Tabucchi.

Descanse en paz

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