Frío

 Por mucho calor que caiga en nuestros cuerpos , – hoy 45ºC en algunas ciudades de España bajo una ola de calor sahariana- hay libros que alivian esa sensación de ahogo térmico. Los últimos años se ha popularizado la novela negra nórdica donde siempre podrás sentir junto al filo de la navaja, una ventisca en tu  motonieve y hay que reconocer que la sangre es muy estética en los níveos mantos del Gran Norte.

Fuera de la esfera nórdica ,uno de los libros que más frío me ha dado es “La mano izquierda de la oscuridad”, obra maestra de ciencia ficción de la gran Úrsula K. Leguin. En la novela se pasa mucho frío, a la vez que hay intriga y transfondo feminista de  la vanguardia de los 60, con tórridas frías escenas amorosas: Genry Ai es un enviado del Ekumen en el planeta Gueden, llamado Invierno por encontrarse en una edad glaciar. Su misión es conseguir que el planeta se una a la liga de los mundos, y para ello lleva dos años en la capital del país de Karhide, intentando que el primer ministro Derem Estraven le consiga una cita con el rey Argaven. Pero la entrevista demuestra que el rey está loco. Estraven es acusado de traición y exiliado, y Ai prueba suerte en Orgoreyn, el otro país grande, a donde Estraven ha huido. El tiempo pasa, y los orgotas consideran a Ai un espía, y es mandado a una granja de confinamiento “voluntario” en el norte. Allí, sometido a las condiciones extremas del clima empiezan a pasar cosas..

El frío poéticamente utilizado como oportunidad de la mano maestra de Mario Benedetti,  en este poema suyo..

Los formales y el frío

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

Hidratarse, sandías ricas y poner la mente en un viaje de invierno, como este de Schubert!

¡Qué calor!

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