Sorry, can I kill your dog?

Estas semanas he ido anclando de vez en cuando el zeppelín en uno de los minaretes de la gran mezquita de Elazig, ciudad de 350.000 habitantes , en el sudeste de Turquía, en la anatolia kurda que constituye un microcosmos con mucha tela que cortar, un cromo coloreado en sí mismo que daría para una trilogía de Faulkner, otra del National Geographic y una serie entera del club de la comedia.

Estoy en el Eufrates, que yo creía un río simplemente puesto como apellido del Tigris en los libros escolares. Habría que obligar a la administración a pagarnos los gastos para visitar todos los ríos que nos han hecho memorizar en nuestra infancia . Ese  Orinoco, ese Vístula, el Po, ese Yenesei , el Lena y el Río Amarillo…lugares que te transportaban en la imaginación a las aventuras  de los Conquistadores, Sandokán o Miguel Strogoff. Siempre salía la cuenca del Rühr, que para mí era fabril y wagneriano.

Elazig, capital de su provincia homónima es una ciudad en pleno desarrollismo desaforado donde se suceden los acontecimientos a gran velocidad; la nueva terminal del aeropuerto, las siempre postergadas obras de entrada a la ciudad en plena ebullición, la construcción masiva de apartamentos para alojar el flujo migratorio que huye de la inestabilidad e inseguridad de la frontera Siria, el Elazigsport –por fin en primera división del futbol nacional, la fiebre del telefóno móvil y la efervescencia de una ciudad universitaria con 30.00 estudiantes donde luchan por encontrar su espacio desde los piadosos y piadosas de hiyab en su cabeza, hasta los sofisticados macho man y chicas volcadas en  être à la page  de los dictámenes de la modas adaptadas de las revistas del cuore e intentando preparar el camino para  construir una vida de ambiente menos opresiva en las urbes de Estambul y Ankara.. Miedito.

Alguien dio alguna señal y el capitalismo se aferró duro a estas tierras otrora baldías cual nube algodonosa a las lomas pseudoafganas que pueblan la arrugada orografía de la Anatolia  Oriental.

Construyeron un pantano artificial a 30 km de la capital que supuso un cambio radical en el modo de vida, intensificando el cultivo de regadío, produciendo energía, atrayendo industria y más población.

No hay extranjeros en la provinciana Elazig. Y uno de los grandes problemas para desarrollar un proyecto es la ausencia de personal que hable inglés (o cualquier otra lengua que no sea el turco o el ahora legalizado idioma kurdo). Mis colegas de trabajo, un irlandés y un croata están convencidos de que aquí no hablan inglés ni en el Bristish Council. –que por otra parte, no existe-.

Intentamos contratar un intérprete, pero lo más cercano que hemos encontrado es un intérprete del lenguaje de signos de los sordomudos que hace mejor papel que los sedicentes angloparlantes locales.

Preguntamos a quien pudimos donde se reúne la “business community” de la ciudad y la respuesta del  más avezado fue (quizás era profesor de inglés) fue. “Depende”. Depende de qué dijimos?. Depende de donde Vds vayan a tomar el café; ese será el lugar porque no hay más, no  hay extranjeros en Elazig. Así que somos portadores de esa responsabilidad. El pionerismo es un deporte arriesgado en términos lingüísticos; en un bar pedí  coke o coca cola (es así como llaman a la co-ca-co-la), pues bien, el camarero no entendía ni siquiera esa palabra.El camarero llamó al propietario, que era “el intelectual” y por fin entendió pero dijo “No coca cola, only pepsicola cocacola…”

Y así, de martirio en martirio en este cosmos monoglótico  circulamos como si fuésemos los americanos de “Bienvenido Mr Marshall”, todos quieren hablarnos en inglés pero lo máximo que mascullan es OK, un ok universal que ni siquiera aquí debe significar lo mismo. Cada vez que un local más o menos embigotado dice “ok “sale pitando buscando ayuda de otro. Tras dos o tres ok, ya tenemos 4 personas que nos contemplan cual  osos panda comiendo cañas de bambú en nuestras jaulas. Se callan, miran y se ríen.

El pictionary es lo que funcionaria aquí. Menos mal que necesitamos cosas básicas, pero Alá nos libre de necesitar por ejemplo “burlete”, o solicitar unos “chipirones en su tinta”, por no hablar de una remedio para una hemorroides sobrevenida. Ahí os quiero ver, majos, gesticulando y dando vidilla al lenguaje corporal. En este punto cabe el chiste machista del croata que estaba centrado en el mercado de pescado. Venden unos pescados de pinta maléfica, con cara de bobesponja pero malencaraos, pescados en el lago; seres extraños cuando menos, parecen abisales. Dice que quiso comprar, pero claro! a ver cómo se sabe si el bicho ese es fresco. Y el chiste:

Cliente : Mr  pescatero, this fish is it fresh?

Pescatero:  Oh yes, you don’t see?, fish is moving,  then is fresh..

Cliente:  well sorry, but my wife also is moving by night but is not fresh anymore.

Lo peor que lo contó ante el director y subdirectora conservadores del Centro donde realizamos el proyecto, y son marido y mujer; y a ella no se le cayó la cara de vergüenza porque seguramente no lo entendió. El parece que lo entendió, pero bajó la cabeza como diciendo, ay mi madre, pasemos a otro tema.

Si a este problema filológico  se añade la incapacidad absoluta del gremio del taxi no sólo de hablar otro idioma, que eso es genético, sino de saber dónde están los sitios que llevamos escritos, circular por la ciudad es un deporte de riesgo. Tom tom, ¡espabila! , que aquí habría mucha faena. Esa mezcla explosiva hace que si quieres visitar una tienda de muebles aparezcas en el matadero y si deseas ir  al ayuntamiento te lleven al campo de futbol, que quieres ir a la Gran Mezquita ok ok…se bajan y preguntan a otro y acabas en el aeropuerto. Ensayo y azar. El mundo del taxi en Elazig, es más fácil que llegues a tu destino si te montas en un tio vivo. No conocen ni el menor de los sitios; somos de la opinión que preguntan a otras personas el camino para llegar a su propia casa al final de la jornada. Son taxistas, pero parecen agentes de un parque de atracciones para masoquistas donde te llevan de gymkana. Cuando finalmente te depositan en el sitio deseado, ya sudando, tienen tanto orgullo y satisfacción que se descojonan de alegría y te lanzan la factura (Fiç), -esto es esencial aprender- como si cantaran las 40 en bastos del tute habanero, como diciendo ¡toma chaval!, cual gimnasta después de clavar un tripe mortal en el potro olímpico.

Por el camino, pinches taxistas,  ya te han quitado buenas liras.

La lengua turca es otro misterio milenario, fijaros que en la Torre de Babel creo que ni la hablaban, ese idoma no pasó la ITV, y creo que hablando con ellos euskera te entiendes mejor que en cualquier otra lengua del planeta incluidos el húngaro y el finés.

Ofrecemos trabajo a cualquiera que por cualquier circunstancia vital habla un poco de inglés, pero no hay demasiado éxito. Nos han dicho que el entrenador del equipo de primera división tiene un intérprete para comunicarse con sus jugadores extranjeros.  Pero ¡señores!, parece que el mismo entrenador se queja del nivel de su interprete, ¡ya entendemos porque el equipo va el último, seguro que  a los extranjeros –cuatro negritos subsaharianos- les manda correr por las bandas y defender posicionalmente  en medio del campo y el intérprete los manda un marcaje al hombre en el otro campo. No me quiero imaginar al coach intentando crear jugadas ensayadas, corre más riesgo que un guiri hemorroico manco. Cualquier día este equipo se marca un gol de penalti en propia puerta.  Bueno, algún ejemplo bizarro tenemos, el exseleccionador nacional español, el tarugo Camacho entrenando al equipo nacional chino, y como Camacho sólo habla en “lenguaje de tacos” , los chinos corren que se las pelan entre tanta ignominia lanzada con traducciones muy ejecutivas al mandarín  de “mecagüen el copón” “hostia puta  y la Santa Inquisición…”, muévete chino cobarrldeee!!!

Llegado a este punto señalar que en Elazig no hay chinos, ni tampoco perros. No sé si esto constituye una relación causa efecto; si no hay chinos porque no hay restaurantes chinos porque no hay perros; o no hay chinos porque se los han comido los perros. En la ciudad no se ve ningún chino, ni tampoco perro. Solo parece ser que los perros se mueven  por los campos aledaños en manadas peligrosas y comiendo lo que pillen. Yo creo que viene aquí Pikachu, el pokemón ese amarillo que parece un perro y lo liquidan pero ya.

Uno de los mirlos locales, es decir,  una persona que habla inglés,  nos contó que su padre es psiquiatra. No sabemos si el inglés es el tratamiento de choque, o si está experimentando con su hijo. Ya tiene un empleo. Dice que su padre no tiene mucho trabajo, que hay mucho loco suelto, pero claro, los locos no se creen que están locos y faltan clientes en su gabinete. Existe un hospital psiquiátrico…Parece que un día se escaparon una treintena a la ciudad. Así que hubo que salir a buscarlos por las pintas; dada la medianoche se cuenta que habían reclutado unos 100 y seguían llegando. Cómo resolver la situación? El médico dijo que mejor construir un muro alrededor de la ciudad y ya tenían todos los locos dentro.!!!. Cuenta también que el psiquiátrico tiene unos terrenos anejos donde pastan las cabras. Se dio el caso, que ante la falta de clientela se les caducaron unos antidepresivos que arrojaron al vertedero; las cabras tenían acceso al lugar y se comieron todos los antidepresivos. Cuenta la leyenda que las cabras se subían por las paredes, ejercitaban el sexo grupal sin respetar siquiera la llamada a la oración  y se dice que hasta cantaban en coro en perfecto escoces bellas canciones sobre los pastos de las Highlands. Fue el evento social más concurrido desde que pasó por allí el que describió el paraíso en la Biblia, el hasta el dia que pasó el coche de google para el Street View…cómo lo haría si no hay mapas de la ciudad y los taxis no pueden guiarle nada…Me imagino que no existe, claro.

Bueno, la comunicación verbal no viene por inspiración divina, aunque Elazig tiene el edificio perfecto para ello; existe en la universidad una Facultad que se denomina “Facultad de Divinidad”. No he descubierto en que consiste aunque las alumnas van tapadísimas, yo creo que tienen chuletas para copiarse en los exámenes las cosas divinas y los chicos son grises, de un gris con bigotito de corte administración marcial otomana de Attaturk  con gafitas de leer mucha letra pequeña. Me imagino la fiesta de final de curso, menudo ambiente, es en el único sitio en que me parecería aceptable “tuno” como animal de compañía. No se que harán estos pobre chicos para encontrar pareja; pero siendo de Elazig, kurdo y de la Facultad de la DIvinad la posibidad de “pillar una curda”, en todas sus acepciones oscila entre el cero y la nada.  Salían de la facultad cariacontecidos como si el mismísimo Allah se les cayera sobre sus cabezas.  Yo pondría una facultad de Divinidad de otro estilo, tipo “divina de la muerte”, con clases de divinidad. Tu qué estudias? Yo, divinidad, chato. Molaaaa!!!. Lo de chato es un eufemismo, aquí la peña kurda calza una napia tamaño kalashnikov.

Así que sin ser divino, nos queda lo humano; echar mano de los remedios caseros, como comprar unos muebles en una  tienda con google translator; el mueblista turco me lo ponía en turco  en la pantalla y el aparato me lo traducía al mismísimo castellano de Cervantes y Saveedra ;  yo pedia una mesa; y el turco via la pantalla me contestaba que si quería un pulpo de cuatro o de cinco patas. Que si yo lo pedia en color beige claro a través del ordenador, me respondia que “la cabeza de cordero no tiene otro color”; a saber que queríamos decir….una joya el  google translator pero sabiendo interpretar las traducciones como si fuera el calendario maya.

Así que recurrimos a una guía de conversación y es aquí donde ya intentamos aprender lo básico.

Pero émente tan perjudicada ha podido escribir como una de las frases prácticas ha memorizar de nuestra guía:

“Sorry, Can I kill your dog”

Perdone, puedo matar a su perro.?

Quizás por eso es que no hay perros en Elazig, no hay chinos, ni pikachu y la gente va por ahí como signo de cortesía matando el perro ajeno. Así que desde ese momento a todo local de negocio que entramos o conversación que entablamos comenzamos con este preámbulo amistoso.

Sorry Can I kill Your Dog?

Ok, ok, ok…

Por Alá…Kebab, kebab, kebab yo leo a Kierkegaard!

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