La octava

De regreso al entrenamiento de esgrima a pesar del pie lastimado, el maestro me ha tenido un buen rato intentando enseñarme la parada de octava. Para los novatos nada parece fácil. Pero atiendo.

fencing-parry-of-octave-clip-art_p

Viendo las imágenes a cámara lenta se entiende por qué este deporte te absorbe y te desestresa del resto de las cosas que pasan por tu cabeza cada día.

Detrás de la bala, la punta de una hoja de esgrima es el segundo objeto más rápido en movimiento en los deportes olímpicos. “Velocidad de la Esgrima” captura la gracia y los movimientos de los principales tiradores de espada de Nueva York. Utilizando fotografía ultrarrápida, los espectadores aficionados serán capaces de ver algunas de las acciones más rápidas deL mundo del deporte por primera vez.

Para el ojo inexperto, un gesto anota sin previo aviso. Señales del cuerpo y fintas son demasiado agudas para un novato. ¿Y qué pasa cuando alguien parpadea en el momento equivocado? La  esgrima cuenta con algunos de los objetos más rápidos en  movimiento en el deporte, que es sin duda por eso  difícil de ver y no es un deporte fácil para  el espectador.

Todas estas acciones serán realizadas en cámara lenta con  fotografía de alta velocidad para permitir al espectador  apreciar y ver lo que sucede en la mente de un tirador entrenado. Estas acciones aparecen en la imagen más lentas para mostrar la velocidad en la que la mente calcula  cada acción en  años de entrenamiento y  repetición.

Los buenos jamás vieron un vídeo de youtube para aprender esgrima, ni yo lo pretendo. Por ahí pululan muchos maestros de mayor o menor nivel para mostrarnos sus enseñanzas.

Espero que si algún  aficionado cae por aquí y no lo ha descubierto todavía se complazca en conocer a Charles Selberg, maestro americano, que con 81 años y cáncer de hígado nos da unas cuantas clases donde concentra toda sabiduría desde su salón de estar. Impresionante.

 

Charles Selberg falleció el año pasado en su casa de Ashland, Oregón. Descanse en paz, maestro. Me aplicaré.

 

Hierro para todos

La esgrima es un deporte de combate, en el que se enfrentan dos contrincantes, que deben intentar tocarse con un arma blanca, en función de la cual se diferencian tres modalidades: sable, espada y florete. La palabra procede del verbo “esgrimir,” y éste a su vez del verbo germánico skermjan, que significa reparar o proteger. Los contrincantes reciben el nombre de “tiradores”. Cuando un tirador es “tocado” por el arma (en francés “touché”), el contrario recibe un punto.

Como deporte se origina en España con la famosa “espada ropera,” es decir, arma que forma parte del vestuario o indumento caballeresco. Hombres y mujeres lo practicaban en España. Como testimonio, se sabe que la célebre princesa de Éboli, bella pero tuerta, pierde el ojo en desgraciado accidente causado por su maestro de esgrima.

A finales del siglo XIV comienzan a ver la luz en Europa distintos manuales de la disciplina. Ésta acaba de instituirse como deporte a finales del siglo XIX, cuando las armas blancas ya no se destinarán a la defensa personal. Se adopta entonces la lengua francesa en la terminología del reglamento (vg. “Halte!”, “Allez!”, “Touché”, etc. ). La esgrima está presente en la primera edición de las olimpiadas modernas, aunque sólo en categoría masculina, y en la femenina, a partir de 1960. Se trata del único deporte olímpico de origen español.

Su definición es “arte de defensa y ataque con una espada, florete o un arma similar”. La esgrima moderna es un deporte de entretenimiento y competición, pero sigue las reglas y técnicas que se desarrollaron en su origen, para un manejo eficiente de la espada en los duelos.

De Arturo Pérez Reverte: El Maestro de Esgrima

“… Mientras hablaba, sin precipitarse en sus movimientos, Adela de Otero se habla vuelto hacia la mesita sobre la que estaban el revólver y el bastón estoque, apoderándose de este último tras arrojar al suelo el ya inútil agujón del sombrero.

– A pesar de su ingenuidad, es hombre sensato dijo mientras contemplaba apreciativamente la afilada hoja de acero, como si valorase sus cualidades-. Por eso confío en que se haga cargo de la situación. En toda esta historia, yo no he hecho sino desempeñar el papel que me fue asignado por el Destino. Le aseguro que no he puesto en ello ni un ápice de maldad más que la estrictamente necesaria; pero así es la vida… Esa vida de la que usted siempre intentó quedar al margen y que hoy, esta noche, se le cuela de rondón en casa para pasarle la factura de pecados que no cometió. ¿Capta la ironía?

Se le había ido acercando sin dejar de hablar, como una sirena que embrujase con su voz a los navegantes mientras el barco se precipitaba hacia un arrecife. Sostenía el quinqué en una mano y empuñaba el estoque con la otra; estaba frente a él, tan inconmovible como una
estatua de hielo, sonriendo como si en lugar de una amenaza hubiese en su gesto una amable invitación a la paz y al olvido.

-Hay que decirse adiós, maestro. Sin rencor.

Cuando dio un paso adelante, dispuesta a clavarle el estoque, Jaime Astarloa volvió a ver la muerte en sus ojos. Sólo entonces, saliendo de su estupor, reunió la presencia de ánimo suficiente para saltar hacia atrás y volver la espalda, huyendo hacia la puerta más próxima. Se encontró en la oscura galería de esgrima. Ella le pisaba los talones, la luz del quinqué ya iluminaba la habitación. Miró don Jaime a su alrededor, buscando desesperado un arma con que hacer frente a su perseguidora, y sólo encontró al alcance de la mano el armero con los floretes de salón, todos con un botón en la punta. Pensando que peor era encontrarse con las manos desnudas, cogió uno de ellos; pero el contacto de la empuñadura sólo le brindó un leve consuelo. Adela de Otero ya estaba en la puerta de la galería, y los espejos multiplicaron la luz del quinqué cuando se inclinó para dejarlo en el suelo.

-Un lugar apropiado para solventar nuestro asunto, maestro -dijo en voz baja, tranquilizada al comprobar que el florete que don Jaime empuñaba era inofensivo-. Ahora tendrá ocasión de comprobar lo aventajada que puedo llegar a ser como discípula -dio dos pasos hacia él, con gélida calma, sin preocuparse de su pecho desnudo bajo el vestido entreabierto,
y adoptó la posición de combate-. Luis de Ayala ya sintió en propia carne las excelencias de esa magnífica estocada de usted, la de los doscientos escudos. Ahora le llega el turno de probarla a su creador… Convendrá conmigo en que la cosa no deja de tener su gracia.

Aún no había terminado de hablar cuando, con asombrosa celeridad, ya echaba el puño hacia adelante. Jaime Astarloa retrocedió cubriéndose en cuarta, oponiendo la punta roma de su arma al aguzado estoque. Los viejos y familiares movimientos de la esgrima le devolvían poco a poco el perdido aplomo, lo arrancaban del horrorizado estupor del que había sido
presa hasta hacía sólo un instante. Comprendió de inmediato que con su florete de salón no podría lanzar estocada alguna. Debía limitarse a parar cuantos ataques pudiese, manteniéndose siempre a la defensiva. Recordó que en el otro extremo de la galería había un armero cerrado con media docena de floretes y sables de combate, pero su oponente nunca le permitiría llegar hasta allí. De todas formas, tampoco tendría tiempo para volverse, abrirlo y empuñar uno. O quizás sí. Resolvió batirse en defensa hacia aquella parte de la sala, en espera de su oportunidad.

Adela de Otero parecía haber adivinado sus intenciones y cerraba contra él, empujándolo hacia un ángulo de la sala cubierto por dos espejos. Don Jaime comprendió su propósito.

Allí, privado de terreno, sin posibilidad de retroceder, terminaría ensartado sin remedio.

Ella se batía a fondo, fruncido el ceño y apretados los labios hasta verse reducidos a una fina línea, en claro intento por ganarle los tercios del arma; forzándolo a defenderse con la parte de la hoja más próxima a la empuñadura, lo que limitaba mucho sus movimientos. Jaime Astarloa estaba a tres metros de la pared y no quería retroceder más, cuando ella le lanzó una media estocada dentro del brazo que lo puso en serios apuros. Paró, consciente de su incapacidad para responder como habría hecho de usar un florete de combate, y Adela de Otero efectuó con extraordinaria ligereza el movimiento conocido como vuelta de puño, cambiando la dirección de su punta cuando las dos hojas se tocaban, y dirigiéndola hacia el cuerpo de su adversario. Algo frío rasgó la camisa del maestro de esgrima, penetrando en su costado derecho, entre la piel y las costillas. Saltó hacia atrás en ese mismo instante, con los dientes apretados para ahogar la exclamación de pánico que pugnaba por salir de su garganta.

Era demasiado absurdo morir así, de aquel modo, a manos de una mujer y en su propia casa. Se puso en guardia de nuevo, sintiendo cómo la sangre caliente empapaba la camisa bajo su axila.

Adela de Otero bajó un poco el estoque, se detuvo para aspirar profundamente y le dedicó una mueca maligna.

-No estuvo mal, ¿verdad? -preguntó con una chispa de diversión en los ojos-. Vayamos ahora a la estocada de los doscientos escudos, si le parece bien… ¡En guardia!

Resonaron los aceros. El maestro de armas sabía que era imposible parar la estocada sin una punta de florete que amenazase al adversario. Por otra parte, si él se centraba en cubrirse siempre arriba ante aquel tipo de ataque concreto, Adela de Otero podía aprovechar para largarle otra estocada diferente, baja, con resultados igualmente mortales. Estaba en un callejón sin salida e intuía la pared a su espalda, ya muy próxima; podía ver de reojo el espejo situado a su izquierda. Resolvió que su único recurso era intentar desarmar a la joven, o tirarle continuamente al rostro, donde sí podía hacer daño el arma a pesar de estar embotada.
Optó por la primera posibilidad, de más fácil ejecución, dejando el brazo flexible y el cuerpo apoyado sobre la cadera izquierda. Esperó a que Adela de Otero enganchase en cuarta, paró, volvió la mano sobre la punta del estoque y asestó un latigazo con el fuerte de su florete sobre la hoja enemiga, para comprobar desolado que la joven se mantenía firme. Tiró entonces sin mucha esperanza una cuarta sobre el brazo, amenazándole el rostro. Le salió algo corta, y el botón no logró acercarse más que unas pulgadas, pero fue suficiente para que ella retrocediese un paso.

-Vaya, vaya -comentó la joven con maliciosa sonrisa-. Así que el caballero pretende desfigurarme… Habrá que terminar rápido, entonces.
Frunció el entrecejo y sus labios se contrajeron en una mueca de salvaje alegría mientras, afirmándose sobre los pies, lanzaba a don Jaime una estocada falsa que obligó a éste a bajar su florete a quinta. Comprendió su error a mitad del movimiento, antes de que ella moviese el puño para lanzarse en el tiro decisivo, y sólo fue capaz de oponer la mano izquierda a la hoja enemiga que ya apuntaba hacia su pecho. La apartó con una flanconada, mientras sentía la hoja afilada del estoque cortarle limpiamente la palma de la mano. Ella retiró de inmediato el arma, por miedo a que el maestro la agarrase para arrebatársela, y Jaime Astarloa contempló un instante sus propios dedos ensangrentados, antes de ponerse en guardia para frenar otro ataque.

De pronto, a mitad del movimiento, el maestro de esgrima vislumbró una fugaz luz de esperanza. Había tirado una nueva estocada amenazando el rostro de la joven, que obligó a ésta a parar débilmente en cuarta. Mientras se ponla otra vez en guardia, el instinto de Jaime Astarloa le susurró con la fugacidad de un relámpago que allí, durante un breve instante, había habido un hueco, un tiempo muerto que descubría el rostro de Adela de Otero durante apenas un segundo; y era su intuición, no sus ojos, la que había captado por primera vez la existencia de aquel punto débil. Durante los momentos que vinieron a continuación, los
adiestrados reflejos profesionales del viejo maestro de armas se pusieron en marcha de forma automática, con la fría precisión de un mecanismo de relojería. Olvidada la inminencia del peligro, plenamente lúcido tras la súbita inspiración, consciente de que no disponía de tiempo
ni de recursos para confirmarla, resolvió confiar la vida a su condición de veterano esgrimista. Y mientras iniciaba por segunda y última vez el movimiento, todavía tuvo la suficiente serenidad para comprender que, si se había equivocado, ya jamás gozaría de oportunidad alguna para lamentar su error.

Respiró hondo, repitió el tiro del mismo modo que la vez anterior, y Adela de Otero, en esta ocasión con más seguridad, opuso una parada de cuarta en posición algo forzada. Entonces, en lugar de ponerse inmediatamente en guardia como hubiera sido lo esperado, don Jaime sólo fingió hacerlo, al tiempo que doblaba su estocada en el mismo movimiento y la lanzaba por encima del brazo de la joven, echando hacia atrás la cabeza y los hombros mientras dirigía la punta embotada hacia arriba. La hoja se deslizó suavemente, sin hallar oposición, y el botón metálico que guarnecía el extremo del florete entró por el ojo derecho de Adela de Otero, penetrando hasta el cerebro.

Y no puedo dejar de repetir la escena donde se propone la solución a los problemas de España:

Maestros de esgrima

Se necesitan muchos años de dedicación para llegar a unos juegos olímpicos actualmente en la esgrima. De todas formas , como en una mayoría de deportes la mejorá técnica, de materiales de instrucción ha acortado mucho la edad posible de encontrase con jóvenes campeones. No obstante la esgrima, el deporte que se parece al ajedrez pero moviéndose, donde se conjuga lo físico, la destreza técnica y lo mental necesita como un violinista años de práctica y buenos maestros para alcanzar la madurez. Aquí tenemos a Dan Kellner Brooklyn Bridge Fencing Club presentándonos su club  y los primeros pasos en este deporte.

La película del maestro de esgrima dejó buenas escenas de esgrima, pero creo que la de mayor actualidad, la que solucionaría futuras acampadas en Puerta del Sol es ésta…

Assumpta dice dos frases seguidas, que parecen movimientos de esgrima, como declaraciones de principios..

“una mujer deber rodearse de cierto misterio si quiere conservar su atractivo…”

“nunsa se es lo bastante injusta con los hombres”

En guardia!!!

Fencing, esgrima,scherma, фехтование, Fechten, scrimă,擊劍, مبارزة , escrime, vívás, ogrodzenie,

 Dificil sería tirar asaltos dentro de un zeppelin, podría pasar como al modelo de la foto…

 Así que la esgrima es un deporte de muchas facetas, muy rica en aplicaciones como vereis…

En política

En relaciones internacionales

Sara Besbes, campeona deTúnez y  Africa  de esgrima rechazó tirar contra una comepetidora  Israelí durante los Campeonatos del Mundo de Esgrima 2011 en Catania.

 Besbes viene de una familia de gran fama en esgrima y llego a la ronda final donde debía enfrentarse a  Noam Mills, espadista israeli .Sin embargo, se quedó en la plataforma en pie, apuntando su espada hacia el suelo y rechazando moverse como signo de que estaba boicoteando a la atleta israelí pero sin anunciarlo oficialmente para evitar medidas sancionadoras por los jueces. Su rival, ganadora, se fue llorando.

 Para ligar y el aperitivo

El duelo

La autosuperación

La victoria

La serie de humor

La animación

La canción

La promo

La peli

La gloria

La muerte

El entonces campeón del mundo en ejercicio Vladimir Smirnov fue herido de muerte por una adversario en los mundiales de Roma de 1982 por un desgraciado y terrible accidente , la hoja de un sable le atravesó la máscara de esgrima, el globo ocular alojándose en el cerebro (7 cm) Sobrevivió mientras duraba el campeonato , pero después de comprobar su muerte cerebral se le retiró toda asistencia artificial

                                                                             Y el himno

¡Jiménez, la capa!

El cuadro que está en alza en el Museo del Prado, ya hablan de “la gioconda española”, es el que representa a Amalia de Llano y Dotres (Barcelona, 29 de abril de 1822 – Madrid, 6 de julio de 1874), fue una destacada figura de la vida cultural del Madrid del Siglo XIX. Fue además, por matrimonio, condesa de Vilches y  vizcondesa de La Cervanta.

 La condesa de Vilches participó y organizó obras de teatro, así como encuentros literarios muy frecuentados por figuras intelectuales y artistas de su época. Gran aficionada a la literatura, probó suerte como escritora. Consiguió publicar dos novelas: Ledia y Berta; esta última vio la luz el año de la muerte de su autora. Su calidad parece que no es extraordinaria literariamente pero sí que refleja la realidad de su tiempo. Berta proviene de una familia aristocrática granadina y acaba contrayendo matrimonio con un alto cargo del ejercito de Fernando VII, mucho mayor  que ella. Los amores adúlteros de Berta serian una crítica  a la sociedad de su tiempo donde el matrimonio era la forma de consolidación patrimonial y de posición social. Así que además de nuestra Gioconda, es un poco nuestra Flaubert y Madame Bovary, animadora y observadora de las veladas de la reina.

De su círculo de amistades formaba parte el pintor Federico de Madrazo, quien la retrató en 1853. La condesa pagó por el cuadro 4.000 reales, la mitad de lo que el artista solía cobrar. La condesa de Vilches apoyó incondicionalmente a Isabel II y era muy favorable a la Restauración borbónica.

El cuadro fue presentado en la Exposición Universal de Paris de 1855 y  fue duramente atacado por Gustave Planche en un artículo que suscitó un pleito por difamación, cuyo fallo condenó al crítico a pagar 500 francos de multa. Respecto a este retrato juzgaba que la modelo había posado mal sentada, de modo que era imposible adivinar la forma de la rodilla derecha. Madrazo se soliviantó y denunció (se ve que no sabía de espada porque para mí era motivo de duelo…). En fin que los franceses estaban envidiosos de ver esa belleza española, si bien Thèofile Gautier (famoso poeta, dramaturgo, novelista, periodista, crítico literario y fotógrafo francés) alabó el cuadro.

Agustín Bonnat,crítico español de referencia de la época a los reparos de que era imposible adivinar la anatomía en el retrato señalaba que el pintor había pintado el vestido según era, y éste, por cuestión de moda, ocultaba las formas del cuerpo. Sin embargo reprochó a la obra «demasiada tendencia a lo bonito, y sabido es que lo bonito no es lo bello. [cómooor?…] la postura es rebuscada, el color es poco natural, demasiado yeso, y aun podía indicarse lo incorrecto del dibujo en las manos y brazos».

 Sea como fuere, el cuadro es de los más vendidos en el merchandising del museo….

Hay una anécdota suya que es deliciosa en su grosería típica del noble español de caverna que aparece.

“La Condesa… donde más se distinguía ella era en las tertulias, donde solía improvisar ingeniosas adivinanzas y recitar bellas poesías. Reinaba a la sazón la infortunada Isabel II, cuyo gobierno siempre fue débil y errático. La corte estaba llena de personajes intrascendentes y estúpidos. Bien reflejaba Isabel y quienes la rodeaban la aguda decadencia de la España decimonónica. Un día la Su Majestad, de quien la Condesa de Vilches era muy amiga, invitó a toda la realeza a tomar el té a palacio. En plena tertulia, y sabedora del talento de la condesa para las adivinanzas, Su Majestad la invitó a improvisar algunas para entretener un poco a los aburridos invitados. ¡¡Venga Amalia, lúcete un poco!!!

Ella aceptó de buena gana. Comienza entonces la condesa a echar un vistazo alrededor de la espléndida sala donde estaban reunidos, llena de hermosas pinturas y lujosos adornos de toda índole. De repente, se fija en un cuadro de la Reina montando a caballo y dice: “Ya está. Ahí va la primera: “Es GRANDE, ENHIESTO, BRIOSO, Y ENTRE LAS PIERNAS DE LA MUJER SE PONE NERVIOSO”.

“¡La Verga!” Se oyó exclamar en el salón a una voz estentórea y aguardientosa.

Se trataba del Marqués de Villafuerte… destacado representante de la nobleza canaria (ignoraba su existencia)  hombre obeso y tosco conocido por soez y prepotente, pero que era muy respetado por el gobierno de Su Majestad a causa de ser un excesivamente rico y poderoso.

“¡Oh, Dios mío! Es usted un mal educado y un vulgar. ¿Cómo se le ocurre? ¿Cómo se atreve?”  Expresó de inmediato, con gran indignación la Condesa, “Jiménez, por favor tráigame mi capa y mi sombrero que me retiro”, pidió dirigiéndose al mayordomo de Palacio.

 “Oh no, discúlpenlo por favor damas, condesa. Denle otra oportunidad al marqués”, se apuraron a suplicar varios invitados (los cuales eran deudores del Villafuerte, dicho sea de paso)”.

“Sí amiga, perdona esta pequeña insolencia del nuestro amigo el marqués”, solicitó en voz alta la reina, y le susurró al oído “Recuerda que necesito de su apoyo”  “Bueno, por esta vez lo disculpo, pero que no se repita”, cedió la condesa.

Siguió entonces el juego…..  La duquesa nota una bella sortija de matrimonio en la mano de una de las invitadas y se inspira para decir : “ES REDONDA, SOBERBIA, BRILLANTE, Y NO HAY MUJER A LA QUE NO LE ENTRE COMO UN GUANTE”.

“¡LA VERGA!”  Vuelve a exclamar el protervo marqués sin dudar ni un segundo.

“Oh, ¡esto… esto es espantoso, es inadmisible e imperdonable! Jiménez, tráigame ahora sí mi capa y sombrero que me voy”. La condesa ya gritaba de enojo. “No, hombre, no se enoje condesa, le recuerdo que soy gente de campo”, comentó Villafuerte a manera de disculpa con esa desagradable voz y su actitud siempre desafiante.

 Todos los invitados ruegan para el marqués una última oportunidad. “Amalia, por favor……”, suplica la reina mientras retenía con delicadeza el brazo de la condesa. “Bueno, pero será la ÚLTIMA VEZ que soporto una impertinencia de esta laya”. La Duquesa cedía ahora con un severo rictus facial.

Va otra adivinanza : La Duquesa observa entonces a un invitado metiendo una galleta dentro de la taza de su té y pregunta a su auditorio: “ENTRA SECA Y ESPONJOSA Y SALE MOJADA Y BABOSA”.

“Jiménez, mi capa y mi sombrero, qué me largo” Vociferó de súbito Villafuerte ¡¡¡PORQUE CHINGO A MI MADRE SI NO ES LA VERGA!!!-

De este Villafuerte, hay descendientes que entroncan curiosamente con otras entradas de este blog; una hija suya casó creo (si hay alguien de la family que me lo aclare se lo agradeceria) con un pimpollo que llevaba este sencillo nombre, apellidos y títulos:

don Mauricio Álvarez de las Asturias Bohorques y Ponce de León, 4º duque de Gor, marqués de los Trujillos, conde de Canillas de los Torneros de Enríquez, Grande de España, Gran Cruz de Carlos III y gentilhombre de cámara con ejercicio y servidumbre. De negro en la foto.

Pues bien, este señor casado con una Villafuerte, fue nada menos que el primer español en participar en unos Juegos Olímpicos, en paris 1900. Lo hizo en la especialidad de la esgrima, en las 3 armas, allí donde vencería mi idolo cubano Ramon Fonst.

Y esto de la nobleza sigue dando juego, me hago eco de esta noticia del mes de marzo de este año que no quiero investigar pero ahí quedan los retoños del Villafuerte en Canarias.

“El PSOE de Garachico reveló ayer al periódico El Día que José Luis López de Ayala y Aznar, marqués de Villafuerte y marido de la candidata del PP a la Alcaldía de Garachico, Pilar Merino, ha denunciado al alcalde Ramón Miranda (CC), por supuesta malversación de fondos públicos”

¡¡Jimenez, la capa, que esto es la verga!!! ;))))

Fonst y los héroes de barbados

Paseemos hoy  nuestro Zeppelin por el planeta  para contemplar desde el cielo las gestas de Ramon Fonst Segundo (La Habana1883- 1959)

A Ramoncito, de niño su padre le enseña la disciplina de la esgrima, y como viajaba mucho a Europa, enamorado del Paris de la época, su sistema educativo más avanzado y su afición a las armas decide que Ramoncito siga sus estudios enla Ciudad de las Luces donde llega con 7 años. Desde muy pronto asombraría a los niños bien de los colegios parisinos por sus dotes con el florete y las espadas.Pasaría su larguirucha adolescencia parisina mientras Cuba en 1895 es escenario de la guerra convocada por Martí, y hasta Paris le llegan las noticias de los estragos que en las filas españolas causan las cargas a machete dirigidas por los Generales Máximo Gómez y Antonio Maceo. Ramoncito sabe que su padre contribuye secretamente a la causa independentista y desea volver a su patria.  Así lo hace, pero en 1900 los ecos de la Exposición Universal de Paris, anticipan el gran evento del segundo juego olímpico de nuestra era.

-Pápa! Quiero defender la bandera de Cuba en los juegos olímpicos de Paris …

El padre le dice que primero tiene que ganar a todos los maestros de armas cubanos, a los que vence. ¡Ahora me tienes que ganar a mí!. Después de 55 minutos de combate parejo finalmente el hijo toca al padre!.

Hijo mío, ganaste, yo pagaré los gastos. Irás a Paris.

Los mejores espadachines de la época se citan en los Jardines de las Tullerias.

Fonst es ya un hombrecito, pelo negro, alto, erguido de recia musculatura, piernas y brazos larguísimos…En la final, contra el francés Perrée debe vencer las triquiñuelas de los jueces del combate; tuvo que dar tres tocados para que sólo le concedieran el tercero que era inequívoco; después de una parada de cuarta le clavó la punta en el pecho.

Ramón Fonst Segundo, de ascendencia catalana y vasca, se convierte en el primer medallista olímpico de Cuba.

No obstante su padre le seguiría sometiendo a severa disciplina, la misma que se autoimponía: el padre además de ricachón destacaba por su fortaleza y excentricidad; convocaba a la sociedad habanera para verle levantar 455 kilos en halterofilia, o organizaba campeonatos de tiro al plato para mostrar su habilidad.

Su palmarés es sorprendente: en la III Olimpiada Mundial de 1904 en San Luis se alzó con 5 medallas de oro. En 1915 se realiza la Exposición de San Francisco en California  y como era habitual acogió un certamen esgrimístico en las tres armas. El maestro Fonst triunfó por partida triple, en calidad de invicto, venciendo a más de 100 adversarios según reseñan los periódicos de la época. Como reconocimiento, a su regreso es proclamado tirador de esgrima amateurs “hors classe” o sea fuera de clase, porla Federación Nacional, que le concede a partir de ese momento una plaza en el equipo Cuba sin someterse a eliminatorias. En 1926, durante los I Juegos Centroamericanos y del Caribe en México, ganó las medallas de oro en las pruebas individuales de las tres armas. En la segunda edición de este clásico regional celebrado en La Habana cuatro años después, casi repitió la proeza, pero falló en sable debido a una lesión en el tobillo. En esa oportunidad participó en 25 asaltos consecutivos sin ser tocado una sola vez, superando así su propio récord mundial de 24 asaltos seguidos implantado en 1904.

Fonst tenía un carácter fuerte y ante la menor desconsideración a su persona retaba en duelo a cualquiera. A la menor te mandaba a los padrinos para saldar su supuesto honor mancillado.
En realidad nadie quería enfrentarse a Ramón Fonst, ni siquiera como parte de un encuentro deportivo; pero a finales de la segunda década del siglo XX apareció un contrario español, José Rivas, quien dominaba las tres armas y había alcanzado algunos éxitos importantes en España su país. Este hombre residía en Cuba desde 1910  y estaba a cargo del Casino español, considerado uno de los centros de mayor promoción de la esgrima en la Isla.
Rivas escribió en 1917 un artículo en la prensa que Fonst consideró ofensivo y le lanzó un duelo. Este enfrentamiento provocó un gran revuelo en la sociedad porque Rivas podría ser un rival peligroso para el cubano.
El duelo quedó pactado para el 21 de julio de 1917, en las inmediaciones de la playa de Marianao. Decenas de personas se trasladaron hasta allí para presenciar el esperado combate. Como juez de campo fue designado Wilfredo Fernández, un senador pinareño.

“Cuando comenzábamos el encuentro, los jueces estimaron conveniente suspender el lance. No hubo vencedor ni vencido. Me alegré después de todo, era una buena persona, aunque ¿no es una tragedia que de cien retos solamente haya aceptado una persona y el duelo se convirtiera en frustración?”

Su nombre era conocido por todos los espadachines del mundo y uno de sus mayores admiradores lo era el actor Errol Flynn, que visitaba a Cuba con frecuencia. Se cuenta que durante la filmación de una escena de la película “El Capitán Blood” rodada en 1935, Flynn sostenía un duelo a muerte con el villano personificado por Basil Rathbone, cuando este falló lastimosamente en una de las estocadas. Al ver lo sucedido Flynn sin poder controlar su risa, le dijo: “Si haces eso contra Ramón Fonst eres un hombre muerto”.

Desde su retirada se ocupó de cargos relacionados con el deporte en Cuba hasta su fallecimiento a los 76 años de edad, cuando todavía trabajaba  como asesor del departamento de Educación Física y Deportes del Ministerio de Educación de Cuba.

La esgrima cobró gran popularidad en Cuba que no decayó tras la Revolución. Sin embargo un  acto terrorista compormetió el futuro de toda una generación de esgrimistas: los llamados  Héroes de Barbados:

El 6 de Octubre de 1976, 73 personas inocentes: 11 guyaneses, cinco ciudadanos de la República DemocráticaPopular de Corea y 57 cubanos fueron asesinados en pleno vuelo, a causa del estallido de una bomba en una aeronave de Cubana de Aviación que acababa de despegar de Barbados. Entre ellas, 24 jóvenes del equipo juvenil de esgrima que habían obtenido todas las medallas de oro del Cuarto Campeonato Centroamericano y del Caribe, celebrado en Venezuela.


!Heil Coletas!

Posamos lentamente el Zeppelin en el estadio olímpico de Múnich, en este tiempo de indignación donde están en oferta desde el yogur griego hasta las islas helénicas de la Ilíada y los dioses del Olimpo miran de reojo la prima de riesgo y la calificación de Moody’s mientras inventan una pócima para convertir el culo de Merkel en bonos del tesoro. Aquí cerca yace una mujer que sin saberlo pudo cambiar una parte de la historia. ¡Vamos de Olimpiadas!

Offenbach del Meno, en Hesse, vio nacer en 1909 una niña rubia, ojos azules, piernas y brazos muy largos: Helene Mayer. Ella tenía dos pasiones desde niña: la danza y los deportes.

La chica destacaba en la escuela local y  eligió practicar  esgrima. De adulta le preguntaban por qué esgrima y ella respondía que era un deporte que le recordaba tanto a la danza. Así empezó en el club local. Ya con 13 años se había convertido en una escultura wagneriana, belleza atlética con coletas que ganaría en los siguientes años los campeonatos nacionales de florete, y en 1928 con 17 años se coronaría con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Amsterdam.  La coletas, con el mote de Blonde Hey, se hizo tremendamente popular en Alemania, fabricaban muñecas con sus coletas, y objetos decorativos con su efigie…En los siguientes juegos en Los Ángeles, empezó a ganar fácilmente las primeras poules o eliminatorias pero antes de comenzar las finales, un miembro del equipo técnico le comunica que su mejor amigo había perdido su vida en el barco escuela Niobe que surcaba el Báltico. No podía pensar en otra cosa: quedó quinta.

Con la llegada al poder del nazismo no era seguro para ella volver a Alemania, aunque solicitó una beca y se quedó siguiendo sus estudios en Estados Unidos, sus asignaturas opcionales fueron: alemán y esgrima.

La tiradora rubia se sentía plenamente alemana, y su estampa encarnaba el ideal estético ario de la Alemania nazi….pero poco después de que el Führer ganara las elecciones, se descubrió que su padre era judío,  así que ella quedó etiquetada por el  partido nazi como “Mischling” o “Halbjudin”, mitad judía. Mayer quedó exiliada en EEUU. Y como a otros compatriotas , tras la aprobación de las ”leyes de Nuremberg para la protección de la sangre y el honor alemán”, se le retiró la nacionalidad alemana y fue desprovista de la condición de ídolo del deporte germano y de su beca.

El Sindicato Atlético Amateur estadounidense decidió realizar un boicot  a los juegos olímpicos de Berlín en 1936 a  no ser que se permitiese a los deportistas judíos participar en las eliminatorias alemanas y competir en los Juegos en representación de Alemania. El escritor alemán Thomas Mann llamó por la radio (estadounidense), incluso a boicotear los Juegos.

Los países extranjeros incrementaron su presión y Hitler tuvo que ceder, el COI dejó claro que de no aceptar estas condiciones  los  juegos  podrían no celebrarse. Ahora  nada podía impedir al Führer desplegar con sus Juegos, la plataforma propagandística del Nacionalsocialismo alemán para deslumbrar al mundo. Eso sí, cedió pero no del todo ni mucho menos, de  21 atletas que prometió acoger , finalmente sólo se incluyó a la floretista Helene Mayer aceptando además la condición que puso ésta: recuperar la ciudadanía alemana de pleno derecho ¡yo soy alemana!. Dicen que si quiso volver era por defender a su madre que estaba allí, y clamaba que no tenían derecho a hacerle eso a su hija. Si se hubiera negado probablemente no hubiera habido juegos en Berlín y el régimen nazi no hubiera obtenido el crédito de organización e imagen que quiso ofrecer al mundo (ganaron muchísimas medallas).

Helene Mayer se alzó con la medalla de plata en florete individual femenino y, como todos los demás medallistas alemanes,  con la esvástica estampada en su camisola realizó el saludo nazi en el podio.  Es curioso ver como Ilona Schacherer-Elek, esgrimista húngara de origen judío dos veces campeona de Europa (centro), logró la medalla de oro.

Se especuló en la prensa internacional con que se vio obligada a hacer el gesto -toda la delegación alemana lo debía hacer- porque su familia  vivía todavía en Alemania y temía represalias. Para Hitler la jugada era perfecta, si una judía saluda al Fürher no tenéis de que preocuparos…¡todos ahora sabemos                                                                                      que se debían preocupar bastante!

El New York Times llegó a señalar que las Juegos habían devuelto a Alemania a “la comunidad mundial” y le habían restituido su “humanidad”. Una vez finalizados los Juegos, Mayer regresó a los Estados Unidos y, en 1937, consiguió el oro en Campeonato Mundial de París por Alemania aunque se sentía ya engañada y torturada por ver los hechos que estaban acaeciendo en su país. Pudo volver a Frankfurt a ver su a su familia, ella esperaba una recepción con todos los honores, pero ni un periodista le esperaba, ya no era un ídolo para los alemanes en proceso de purificación aria.

Volvió a California donde fue profesora y consiguió nueve títulos nacionales americanos de florete entre 1938 y 1948 sin regresar a Alemania hasta 1952 cuando se casó. El matrimonio y su vida solamente duraría un año más en Múnich donde falleció de cancér de mama, reposando sus restos actualmente en lo que fue la villa olímpica de los Juegos Olímpicos de Múnich 72.

Alzar la mano en su momento, alzar la voz y la mano, ¡ah! las consecuencias, ella fue repudiada primero por la comunidad judía americana y por otros atletas judíos que se negaron a participar en esa trampa; ella esperaba poder ser aceptada en la sociedad alemana. Mientras recibió ese trato frío por el régimen a pesar de haber ganado una medalla en sus juegos, en el otro lado del espejo, paradójicamente Jesse Owen el atleta negro de Alabama,  héroe de los juegos fue saludado por Hitler. El Füihrer había negado el saludo a un atleta afroamericano  por promover  el concepto de la superioridad de la raza aria mostrando  a los de origen africano como inferiores,  el COI le dijo que no habría ceremonia sino saludaba a todos o a ninguno. Cuentan que optó por no saludar a nadie en el pódium, pero Jesse en sus memorias dice que el régimen de Hitler le felicitó por sus 4 medallas de oro y le trató mucho mejor que su “democrático” presidente Francis Delano Roosvelt:

“Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”.

Helene Mayer una de las mejores esgrimistas del siglo XX. En la labor de búsqueda documental he aquí un tesoro donde se ven imágenes de época y excelente técnica de la tiradora, en versión original, principalmente, inglés, alemán y algo de ruso.

http://www.snagfilms.com/films/title/what_if/

¡A fondo!