Recuerdos de Zemun

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De mi viaje a Serbia me traje los libros de Ivo Andric, una idea de ciudad, una idea del amor en el poema sublime de :MIROSLAV ANTIĆ –

DECISION

Life is all something from the beginning.

Yesterday and the day before don’t count tomorrow.
There are no two the same Fridays in the world,
two the same Sundays,
two the same Wednesdays.

What are disappointments for then?
If one love is – blank,
dreams are immediately different and nicer.
And when you are the saddest and bitter
you think of some new eyes
and realize that you are flying… you’re more beautifully flying.

Who has ever seen a boy suffer?
snoozing cranky and crying?
Every time, you must know again
to love better, to love stronger.
Not to find excuses.
Not to console yourself.
But to truly all the way to the sky smile.

There are no two the same Wednesdays in the world,
two the same Tuesdays,
two the same Fridays.
All new loves count differently.
We live, every time, from the beginning.
We live never to fall.

 

ODLUKA

Život je sveneštoizpočetka.
Juče i prekjuče sutra ne vrede.
Nema nasvetudvaistapetka,
dve iste nedelje,
dve iste srede.

Pačemu onda razočaranja?
Ako je jednaljubav – ćorak,
Odmah se drukčije i lepšesanja.
I kad si najvišetužan i gorak
nekih se novihočijusetiš
i shvatis da letiš… divnijeletiš.

 

Ko je to video da dečakpati?
Da kunjakmezav i da plače?
Svakiputmorašiznovaznati
da volišbolje, da volišjače.
Ne da se vadiš.
Ne da se tešiš.
Već da se istinski do nebasmešiš.

Nema nasvetudve iste srede,
dvaistautorka,
dvaistapetka.
Sve nove ljubavidrukčijevrede.
Živi se svakiputizpočetka.
Živi se da se nikadne pada.
Da budešsnažnijiposleoluje.
I da se u tvomsrcuvećsada
Stotinuzlatnihzvezdaunapredčuje.

 

 

 

 

 

 

 

 
To be stronger after a storm.
And right now already, in your heart
a hundred golden stars can be heard.

 

¡Salte!

 

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Aquí de nuevo tras un paréntesis. Intentar digerir todo lo que está pasando en España es un poco difícil, así que la marca España es un verdadero dolor de conciencia del que es imposible desprenderse.

En fin, que seguiré apareciendo por aquí, hoy reivindicativo. He escrito está poesía para mis amigos de “Poesía de la Era”, para su tercera recopilación de poesía dominicana donde me han adoptado. Siento fastidiarles la fiesta, ja ja.

De poesía Indignada:

“Ante la tumba del Desahuciado Desconocido” (2013)

  En esta tumba, Señor Presidente,

Despojada de todo ornato,

Pero cubierta de flores de la Asociación,

Yace una ciudadana.

Se defenestró el martes poco después de recibir del señor cartero,

una carta de desahucio sin arrugas, con doble sello.

Están cayendo muchos en esta guerra,

¡Honra a nuestros soldados!.

Señor Presidente, sultán de las estadísticas y el escamoteo.

Baje al alquitrán, husmee bajo las mantas de su desidia,

Charcos de sangre patriota que  afean sus discursos vacuos.

Honra a nuestros ciudadanos  inermes,

Que usted rinde como ofrenda en  su derrota

al Fondo Monetario Internacional

Nuestras flores se convertirán en votos

Contra esta ignominia.

No se demore, le invitamos a liderar a su pueblo,

Señor Presidente,

Tres hijos y esposo,

Deja esta ciudadana anónima.

  Le  otorgaremos  nuestro aprecio y libertad:

Elija ventana, y caballerosamente como es Usted,

invite a la Señora Presidenta de esa casa.

.Eminencia, tome nota:

 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431.

 Dé ejemplo, y salte:

 No se preocupe. Velaremos por Usted.

 

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One today

Poesía de investidura para Obama, traducida del oridginal por Gerardo Cárdenas director de la revista “Contratiempo” de Chicago. Se adjunta el original del poeta cubano Richard Blanco.

Voy a preparar un poema para la embistidura definitiva al Presidente espñaol, se la mandaré en sobre.

Hoy una luz

Un sol se alzó hoy en nosotros, encendido sobre nuestras costas,

espiando  sobre las Smokies, saludando los rostros

de los Grandes Lagos, regando una simple verdad

a lo ancho de las Grandes Praderas, para luego lanzarse contra las Rocallosas.

Una luz, que despierta tejados, bajo cada uno una historia

que cuentan nuestros mudos gestos al moverse tras las ventanas.

Mi rostro, tu rostro, millones de rostros en los espejos de la mañana,

cada uno bostezando ante la vida, en gradual ascenso hacia nuestro día;

camiones escolares como lápices amarillos, el ritmo de los semáforos,

puestos de frutas: manzanas, limones, y naranjas como arcoíris

pidiéndonos un elogio. Plateados camiones cargados de aceite o papel—

ladrillos o leche, como enjambre en las carreteras junto a nosotros,

que vamos camino de limpiar mesas, leer carpetas o salvar vidas—

a dar clases de geometría, o vender comestibles como lo hizo mi madre,

por veinte años, para que yo pudiera escribir este poema.

Todos tan vitales como la luz que atravesamos,

la misma luz sobre los pizarrones de la clase de hoy:

ecuaciones por resolver, historias que cuestionar, o átomos por imaginar,

aquel “yo tengo un sueño” que seguimos soñando,

o el imposible vocabulario de la pena que no explicará

los pupitres vacíos de veinte niños ausentes

hoy, y para siempre. Muchas oraciones, pero una luz

que infunde color a los vitrales,

vida a los rostros de bronce de las estatuas, calor

a los escalones de los museos y las bancas de los parques

donde las madres miran a sus hijos jugar al paso del día.

Un suelo. Nuestro suelo, que nos arraiga a cada tallo

del maíz, cada espiga de trigo sembrada con sudor

y manos, manos que recogen el carbón o ponen molinos

en los desiertos y las cimas de las colinas para darnos calor, manos

que cavan zanjas, que enlazan tuberías y cables, manos

tan gastadas como las de mi padre tras cortar caña

para que mi hermano y yo tuviésemos libros y zapatos.

El polvo de granjas y desiertos, ciudades y praderas,

mezclados por un viento –nuestro aliento. Respira. Óyelo

hoy en el precioso jaleo de cláxones de taxis,

camiones que se lanzan por las avenidas, la sinfonía

de pasos, guitarras, y escandalosos trenes subterráneos,

el inesperado canto del pájaro sobre el tendedero.

Oye: los rechinantes columpios del parque, el pitido de los trenes,

o los susurros que escapan de las mesas del café, oye: las puertas que nos abrimos

cada día, diciéndonos: hola | shalom,

buon giorno | howdy | namasté | o buenos días

en el idioma que mi madre me enseñó —en cada idioma

hablado en el viento que transporta nuestras vidas

sin prejuicio, como estas palabras que parten mis labios.

Un cielo: desde los Apalaches y las Sierras reclama

su majestad, y el Mississippi y el Colorado serpentean

su cauce hacia el mar. Agradecemos el trabajo de nuestras manos:

tejen acero para formar puentes, escriben otro informe a tiempo

para que lo vea el jefe, dan puntadas a otra herida

o uniforme, dan la primera pincelada a un retrato,

o el último escobazo al piso más alto de la Freedom Tower

elevándose hacia un cielo que cede ante nuestra persistencia.

Un cielo, hacia el que a veces alzamos nuestros ojos

cansados de trabajar: algunos días quieren adivinar el clima

de nuestras vidas, algunos días dan gracias por un amor

correspondido, algunas veces dan gracias por una madre

que supo cómo dar, o perdonan a un padre

que no pudo dar lo que quisimos.

Nos vamos a casa: a través del lustre de la lluvia o el peso

de la nieve, o el plúmbeo rubor del ocaso, pero siempre —la casa,

siempre bajo un cielo, nuestro cielo. Y siempre una luna

como un mudo tambor que resuena sobre cada tejado

y ventana, de un solo país —todos nosotros—

de cara a las estrellas

esperanza —una nueva constelación

que espera que la bosquejemos,

que espera que la nombremos —juntos.

One Today

One sun rose on us today, kindled over our shores,

peeking over the Smokies, greeting the faces

of the Great Lakes, spreading a simple truth

across the Great Plains, then charging across the Rockies.

One light, waking up rooftops, under each one, a story

told by our silent gestures moving behind windows.

My face, your face, millions of faces in morning’s mirrors,

each one yawning to life, crescendoing into our day:

pencil-yellow school buses, the rhythm of traffic lights,

fruit stands: apples, limes, and oranges arrayed like rainbows

begging our praise. Silver trucks heavy with oil or paper—

bricks or milk, teeming over highways alongside us,

on our way to clean tables, read ledgers, or save lives—

to teach geometry, or ring-up groceries as my mother did

for twenty years, so I could write this poem.

All of us as vital as the one light we move through,

the same light on blackboards with lessons for the day:

equations to solve, history to question, or atoms imagined,

the “I have a dream” we keep dreaming,

or the impossible vocabulary of sorrow that won’t explain

the empty desks of twenty children marked absent

today, and forever. Many prayers, but one light

breathing color into stained glass windows,

life into the faces of bronze statues, warmth

onto the steps of our museums and park benches

as mothers watch children slide into the day.

One ground. Our ground, rooting us to every stalk

of corn, every head of wheat sown by sweat

and hands, hands gleaning coal or planting windmills

in deserts and hilltops that keep us warm, hands

digging trenches, routing pipes and cables, hands

as worn as my father’s cutting sugarcane

so my brother and I could have books and shoes.

The dust of farms and deserts, cities and plains

mingled by one wind—our breath. Breathe. Hear it

through the day’s gorgeous din of honking cabs,

buses launching down avenues, the symphony

of footsteps, guitars, and screeching subways,

the unexpected song bird on your clothes line.

Hear: squeaky playground swings, trains whistling,

or whispers across café tables, Hear: the doors we open

for each other all day, saying: hello| shalom,

buon giorno |howdy |namaste |or buenos días

in the language my mother taught me—in every language

spoken into one wind carrying our lives

without prejudice, as these words break from my lips.

One sky: since the Appalachians and Sierras claimed

their majesty, and the Mississippi and Colorado worked

their way to the sea. Thank the work of our hands:

weaving steel into bridges, finishing one more report

for the boss on time, stitching another wound 3

or uniform, the first brush stroke on a portrait,

or the last floor on the Freedom Tower

jutting into a sky that yields to our resilience.

One sky, toward which we sometimes lift our eyes

tired from work: some days guessing at the weather

of our lives, some days giving thanks for a love

that loves you back, sometimes praising a mother

who knew how to give, or forgiving a father

who couldn’t give what you wanted.

We head home: through the gloss of rain or weight

of snow, or the plum blush of dusk, but always—home,

always under one sky, our sky. And always one moon

like a silent drum tapping on every rooftop

and every window, of one country—all of us—

facing the stars

hope—a new constellation

waiting for us to map it,

waiting for us to name it—together.

 

 

Frío

 Por mucho calor que caiga en nuestros cuerpos , – hoy 45ºC en algunas ciudades de España bajo una ola de calor sahariana- hay libros que alivian esa sensación de ahogo térmico. Los últimos años se ha popularizado la novela negra nórdica donde siempre podrás sentir junto al filo de la navaja, una ventisca en tu  motonieve y hay que reconocer que la sangre es muy estética en los níveos mantos del Gran Norte.

Fuera de la esfera nórdica ,uno de los libros que más frío me ha dado es “La mano izquierda de la oscuridad”, obra maestra de ciencia ficción de la gran Úrsula K. Leguin. En la novela se pasa mucho frío, a la vez que hay intriga y transfondo feminista de  la vanguardia de los 60, con tórridas frías escenas amorosas: Genry Ai es un enviado del Ekumen en el planeta Gueden, llamado Invierno por encontrarse en una edad glaciar. Su misión es conseguir que el planeta se una a la liga de los mundos, y para ello lleva dos años en la capital del país de Karhide, intentando que el primer ministro Derem Estraven le consiga una cita con el rey Argaven. Pero la entrevista demuestra que el rey está loco. Estraven es acusado de traición y exiliado, y Ai prueba suerte en Orgoreyn, el otro país grande, a donde Estraven ha huido. El tiempo pasa, y los orgotas consideran a Ai un espía, y es mandado a una granja de confinamiento “voluntario” en el norte. Allí, sometido a las condiciones extremas del clima empiezan a pasar cosas..

El frío poéticamente utilizado como oportunidad de la mano maestra de Mario Benedetti,  en este poema suyo..

Los formales y el frío

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

Hidratarse, sandías ricas y poner la mente en un viaje de invierno, como este de Schubert!

¡Qué calor!

Sueños

Jaime Sabines

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra

 

Anfibios

Os recomiendo la revista digital Anfibia; os pongo al pinchar el artículo/relato de la peruana residente en Barcelona Gabriela Wiener que además de redactora jefa de la revista Marie-Claire española es otras cosas, entre ellas una buena escritora.

Hoy nos habla de lo que se están yendo. No sólo los españoles nos estamos yendo. Los que vinieron en busca de oportunidades, ya la vieron o no la vieron. Deciden ahora irse. Siempre siento estar en dirección contraria a la patera; en pleno boom inmobiliario en Rumanía o Gambia cuando sus ciudadanos venían atraídos por  el brillo del euro a la sombra del ladrillo. Pateras de ida y vuelta. Nuevas oportunidades, superando el feudalismo.

Esta anfibia comunitaria llamada Margaret Ashton (¿quién te conoce baronesa?) está a la cabeza de la diplomacia europea. Recibía al  nuevo primer ministro serbio Toma NIkolic, pero al salir al pasillo se da cuenta que no conoce al otro anfibio, y lo que es peor nadie de su equipo…son momentos decisivos. Pobre Serbia, postrandose ante la machacada Union Europea que fue recordemos bombardeada por orden del predecesor de Ashton…el Señor Solana…

Y para terminar el día anfibio tenemos a nuestra impagable (ya querría yo) familia real, versión femenina, desde Polónia:

Recortes, Peces y Amantes

Días de mercadillo, recolectando trozos de memorias, y dando voces hacia adentro…

“Ecartez tout systeme, écoutez votre vie profonde, vos secrets”

El sueño de los peces

No puedo admitir que los sueños
sean privilegio de las criaturas humanas.
Los peces también sueñan
En el lago pantanoso, entre pestilencias
que aspiran a la densa dignidad de la vida,
sueñan con los ojos abiertos siempre.

Los peces sueñan inmóviles, la bienaventuranza
del agua fétida. No son como los hombres, que se agitan
en sus lechos estropeados. En verdad,
los peces difieren de nosotros, que todavía no aprendemos a soñar.
Y nos debatimos como ahogados en el agua turbia
entre imágenes hediondas y espinas de peces muertos.

Junto al lago que yo mandé cavar,
volviendo la realidad a un incómodo sueño de infancia
pregunto al agua oscura. Las tilapias se ocultan
de mi sospechoso mirar de propietario
y se resisten a enseñarme cómo debo soñar.

Poeta, narrador y ensayista nacido en Maceió, Alagoas, Brasil en 1924. Es una de las figuras más destacadas de la moderna literatura brasileña, notablemente en poesía. La crítica literaria lo considera la figura más representativa de la Generación del 45, movimiento de reacción estética contra el clima demoledor y anarquista de la primera fase del modernismo, que pregonaba un regreso a la disciplina y al orden.

O sonho dos peixes 

Não posso admitir que os sonhos
sejam um privilégio das criaturas humanas.
Os peixes também sonham.
No lago pantanaso, entre miasmas
que aspiram à espessa dignidade da vida,
eles sonham com os olhos sempre abertos.

Os peixes sonham imóveis, na bem-aventurança
da água fétida. Não são como os homens, que se agitam
em seus leitos desastrados. Na verdade,
os peixes diferem de nós, que ainda não aprendemos a sonhar
e nos debatemos, como afogados, na água turva
entre imagens hediondas e espinhas de peixes mortos.

Junto ao lago que eu mandei cavar,
tornando verdade um incômodo sonho de infância,
interrogo a água escura. As tilapias se escondem
de meu suspeitoso olhar de proprietário
e se recusam a ensinar-me como devo sonhar

El sol de los amantes

El oficio de quien ama es ver
un sol oscuro sobre el lecho,
y en el frío, nacer al fuego
de un verano que no dice su nombre.

Es ver, constelación de pétalos,
la nieve caer sobre la tierra,
algodón del cielo, aire del silencio
que nace entre dos espaldas.

Es morir claro y secreto
cerca de tierras absolutas,
del amor que mueve las estrellas
y encierra a los amantes en un cuarto.

Nan Goldin es una artista estadounidense, renovadora de la fotografía documental y narradora de la escena contracultural de Nueva York de los años 70 y 80.

Nan y Brian en la cama” está incluido en el influyente trabajo de Goldin “La balada de la dependencia sexual”, una secuencia de más de setecientas diapositivas en color de los amigos de Goldin y la familia, acompañada de una banda sonora.

O Sol dos Amantes

O ofício de quem ama é ver
um sol obscuro sobre a cama,
e no frio nascer o fogo
de um verão que não diz seu nome.

É ver, constelação de pétalas,
a neve tombar sobre a terra,
paina do céu, ar do silêncio
que nasce entre duas espáduas.

É morrer, lúcido e secreto,
perto de terras absolutas,
desse amor que move as estrelas
e fecha os amantes num quarto.

Oh Guru, oh gurú….

Todo está más o menos al revés, nos toman por demasiado tontos, los tontos aplicados en un bucle que no se a donde nos va a llevar. Yo hago unos minutos de exilio interior. He preparado un canción para nuestro Líder Máximo. Está en malayo, pero con entrenamiento, la garganta se te aclara y también la mente.

El lee todo, da igual que entienda o no entienda.

 Podéis probar:

era una excusa para introduciros en la burbuja maravilosa del poeta malayo Usman Awang (1929-2001)

Fue figura destacada de la vida literaria de Malasia. Llamado penyair rakyat (poeta del pueblo), utilizó el seudónimo de Tongkat Warrant. Ganó el Premio Nacional de Malasia en 1983 y en 1976 el Anugerah Pejuang Sastera. Nació en 1929 y trabajó brevemente como policía antes de ingresar en el grupo periodístico Utusan Melayu en 1950. Su obra como escritor siempre ha ido unida a su preocupación por la libertad y la justicia social, e inicialmente reflejó su apoyo al nacionalismo malayo. Fue también miembro fundador y después secretario del grupo de escritores Angkatan Asas 50 (generación de los cincuenta). En 1961 abandonó el Utusan Melayu y en 1962 ingresó en la Dewan Bahasa dan Pustaka (Agencia Literaria Nacional), de la que fue director y después pasó a dirigir el departamento de investigación literaria. En sus libros de poesía, La gran ola (1961), Espina y fuego (1967) y Saludos al continente (1982), expresa sus preocupaciones sociales en un lenguaje sencillo y directo de una gran sutileza poética. Además de poesía ha publicado cuentos, reunidos en Latido (1963), la novela Huesos dispersos (1976), una recopilación de obras de teatro, Invitado a Kenny Hill (1968) y dramas musicales populares.

Para los budistas el árbol Banyan representa la consciencia de la inteligencia y la consciencia del camino.

Balada Terbunuhnya Beringin Tua Di Pinggir Sebuah Bandaraya

Beringin tua di pinggir jalan raya
di sebuah ibu kota yang setengah muda
ratusan tahun usianya berdiri
menadah matari memayungi bumi
burung-burung berterbangan menyanyi
di sini rumah mereka, di sini keluarga bahagia 
kupu-kupu berkejaran dalam senda guraunya
anak-anak bermain di keteduhan perdunya.

Tiba-tiba pagi yang hitam itu datang
geregasi teknologi menyerangnya
dengan kejam membenamkan gigi-gigi besi
sehingga terdengarlah jeritan ngeri
suara Beringin rebah ke bumi.

Sampai sekarang, tiap senjakala lembayung petang
dengarlah suara Beringin mengucapkan pesan:

Selamat tinggal, selamat tinggal wahai awan
Selamat tinggal matari selamat tinggal bulan
Selamat tinggal kupu-kupu sayang
Selamat tinggal wahai burung-burung bersarang
Selamat tinggal anak-anak bermain riang.

Namaku Beringin pohon tua yang terbuang
dimusuhi oleh rancangan bernama Pembangunan.

 La primera estrofa, azuzando el árbol, la he traducido al googleuskera:

Banyan Old errepidearen ertzeanzein gazte batzuk hiri batehunka urte zaharra standmatari biltzeko memayungi lurrakantua hegaztiak heganberen etxea, familia hemenjarraitzen idle guraunya in tximeletakseme-alabak gerizpe enborretan jolasteko

Y luego al castellano, por permanecer poético…Tengo que encontrar la traducción de lo que he entendido….

Hay un antiguo baniano al borde de la carretera  y allí persiguiendo mariposas en el vacío los niños juegan a la sombra de los troncos….

Y están poético que prefiero imaginarlo y seguir su música como brisa entre las ramas…

Las noches que no…

hay noches que no está, por los motivos que sea; y me voy al sur un poco Lorquiano el Abejaruco

Abejaruco.
En tus árboles oscuros.
Noche de cielo balbuciente
y aire tartamudo.

Tres borrachos eternizan
sus gestos de vino y luto.
Los astros de plomo giran
sobre un pie.
Abejaruco.
En tus árboles oscuros.

Dolor de sien oprimida
con guirnalda de minutos.
¿Y tu silencio? Los tres
borrachos cantan desnudos.
Pespunte de seda virgen
tu canción.
Abejaruco.
Uco uco uco uco.
Abejaruco.

Y luego cuando estas hecho migas, escuchas a Las Migas, y algo cambia. Luz.

Managua

Si quereis ver como está España, visitad esta página donde entre bromas, las veras de la tragedia que vive España; podrás tener un momentazo en el espantajo de situación creada; la caja-regalo ayuda a España ya ha llegado…

Yo me alejo un rato a la Managua preterremoto; hoy dia todavia recuerdan como era la ciudad antes ” …donde estaba la Coca-Cola dos cuadras hacia el Lago” Me dijeron cuando buscaba una dirección concreta…Bien, pero ¿Dónde estaba la CoCA cOLA?. Managua no será tierra de oportunidades pero si de vida y poesía. Hoy traigo a un poeta moderno (mas allá de Ruben Darío) y también atípico: Danilo López (Managua, 1954, residente en Texas)

TERRA INCOGNITA

 Nací en otra ciudad que no es Miami

Donde había un barrio con calles de tierra y perros que

            Vagaban en pandilla;

Vacas grises y carretones tirados por mugrientos chavalos

 Había mendigos ciegos y cojos

Y merodeadores de sirvientas en los patios traseros;

Un cauce lleno de agua e inmundicias

Y casitas de tabla al borde del descalabro

 

Había un vendedor de periódicos

Con chelines en la bolsa de cuero

Y muchachas descalzas con

Panas de tortillas en la cabeza;

Un afilador de cuchillos

Y un panadero gordo, que circulaban en bicicleta

 

Había un vecino con una hija retardada y otra casada;

Credos que se revolcaban en el lodazal

Y un poeta que soñaba con Víctor Hugo

 

Había pulperías abarrotadas de chilindrujos y confites y

Carretas con pichngas de leche

Y un par de bueyes babeados;

Escuelas de pordioseros

Y una iglesia Católica empobrecida

 

Había la Nunciatura Apostólica

Rodeada de cercos de mampostería y Mercedes Benz

Y la escuela Pío XII, donde besé por primera vez

 

A menudo me pregunto

Qué animales hubiere cazado con mi Honda si hubiese

            Nacido en Madagascar

O qué juegos hubiera jugado si un tal Stevenson hubiese

Suplantado a José Aguado Matus

O qué buses hubiera abordado si el Metro de París

Hubiese corrido por la esquina

 

O qué lunas hubiera admirado con Amelia Patricia

            Aguilera Rojas

Si una Edvika Krüeger hubiese sido mi pareja

 

Ignoro que innumerables destinos habría vivido en otros

            Cuerpos cansados

En otros lugares hostiles o qué flechas habrían zurcado mi

            Pecho lóbrego

O qué Arabes hubieran cortado mi mano derecha

Sé que esta Mirada ida me habrá acompañado en la dura

            Batalla

Y que los solitarios caminos de El Cairo

Antes me condujeron a Gnosos y Karnak

Y que mis dedos trazaron en Altamira las tenues figures

            Del buffalo

Y que en un lugar de Alfa Centauri, Tahor me

Mostró el Cristal Sagrado

Donde el Espíritu le habría revelado el secreto de la Mente

            Cósmica.