puntas de iceberg

La gran medida de retorsión del Gobierno español tras la nacionalización de YPF/Repsol por el Gobierno Argentino. Televisión española cambia su programación y no emite el programa “Españoles por el mundo dedicado a la Patagonia”, ¡qué susto!… El programa no obstante  lo podeis ver aquí.

Estamos en el mismo barco, sino mirad:

Dejo una buena entrevista  a Rafael Correa, Presidente del Ecuador, en Televisión Española, buenas preguntas y agilidad en las respuestas, un poco de altanería contra lo español, nos mete a todos en el mismo saco y en la moda bolivariana que va ganado terreno en latimoamerica,

Quemando el último cartucho…

Preámbulo: opinión sobre el falso conflicto nacional-nacionalista hispano-argentino:

Y hoy vuelvo a Botswana, el caso que nos ocupa; la lesión real de calibre niteimaginas con un retroceso impactante; ese caso  que visto desde el punto de vista del elefante es bastante díficil; el periodismo de colmillo retorcido ya empieza a hacer sangre azul reduciendo al Rey de las Españas en un energúmeno indiferenciado, Te rompes la cadera y encima los tiburones oliendo sangre fresca, majestad. De campechano del campo a elefantíaco de la selva, en un par de twitters que es lo que durarán de aquí en adelante constituciones, monarquías y otras bagatelas.Ya solo nos queda Benedicto XVI toreando en la Maestranza y ya lo hemos visto todo, en plan Zaragoza-se-salva- este año…

Un Rey por definición es un esclavo en estos tiempos de su cargo (sin un poder -poder sólo jarrón representativo, influyente jarrón representativo, prerrogativas y Nada llevadero creo para una tercera edad; y ahora con los disparos, el diosparadero.

Juancar, has elegido bien y mal. Bien, porque visitas un paraíso donde la cadena trófica está en su máxima expresión; a los machos alfa les tira la cosa selvática.Juancar sabías como se dice Presidente (la máxima figura del Estado en la República de Botswana): Tautona; en setswana, Tau designa al León y ese tona  denota un aumentativo..así Tautona, sería el León Mas grande: El Presidente, el puto amo Juancar. Tú. Has elegido bien, estás en un paraíso y sigues siendo el reeyyyyyy. Los elefantes que os dejan matar a precio forman parte no creas de un programa de control de la población de elefantes; animal que tantos problemas causa a muchas personas en Botswana donde la concentración de los mismos es desde hace un tiempo (con la prohibición de la caza masiva, protegiéndose en lo posible de los furtivos que diezmaban la población para alegría de los malvados japoneses que hasta sus sellos personalizados marcarán nivel si son de marfil africano) un grave problema. Eso no es lo peor en un  país donde se caza todo tipo animales, como España a saber bajo que condiciones, precios y arreglos de montería.

Que sepas, que ese país que no te ha acogido y que no te ha preocupado, es una democracia antes que la tuya, de un tamaño similar y con una población que no llega a dos millones de habitantes diezmada en los humanos más que en elefantes por el virus HIV. Ojalá vuelvas con otra mirada que no sea la de esa mirilla telescópica y en vez de un blanco fácil, te conformes con mirar, respetar ese paisaje. Aqu´ñi como la peña corre más que sus piernas ya hablan de abdicación, exilio y todas esas cosas fílmicas asociadas a la realeza no querida por su pueblo.Dejemoslo, abuelo, te has pasado del Soberano al Veterano y hay  cognacs que ya no se pueden tomar: ¡Cazar elefantes JuanCAr!, ¡¡¡qué ocurrencias con las mesas de ping-pong que hacen ahora!!!.. Te llevas al nieto y venga pingpong, sano, barato, irreprochable. La monarquía esta quemando el último cartucho y tenía  que ser en ese paraíso republicano.

He buscado los periódicos de cabecera de la época en que viví allí;: Mmegi,Guardian, The Voice…Nada, ni rastro del Rey de España, ni se han enterado, ni probablemente les importe. La prensa de Botswana era un regalo permanente con esas noticias cotidianas que de reales eran surrealistas. Sin ir más lejos hoy la noticia no era esa, a menudo reportan en als noticias deportivas la pérdida de algun miembro de jugadores que iban a jugar un  partido y se los comió un león, mordió un cocodrilo y cosas maravillosas así..Otro tema recurrente era la percepción que tienen ellos sobre sí mismos, Botswana se visualizaría con un burro chocando con un ferrari, elefante chocando con un rey…tradición y modernidad, avances en lo económico y miedoa la apertura en las costumbres.

De las noticias del dia de hoy destaco dos, no por machistas menos jugosas; veamos:

Dlamini el polígamo de Mmadinare

Vive con sus dos esposas de Zimbabwe en una granja en Phokoje, que se encuentra entre Selebi-Phikwe y Mmadinare.  Unos  800 metros de la casa principal donde vive la esposa principal, hay  una casa más pequeña perteneciente a la esposa más joven.

Dhlamini de 60 años de edad, nacido en Botswana, de  padres de Zimbabwe, considera que la poligamia  una práctica normal que sólo es poco frecuente en Botswana porque los hombres de Botswana no tiene lo que hay que tener para proveer a sus esposas

(Que bonico El Tipo y sus  Declaraciones)

“Mi  padre tenía cuatro esposas. Botsuanos solian casarse con muchas esposas. Yo soy un motswana que disfruta de todo el derecho aquí”, dijo.

 Estuvo casado con una mujer motswana. “Las mujeres de Botswana son perezosas y molestas. Son buenas para esquilmar el patrimonio  familiar. Botswana gape ba dingalo ga o kake wa ba pataganya”, dijo. Vamos bien, maño.

La esposa principal tiene  32 años de edad, mientras que la secundaria tiene  29 años de edad. Cuando el periodista estaba  con la mujer mayor y el marido, la esposa más joven trajo a Dhlamini los alimentos antes de retirarse a su casa. “La persona que estaba aquí con la bandeja de la comida es su esposa más joven”, dijo Mma Dhlamini  la mayor.

La esposa principal explicó cómo se relacionan pacíficamente y disfrutan de su mutua compañía. Hizo hincapié en que está bien compartir un  marido.

“Estamos bien con nuestro Dhlamini. Él tiene una buena programación para nosotras. Se queda en mi casa durante dos días, luego se va a la de la esposa más joven otros dos días y sí. Estamos  bien con él “, dice la esposa principal. Durante la visita del periodista , Dhlamini había ido a la casa principal para comprobar el progreso de las reformas que están haciendo.

La esposa más joven le llevaba la comida a la casa principal, porque ese día la sede del marido era la casa pequeña.

La mayor  dijo que esto era indicativo de una buena relación. “A veces, incluso visito a la esposa más joven por la noche para  charlar. Ya me avisó antes de casarnos que quería  casarse con más mujeres”, dijo el figura, y agregó que ella piensa que su marido ya no iba a tomar otra esposa habida cuenta de su edad.

“Yo no era parte de las negociaciones cuando se casó con la esposa más joven, pero visité  su pueblo natal, como es tradición”, dijo. Relató que en los viejos tiempos, las esposas de un hombre vivían bajo el mismo techo. Eso es imposible en la actualidad, ya que cada mujer tiene que tener su propia propiedad, dijo.

Gape Basadi ga ba Tshwane-yo mongwe o kgona go nna setshwakga yo mongwe un siame”, dijo. La gran finca en la  que viven está dividida en potreros. Una parte se reserva para la cría de ganado, mientras que la  otra la dedican al cultivo.

También hay un huerto con más de 30 árboles. Los días de las dos mujeres comienza con el bombeo de agua de un pozo en la finca para regar los árboles. “Una esposa motswana nunca hará eso. Pero vale la pena hacerlo porque queremos que esta granja a sea la envidia de mucha gente”, dijo la mujer mayor.

Dhlamini consulta a sus esposas  las cuestiones de la familia y les  permite aportar ideas. que gran corazón “Ellas también son libres de presentar cualquier idea que puedan tener. Me quedaré con las dos a condición de que se comporten bien”, dijo Dhlamini sin pestañear

La familia perdió la propiedad y el techo de la casa principal, a resultas de una tormenta que arrasó la zona hace cuatro meses. Se les asignaron grandes tiendas de campaña y se les ayudó con una canasta de alimentos de emergencia tras el día de la catástrofe.

Desde entonces, sobreviven por  las dádivas de simpatizantes. Algunas empresas locales y particulares han hecho donaciones en forma de materiales de construcción. Parte de la casa está siendo cubierta.

Hago un llamamiento para la asistencia de público en general, las empresas y personas de negocios. Mis hijos han estado durmiendo fuera desde la tormenta y  son vulnerables a ataques de serpientes. Hemos matado  muchas en torno a las tiendas de campaña “, agregó

Dhlamini solia  vender productos de artesanía en el cruce de Mmadinare. Pero  ha vuelto a  su granja, porque el negocio ya no generaba buenos ingresos.

“Tengo buenos planes y estrategias para resucitar mi negocio, pero necesito el dinero. Ruego a las personas compasivas para que me ayuden”, suplicó.

Dijo que fue formado  la elaboración de artesanías en Zimbabwe y está interesado en impartir los conocimientos necesarios para Botswana.

Él dijo que él ha descubierto que Botswana no están interesados en el trabajo manual como medio de supervivencia.

 

Un marido celoso (que se deja fotografiar) dramático plan para atrapar a una “mujer infiel” le trajo  algo más de lo que esperaba cuando acabó en un calabozo para pasar la noche..

El marido furioso que se identificó con el periódico The Voice sólo como Pedro entró  por la fuerza en su propia casa en Mogoditshane rompiendo  la puerta de entrada la madrugada del sábado después de viajar desde Maun, donde vive.

Cuando no encontró a nadie en el dormitorio, hirviendo de ira, el marido furioso derribó la puerta del baño y encontró a su esposa e hijos  acurrucados ya que lo confundieron con un ladrón.

Pedro, que estuvo acompañado por dos de sus compañeros continuó acusando a su esposa de engaño, mientras que recorría frenéticamente toda la casa  en busca de pruebas .

“Sé que alguien ha estado durmiendo aquí. Su ropa se ha lavado incluso aquí “, gritó Pedro mientras hurgaba en la canasta de lavado y recuperaba unos calzoncillos bóxer y y exigió saber quién era su dueño.

Sin embargo, la mujer visiblemente alterada negó con vehemencia haberle hecho trampas  insistió en que los calzoncillos  pertenecían a un amigo de la familia que los había visitado.

“Entonces, ¿qué está haciendo su coche en el patio a esta hora de la noche?” Le preguntó Pedro. Se refería a  un Toyota Camry de color beige que se encontraba estacionado en frente de la casa.

La mujer avergonzada explicó que el coche tuvo un problema mecánico en una de las visitas de su amiga y que había estado allí durante semanas a la espera de ser arreglado.

La explicación sin embargo, parecía alimentar la ira del marido desconfiado como él así que procedió a romper las ventanillas  y los focos del Toyota  antes de llamar a su dueño para hacerle saber acerca de los daños. El propietario informó a la policía que detuvo a Pedro Mogoditshane por la noche y lo dejó en libertad al día siguiente.”

Y mañana en ABC

Poesia slam austral

Hoy viajamos a Buenos Aires para ver como está el talento d ela slam poetry, reducto poético de las noches porteñas o mundanas que no nos debemos dejar arrebatar. Mucho talento y diversión asegurada. Quién dijo que los argentinos no hablaban mucho?.

Nadie.

En suelo patrio, sucursal Cataluña, se organizó el campeonato nacional de slam.

Marçal Font, que iba perdiendo la voz en cada ronda, bibliotecario y librero (Libreria Fénix)

fue el campeón.

A ver organizamos algo que se oiga, amigos.

Salud y Libertad. y reír. Que no es poco.

Alejandra Pizarnik

¿Por qué se suicidan las mejores poetas argentinas?. “Creo que mi aspecto físico es una de las razones por las que escribo: tal vez me creo fea y por ello mismo eximida del exiguo rol que toda muchacha soltera debe jugar antes de alcanzar un lugar en el mundo, un marido, una casa, hijos. Pero a veces, mirándome bien, veo lucidamente que no soy fea y que mi cuerpo, aunque no intachable, es muy bello. Pero yo amo tanto la belleza que cualquier aproximación a ella, en tanto no sea consumación perfecta, me enerva.”.

Pues no, Pizarnik , no eras fea, y dentro de ti cabían tantas cosas, esa tendencia depresiva te ayudo a volar por los caminos interiores procesandolos hacia la vida. Toda la belleza que producías te hacía mal ahí dentro como si hubiese un total desfase entre tu mundo y la realidad. Encontraste alguna seguridad en el flotante psicoanálisis pero tampoco sirvió. Quién te hice qué y cómo. Porqué?

Pizarnik nació en Buenos Aires en 1936 a una familia de inmigrantes rusos-judíos. Sus padres le pusieron Flora, nombre que dejó de usar después de la publicación de su primer libro La tierra más ajena en 1955. Durante este periodo de su vida, Pizarnik cursaba clases de filosofía, periodismo y literatura en la Universidad de Buenos Aires. También se interesó en el psicoanálisis y comenzó a tomar clases de pintura con el pintor surrealista Juan Batlle Planas.

En 1960 se trasladó a París, ciudad donde pasaría cuatro años de su vida y forjaría amistades con Julio Cortázar y Octavio Paz, quien escribió el preámbulo a su libro Árbol de Diana. Recibió las becas Guggenheim en 1969 y Fullbright en 1971. Tras su retorno a Buenos Aires, pasó un tiempo internada en un hospital psiquiátrico.

Su espíritu transgresor que reflejó en sus interesantes diarios se contraponen en su mundo contradictorio con la necesidad de expiar su autoculpabilidad: sus sueños se orientan hacia la transgresión o “el desorden” respecto al patrón social o la influencia recibida (del judaísmo). Sueños homoeróticos, incesto con el padre, masoquismo, autocastigo, una amplia gama que imaginó le torturaba:

..en un momento dado, en que no podía llegar al orgasmo, cerré los ojos e imagine que A. me violaba por lo que tuve un placer inenarrable. A. me decía “no quiero hacerte daño” y yo le decía “pero yo quiero que me hagas daño”(…)“Hoy llegué a un pobre orgasmo después de imaginar mucho tiempo que los nazis me apuntaban y me entregaban a un militar tenebroso y muy temido, que me castigaba mientras fornicaba conmigo….De todos modos lo esencial es esto: me excita que me castiguen.

Sus textos arrojan la luz de sus tinieblas, como si fueran un rito de iniciacion continuo hacia el acto magno del suicidio.

El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de un barbitúrico (Seconal) durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico Pirovano de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio.

Sala de psicopatología

Después de años en Europa
Quiero decir París, Saint-Tropez, Cap
St. Pierre, Provence, Florencia, Siena,
Roma, Capri, Ischia, San Sebastián,
Santillana del Mar, Marbella,
Segovia, Avila, Santiago,
—- y tanto
—- y tanto
—- por no hablar de New York y del West Village con rastros de muchachas estranguladas
—- -quiero que me estrangule un negro –dijo
—- -lo que querés es que te viole –dije (¡oh Sigmund! con vos se acabaron los hombres del mercado matrimonial que frecuenté en las mejores playas de Europa)
y como soy tan inteligente que ya no sirvo para nada,
y como he soñado tanto que ya no soy de este mundo.
aquí estoy, entre las inocentes almas de la sala 18,
persuadiéndome día a día
de que la sala, las almas puras y yo tenemos sentido, tenemos destino,
-una señora originaria del más oscuro barrio de un pueblo que no figura en el mapa dice:
-El doctor me dice que tengo problemas. Yo no sé. Yo tengo algo aquí (se toca las tetas) y unas ganas de llorar que mama mía.
Nietzsche: “Esta noche tendré una madre o dejaré de ser”.
Strindberg: “El sol, madre, el sol”.
P. Éluard: “Hay que pegar a la madre mientras es joven”.
Sí, señora, la madre es un animal carnívoro que ama la vegetación lujuriosa. A la hora que la parió abre las piernas, ignorante del sentido de su posición destinada a dar a luz, a tierra, a fuego, a aire,
pero luego una quiere volver a entrar en esa maldita concha,
después de haber intentado nacerse sola sacando mi cabeza por mi útero
(y como no pude, busco morir y entrar en la pestilente guarida de la oculta ocultadora cuya función es ocultar)
hablo de la concha y hablo de la muerte,
todo es concha, yo he lamido conchas en varios países y sólo sentí orgullo por mi virtuosismo –la mahtma gandhi del lengüeteo, la Einstein de la mineta, la Reich del lengüetazo, la Reik del abrirse camino entre pelos como de rabinos desaseados -¡oh el goce de la roña!
Ustedes, los mediquitos de la 18 son tiernos y hasta besan al leproso, pero
¿se casarían con el leproso?
Un instante de inmersión en lo bajo y en lo oscuro,
sí, de eso son capaces,
pero luego viene la vocecita que acompaña a los jovencitos como ustedes:
-¿Podrías hacer un chiste con todo esto, no?
Y
sí,
aquí en el Pirovano
hay almas que NO SABEN
por qué recibieron la visita de las desgracias.
Pretenden explicaciones lógicas los pobres pobrecitos, quieren que la sala –verdadera pocilga- esté muy limpia, porque la roña les da terror, y el desorden, y la soledad de los días vacíos habitados por antiguos fantasmas emigrantes de las maravillosas e ilícitas pasiones de la infancia.
Oh, he besado tantas pijas para encontrarme de repente en una sala llena de carne de prisión donde las mujeres vienen y van hablando de la mejoría.
Pero
¿qué cosa curar?
Y ¿por dónde empezar a curar?
Es verdad que la psicoterapia en su forma exclusivamente verbal es casi tan bella como el suicidio.
Se habla.
Se amuebla el escenario vacío del silencio.
O, si hay silencio, éste se vuelve mensaje.
-¿Por qué está callada? ¿En qué piensa?
No pienso, al menos no ejecuto lo que llaman pensar. Asisto al inagotable fluir del murmullo. A veces –casi siempre- estoy húmeda. Soy una perra, a pesar de Hegel. Quisiera un tipo con una pija así y cogerme a mí y dármela hasta que acabe viendo curanderos (que sin duda me la chuparán) a fin de que me exorcisen y me procuren una buena frigidez.
Húmeda.
Concha de corazón de la criatura humana,
corazón que es un pequeño bebé inconsolable,
“Como un niño de pecho he acallado mi alma” (Salmo)
Ignoro qué hago en la sala 18 salvo honorarla con mi presencia prestigiosa (si me quisieran un poquito me ayudarían a anularla)
oh no es que quiera coquetear con la muerte
yo quiero solamente poner fin a esta agonía que se vuelve ridícula a fuerza de prolongarse,
(ridículamente te han adornado para este mundo –dice una vida apiadada de mí)
Y
Que te encuentres con vos misma –dijo.
Y yo le dije:
Para reunirme con el migo de conmigo y ser una sola y misma entidad con él tengo que matar al migo para que así se muera el con y, de este modo, anulados los contrarios, la dialéctica supliciante finaliza en la fusión de los contrarios.
El suicidio determina
un cuchillo sin hoja
al que le falta el mango.
Entonces:
adiós sujeto y objeto,
todo se unifica como en otros tiempos, en el jardín de los cuentos para niños lleno de arroyuelos de frescas aguas prenatales,
ese jardín es el centro del mundo, es el lugar de la cita, es el espacio vuelto tiempo y el tiempo vuelto lugar, es el alto momento de la fusión y del encuentro,
fuera del espacio profano en donde el Bien es sinónimo de evolución de sociedades de consumo,
y lejos de enmierdantes simulacros de medir el tiempo mediante relojes, calendarios y demás objetos hostiles,
lejos de las ciudades en las que se compra y se vende (oh, en ese jardín para la niña que fui, la pálida alucinada en los suburbios malsanos por los que erraba del brazo de las sombras: niña, mi querida niña que no has tenido madre -ni padre, es obvio-).
De modo que arrastré mi culo hasta la sala 18,
en la que finjo creer que mi enfermedad de lejanía, de separación de absoluta NO-ALIANZA con Ellos
-Ellos son todos y yo soy yo
finjo, pues, que logro mejorar, finjo creer a estos muchachos de buena voluntad (¡oh, los buenos sentimientos!) me podrán ayudar,
pero a veces –a menudo- los recontraputeo desde mis sombras interiores que estos mediquillos jamás sabrán conocer (la profundidad, cuanto más profunda, más indecible) y los puteo porque evoco a mi amado viejo, el Dr. Pichon R., tan hijo de puta como nunca lo será ninguno de los mediquitos (tan buenos, hélas!) de esta sala,
pero mi viejo se me muere y éstos hablan y, lo peor, éstos tienen cuerpos nuevos, sanos (maldita palabra) en tanto mi viejo agoniza en la miseria por no haber sabido ser una mierda práctico, por haber afrontado el terrible misterio que es la destrucción de un alma, por haber hurgado en lo oculto como un pirata –no poco funesto pues las monedas de oro del inconsciente llevaban carne de ahorcado, y en un recinto lleno de espejos rotos y sal volcada-
viejo remaldito, especie de aborto pestífero de fantasmas sifilíticos, cómo te adoro en tu tortuosidad solamente parecida a la mía,
y cabe decir que siempre desconfié de tu genio (no sos genial; sos un saqueador y un plagiario) y a la vez te confié,
oh, es a vos que mi tesoro fue confiado,
te quiero tanto que mataría a todos estos médicos adolescentes para darte a beber de su sangre y que vos vivas un minuto, un siglo más,
(vos, yo, a quienes la vida no nos merece)

Sala 18
cuando pienso en laborterapia me arrancaría los ojos en una casa en ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua,
15 ó 20 horas escribiendo sin cesar, aguzada por el demonio de las analogías, tratando de configurar mi atroz materia verbal errante,
porque –oh viejo hermoso Sigmund Freud- la ciencia psicoanalítica se olvidó la llave en algún lado:
abrir se abre
pero ¿cómo cerrar la herida?

El alma sufre sin tregua, sin piedad, y los malos médicos no restañan la herida que supura.
El hombre está herido por una desgarradura que tal vez, o seguramente, le ha causado la vida que nos dan.
“Cambiar la vida” (Marx)
“Cambiar el hombre” (Rimbaud)
Freud:
“La pequeña A. está embellecida por la desobediencia”, (Cartas…)

Freud: poeta trágico. Demasiado enamorado de la poesía clásica. Sin duda muchas claves las extrajo de “los filósofos de la naturaleza”, de los “románticos alemanes” y, sobre todo, de mi amadísimo Lichtenberg, el genial físico y matemático que escribía en su Diario cosas como:
“El le había puesto nombres a sus dos pantuflas”
Algo solo estaba ¿no?
(¡Oh, Lichtenberg, pequeño jorobado, yo te hubiera amado!)
Y a Kierkegaard
Y a Dostoievski
Y sobre todo a Kafka
a quien le pasó lo que a mí, si bien él era púdico y casto
-“¿Qué hice del don del sexo?” –y yo no soy una pajera como no existe otra;
pero le pasó (a Kafka) lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo –tuvo que saber-
que de allí no se vuelve

se alejó –me alejé-
no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean,
veranean,
tienen horarios,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje
(No es lo mismo decir Buenas noches que decir Buenas noches)
El lenguaje
-yo no puedo más,
alma mía, pequeña inexistente,
decidíte;
te las picás o te quedás,
pero no me toques así,
con pavura, con confusión,
o te vas o te las picás,
yo por mi parte, no puedo más.

“Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo, yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño un carromato de circo lleno de corsarios muertos en sus ataúdes…”

Correr no azul á busca da beleza

Hay días en que toca suicidarse. Lo malo es que esto no va como el carnet de puntos, suicidarse un poquito no es posible. Te suicidas solo una vez, aunque veremos que los hay persistentes. La fragilidad de los poetas o sus motivaciones… no sabemos muy bien que desencadena el  clic final pero hay notables suicidas entre los poetas y notables poetas entre los suicidas. El novelista si se estanca siempre puede matar un personaje para levantar la historia; el poeta auténtico lo reconduce todo hacia su ser.

Hoy como me toca a mí, y es más fácil a través de terceros , más aun ya muertos en el intento  válido es preciso  reconocer que el poeta suicida es poeta hasta el final.

Hoy traigo 3 poetas suicidas que dejaron un último poema, un post-it final preludio del fin, tenían diagnósticos médicos desfavorables: probables sífilis, cáncer de mama, depresión y eligieron su momento.

 Kostas Karyotakis (Tripolis, Peloponeso 1896-1928, Preveza)

Karyotakis, trató de suicidarse dos veces. La primera vez ahogándose en el mar el día 20 de julio de 1928, pero el hecho de que fuera un nadador muy hábil le hizo frustrar sus planes de ahogo después de como diez horas de agonía en el mar. No obstante, la segunda vez fue exitosa: se mató a tiro de una pistola bajo el plátano de un café la siguiente tarde del 21 de julio. Su poesía sobre el suicidio:

Suicidas ideales

En la entrada dan un giro a la llave,

reabren cada vieja carta guardada,

leen tranquilos y después arrastran grave

por última vez sus pasos de la morada.

 La vida, dicen, fue una tragedia para ellos.

Dios mío, la carcajada horripilante de los hombres,

las lágrimas, el sudor, el anhelo de los cielos,

la solitud de tan vastos parajes pobres.

 Se quedan frente a la ventana, lejos mirando

a la naturaleza, a los árboles, a algún infante,

ven como los marmolistas siguen el sol martilleando

que quiere bajar al poniente para siempre.

 Todo ha llegado al fin. Aquí está la nota,

breve, simple, como se merece profunda,

llena de indiferencia y del perdón la gota

por aquel que llorará leyéndola rotunda.

 Se miran al espejo, ven la hora,

si es una locura o acaso error se van a preguntar,

“todo ha terminado”, murmuran, “ahora”,

seguros que de veras lo van a prorrogar.

He aquí el último poema que escribió antes de suicidarse:

 

Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 22 o 29 de mayo de 1892 – Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938)

Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Este es el último poema escrito horas antes de morir.

    VOY A DORMIR

 Dientes lores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

                                                       y el edredón de musgos escardados.

                                                    Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

                                                     Ponme una lámpara a la cabecera;

                                                     una constelación; la que te guste;

                                                     todas son buenas; bájala un poquito.

                                                    Déjame sola: oyes romper los brotes…

                                                     te acuna un pie celeste desde arriba

                                                     y un pájaro te traza unos compases

                                                  para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:

                                                    si él llama nuevamente por teléfono

                                                    le dices que no insista, que he salido…

Este es el afamado homenaje de Mercedes Sosa a la poetisa:

 

Mário de Sá-Carneiro (Lisboa, 19 de mayo de 1890 — París, 26 de abril de 1916)    

            El gran poeta modernista portugués murió en el Hôtel de Nice, en Montmartre, mediante la ingestión de cinco frascos de arseniato de estricnina en presencia de su amigo José de Araújo.Horas antes de su trágico final escribió este poema:

Partida

Ao ver escoar-se a vida humanamente

Em suas águas certas, eu hesito,

E detenho-me às vezes na torrente

Das coisas geniais em que medito.

 Afronta-me um desejo de fugir

Ao mistério que é meu e me seduz.

Mas logo me triunfo. A sua luz

Não há muitos que a saibam reflectir.

 A minh’alma nostálgica de além,

Cheia de orgulho, ensombra-se entretanto,

Aos meus olhos ungidos sobe um pranto

Que tenho a fôrça de sumir também.

 Porque eu reajo. A vida, a natureza,

Que são para o artista? Coisa alguma.

O que devemos é saltar na bruma,

Correr no azul á busca da beleza.

É subir, é subir àlem dos céus

Que as nossas almas só acumularam,

E prostrados resar, em sonho, ao Deus

Que as nossas mãos de auréola lá douraram.

 É partir sem temor contra a montanha

Cingidos de quimera e d’irreal;

Brandir a espada fulva e medieval,

A cada hora acastelando em Espanha.

 É suscitar côres endoidecidas,

Ser garra imperial enclavinhada,

E numa extrema-unção d’alma ampliada,

Viajar outros sentidos, outras vidas. 

 

Yo lo ví, boludos!

Ayer con el 15 O empezaba todo con el famoso saludo al sol; no han pasado 24 horas y El Pais Semanal publica un magnífico reportaje sobre la mafia en Japón; una de las fotos  a pie de página señala; “Los jóvenes reclutas yakuza, en el momento de meditación que guía cada día el maestro samurái Nikata Sensei a las cinco de la mañana”. Este sol ya está superusao; es decir, que estamos saludando el mismo sol que horas antes ya ha sido prácticamente absorbido por estos jóvenes aprendices de mafiosos. No somos nadie.

Indagando en otras posibilidades menos cosmogónicas, ya que es domingo y es preciso motivarse para la semana, creo que he encontrado la solución motivacional anticrisis esta semana en el rugby. Dentro de cada uno de nosotros debe instalarse la motivación de salir a ganar, y necesitamos urgentemente fichar gente como Eze Araya, entrenador ya mítico de Los Tordos de Mendoza (Argentina) a ver quién no gana después de esta arenga:

Salir a ganar es fundamental y yo creo más que en los reptilianos y el saludo astral en los maoríes, pueblo que de indignación no anda escaso pues fue diezmado en Nuevazelanda hasta representar sólo un 7% de la población y su lengua más extinta que el catalán “conlaquevaacaer”. Maorí, significa, gente normal, lo cual ya me parece algo importante, no son especiales, no:

Como están lejos no los conocemos mucho, pero son muy valorados y cuando se ponen son capaces de tocar las narices hasta el mismísimo rey, y encima besándolo. El beso maorí debiera ser de obligado cumplimiento. Y no, no creáis que dejo abandonado el lado místico, la religión maorí, animista  tiene más conexiones con el sol, que el astro caído Camps con los rayosuva y su tienda de outlet de trajes que recordemos se llamaba foreveryoung.

Pero lo que sería completamente pacífico e intimidante a la vez, es adoptar la haka de los All Blacks como preludio a cualquier manifestación de indignación, si estamos indignados, si estamos verdaderamente negros, lo nuestro sería lo suyo, la danza ritual guerrera antes de la lucha, y por eso os traigo unas hakas hermosímas; la jota aragonesa no estaría mal, pero nos tomarían un poco más a cachondeo. Ahora centraos en poneros en situación; siendo conservador pensemos que cada jugador de rugby pesa 100 kilos (la mayoría sobrepasa), pues 15 jugadores supone tonelada y media que se te va a venir encima en segundos. Y os sale este señor y sus amigos así, a ver quién no se preocupa.

La liturgia necesita su oficiante y sus palabras; tampoco creáis que hablan de la Critíca de la Razón Pura, pero funciona.

Los que creéis que es una invocación a la liberación de testosterona, tampoco estáis si del todo en lo cierto, no sólo es cosa de hombres, quizás menos intimidante pero igualmente campeonas del mundo:

¿Y qué pasa cuando existe una carga “policial”?; la invasión irlandesa en Lansdowne Road en 1989 en el match Irlanda-Nueva Zelanda fue muy polémico, se consideró una ofensa del jugador irlandés que lideró la intifada policial…

Los escoceses se lo toman de otra manera; tiene otra forma de mostrar sus poderes y este anuncio lo demuestra…

Y por si acaso, ¡Viva Jaca!

Desde el cielo de la Rayuela

Nos posamos hoy en la Torre Eiffel, que siempre me ha parecido genial y cuyo descubrimiento nos ofrece una primera carcajada de la mano de los genios de Carabanchel, Faemino y Cansado:

Cuando hay tormenta, se le antoja peligroso al piloto de Zeppelines lanzar el cabo a un pararrayos; así que es conveniente posarlo como una mariposa y esperar a que escampe. En las horas de espera viene bien tener un libro a mano y un farol. No muchos libros, uno bueno, de esos que dura y cuando lo acabas , quisieras volverlo a leer, seguir con él.

Uno libro que llevarte a un Zeppelin es “Rayuela de Julio Cortázar” (Bruselas 1914-Paris 1984)  nos legó entre otros tesoros “Rayuela” La novela tiene un total de 155 capítulos, que pueden ser leídos de diferente forma: a la lectura tradicional, es decir, empezando por la primera página y siguiendo el físico del texto hasta llegar al capítulo 56, y además un “ Tablero de dirección” propone una lectura completamente distinta, saltando y alternando capítulos.

Esta novela considerada –no por él- antinovela es muy rica en lecturas, retrato de una época y una importante carga surrealista que en aquellos tiempos era difícil encontrar tan caudalosamente en la narrativa…Quizás no se acabé nunca, pero el que lo consiga seguro que no sale defraudado, por su poder evocador, su genio creativo y las ramificaciones que en el cerebro despiertan al solapar el libro con la vida de cada uno.

Del capítulo 1:

Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, y entonces primero cosas como estrellas amarillas (moviéndose en una jalea de terciopelo), luego saltos rojos del humor y de las horas, ingreso paulatino en un mundo – Maga que era la torpeza y la confusión pero también helechos con la firma de la arena Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil. Y entonces en esos días íbamos a los cine-clubs a ver películas mudas, porque yo con mi cultura, no es cierto, y vos pobrecita no entendías absolutamente nada de esa estridencia amarilla convulsa previa a tu nacimiento, esa emulsión estriada donde corrían los muertos; pero de repente pasaba por ahí Harold Lloyd y entonces te sacudías el agua del sueño y al final te convencías de que todo había estado muy bien, y que Pabst y que Fritz Lang. Me hartabas un poco con tu manía de perfección, con tus zapatos rotos, con tu negativa a aceptar lo aceptable. Comíamos hamburgers en el Carrefour de l’Odeon, y nos íbamos en bicicleta a Montparnasse, a cualquier hotel a cualquier almohada. Pero otras veces seguíamos hasta la Porte d’Orleans, conocíamos cada vez mejor la zona de terrenos baldíos que hay más allá del Boulevard Jourdan, donde a veces a medianoche se reunían los del club de la Serpiente pare hablar con un vidente ciego, paradoja estimulante. Dejábamos las bicicletas en la calle y nos internábamos de a poco, parándonos a mirar el cielo porque esa es una de las pocas zonas de París donde el cielo vale más que la sierra. Sentados en un montón de basuras fumábamos un rato, y la Maga me acariciaba el pelo o canturreaba melodías ni siquiera inventadas, melopeyas absurdas cortadas por suspiros o recuerdos. Yo aprovechaba para pensar en cosas inútiles, método que había empezado a practicar años atrás en un hospital y que cada vez me parecía más fecundo y necesario.

Del capítulo 7:

Cumbre, el capítulo 68

La descripción de un orgasmo en el idioma glíglico que inventó, es uno de los textos eróticos más reproducidos por su originalidad, aquí  primero para que lo memoricéis y los ejercicios en una versión “ida de la olla” con olor a pescadería:

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias”

El capítulo 56, donde se acaba de “manera ordenada” se considera una burla del autor a la novela tradicional, ese” paf se acabó” da lugar a muchas interpretaciones, ¿se suicidó Oliveira?. Pues habrá que leerse de nuevo el libro….en otro orden.

“Era así, la armonía duraba increíblemente, no había palabras para contestar a la bondad de esos dos ahí abajo, mirándolo y hablándole desde la rayuela, porque Talita estaba parada sin darse cuenta en la casilla tres, y Traveler tenía un pie metido en la seis, de manera que lo único que él podía hacer era mover un poco la mano derecha en un saludo tímido y quedarse mirando a la Maga, a Manú, diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia afuera y dejarse ir, paf se acabó.” 

Y finalmente  y  para relajarse en la hondura de la raspadura soltamos lastre y volamos hacia el sur  a la casilla campestre del silencio, viento de mano que trae esta grande de Hispania  que es Mayte Martin, ojito a la letra.