Sarrionandia y Gao Xingjian

En el zeppelin subo gente que ama la libertad, espero, y que estuvieron en prisión, vidas        difíciles con el ADN de poetas superior al resto de las cosas…

 Joseba Sarrionandia (Iurreta, 1958) ganó recientemente el Premio Euskadi de ensayo en euskera por la obra ‘Moroak gara behelaino artean?’. El Gobierno Vasco decidió  retener la cuantía económica del premio hasta que Sarrionandia regularice su situación con la justicia, ya que el escritor se encuentra en paradero desconocido desde 1985, cuando escapó de prisión, donde cumplía condena por pertenencia a ETA.

 En efecto ,  1980, con 22 años, fue condenado a 27 años de cárcel por su pertenencia a ETA, y aquel mismo año ganó tres premios literarios con dos cuentos y un poemario. Cinco años más tarde, el 7 día de San Fermin de julio de 1985, se evadió de la prisión de Martutene junto a otro preso, Iñaki Pikabea, escondiéndose en los bafles, tras un concierto del cantante Imanol.

La fuga inspiró la famosa canción ”Sarri, Sarri” de Kortatu.

Ha vivido en la clandestinidad, se habla de Cuba, pero no creo que fuera en La Habana, yo sabía que existía pero mi afán no era encontrarle,  y tampoco hay muchos fotos, por no decir una del poeta clandestino. Por otra parte es sabido que hay etarras en Cuba y alguna vez en cierta terraza oí alguna conversación con mi aspecto guiri de la que cabría pensar que estaban allí.  La policía, la cubana y la española, se supone…No voy a entrar a valorar ni su condena ni su conciencia, allá él con la suya, ni sé del caso, pero 27 años por pertenencia a banda armada no está mal.  Cumplió 5 años, aferrado parece a su militancia y convencimiento de su idea del bien que me gustaría que con el tiempo recapacitara respecto a los medios de defender las ideas. No sé si hubo juicio justo, no sé en qué se concretaba su apoyo. En la cárcel se sufre, eso es evidente, quizás no pueda nunca pagar el daño que hizo, quien sabe, él se fugó y quizás alivió su sufrimiento, no se sabe. Un intelectual en la cárcel y se fuga en unos bafles, parece que la preparación era obvia. Dicen que  el delito por el que fue condenado ha prescrito,  por lo que actualmente no tiene ninguna causa pendiente con la justicia y sus motivos para no volver son más de índole política. Dicen.

Esta poesía suya escrita habla del amor, y en general su poesía me gusta mucho y es de gran calidad, y eso que sin leerlo en euskera pierde mucho. Quién sabe…

PROTOPOEMA DE AMOR

Quisiera escribir el más tierno poema de amor

con la ingenuidad y la inocencia

de los poetas románticos.

 Diciendo, por ejemplo, si tus piernas fueran largas muy largas

y mis piernas tan largas como las tuyas,

alargaríamos bajo la mesa nuestras piernas

jugando a entrecruzarlas.

 Si mis dedos tocaran tu piel se prenderían como fósforos.

Pondríamos en grave peligro al mundo

haciéndolo temblar con nuestro abrazo a no sé cuántos grados

en la escala de Richter.

 Ven y escala el muro como lo trepa la hierba, ven

como el oleaje que salta sobre la cubierta del barco,

ven como una tormenta que viene a anegar

un páramo reseco.

Ven y transformaremos en carne las palabras.

Que nos suelden uno contra el otro.

Te haría un poema así, impulsivo e ilusionado,

pero qué precaria es la lírica…

Al abrir la ventana, en lugar de llegar tú,

entra la Realidad

con sus extravagantes garras de acero,

rugiendo. 

AMODIO PROTOPOEMA  Amodio poemarik xamurrena izkiriatu nahi nizuke/poeta erromantikoen xalotasun eta/erru gabeziarekin./Zure zangoak luze-luzeak balira/eta ene zangoak zureak lain luzeak/mahaipean luzatuko genituzke zangoak/zangalatrabatzera jolasteko./Ene hatzamarrek zure larrua ukituez gero/pospolu antzera izekiko lirateke./ Mundua arrisku larrian jarriko genuke/gure besarkadagatik ikaratzen ez dakit zenbat/Richter eskalan./  Erdu harresia ainhenbelarrak lez eskalatuz, erdu/ untziaren kubertara jauzten den olatuaren gisan,/erdu eremu lehorra hondatzera datorren ekaitza bezala./Erdu eta bihur ditzagun hitzak haragia./Solda gaitzatela bata bestearen kontra./Horrelako poema gogotsu bat eginen nizuke,/baina zer laburra den lirikarena./Leihoa zabaltzean, zeldara zure ordez,/Errealitatea sartzen zait, bere altzairuzko/hatzaparrekin, orroaka./

Pues la realidad es que esa ventana se le abrió, y quizás pudo disfrutar de ese amor.

  A pesar del exilio en la sombra los lectores han podido gozar de su literatura sin pausa. ‘Ni ez naiz hemengoa’, ‘Atabala eta euria’ (El tambor y la lluvia), ‘Hau da ene ondasun guzia’, ‘Lagun izoztua’, ‘Narrazioak’ (Narraciones), ‘Ifar aldeko orduak’ (Las horas del norte), ‘Ez gara geure baitakoak’ (No somos de nosotros mismos) y ‘Han izanik hona naiz’ (Estando allí, aquí estoy) son algunas de sus obras más conocidas. Es también el principal traductor al castellano y al euskera delos poemas del poeta y dramaturgo anglo-estadounidense T.S. Elliot.

 Y como algo  como lo siguiente me parece tan exótico !no puedo dejar de emitirlo!:

Una canción escrita por Sarrionandia, sobre Pamplona, lugar donde nací cantada por Mikel Laboa ¡En portugués! Dios, qué hallazgo. Salen fotos melancólicas, con ese parón de tiempo que te retrotrae a la infancia, de mia cidade…

“Por una obra de validez universal, marcada por una toma de amarga conciencia y de una ingenuidad lingüística que abre nuevas vías al arte de la novelística y del teatro chinos”. Se concedió el  premio Nobel del año 2000, al chino Gao Xingjian  (Ganzhou, provincia de Jianxi, 1940) .  Periodista, poeta, novelista, escritor de teatro, durante la Revolución Cultural de 1966 a 1979, cuando los “guardias rojos” purgaron implacablemente a quienes por su inteligencia o méritos consideraban “burgueses” (así consideraban a Den–Xiao–Ping), Gao estuvo internado en un campo rural de trabajos forzados, donde fue obligado a destruir todos sus escritos, varias novelas, estudios sobre la estética y quince obras de teatro. Así que le hicieron desaparecer toda su obra posible. Gao abandonó el Partido comunista y se convirtió en disidente a raíz de la masacre de la Plaza de Tiannamen, en junio 1989, cuando el gobierno aplastó con tanques el naciente movimiento democrático de jóvenes universitarios. Ese año se exilió en Francia, donde publicó en francés su obra cumbre “La Montaña del Alma”, y adquirió la nacionalidad francesa.

Sus poemas delicados , ingenuos y profundos van muy bien con el té de las cinco frente al mar por muy revuelto que esté:

Si ha de ser quiero que sea pronto.

 Cuando piense en el mar sobre la playa, 

en horizontes dormidos en la perfección. 

Si ha de ser quiero sorprenderme, 

que un sólo signo de color me inunde. 

Ver caminos, escuchar pasos, sentir presencias. 

Paisajes de tinta. 

Quiero que sea pero nunca dormida ni muy despierta

El calambre . Cuento del una caña de pescar para mi el abuelo

 Un  calambre, un calambre comenzaba a contraerle el vientre. Por supuesto, creía poder nadar más lejos, pero, a un kilómetro de la orilla, había comenzado a resentirlo. Al principio, creyó tener simplemente un dolor en el vientre y se dijo que desaparecería si continuaba moviéndose. Pero su abdomen se tensaba más y más y frenó el avance. Se palpó el vientre y sintió en el costado derecho un punto duro. Comprendió que sus abdominales se habían contraído al contacto con el agua. Antes de arrojarse, no había calentado correctamente. Después de la cena, se había dirigido solo hacia la playa, desde el pequeño edificio blanco del centro de alojamiento. Ya era otoño y el viento se había alzado. Pocos eran los que se bañaban al anochecer, las personas preferían charlar o jugar cartas. En la playa, de los jóvenes y las muchachas que descansaban al mediodía, no quedaban sino cinco o seis jugando volley: una muchacha con traje de baño rojo en medio de los jóvenes cuyos trajes húmedos aún escurrían. Acababan de salir del agua, no deseaban perder más tiempo en su frescura otoñal. No había más bañistas en la playa. Él había entrado directamente al agua, sin detenerse a mirar atrás, esperando que la muchacha lo observara. Ahora, ya no podía verlos. Se volvió, de cara a la luz; el sol descendía hacia las montañas y pronto iba a desaparecer tras la colina donde se encontraba el mirador de la casa de reposo. Los últimos destellos del ocaso eran enceguecedores. Su fuerte reverberación sobre el espejo del agua volvía todo indistinto: el mirador en lo alto de la colina, las siluetas de los árboles a lo largo de la orilla y aquélla, como un navío, del edificio de varios pisos de la casa de reposo. Y ellos, ¿aún jugaban volley? Agitó las piernas bajo el agua.A su alrededor, sólo existía el rumor de las olas y la espuma blanca sobre el sombrío mar verde, ningún barco de pescadores en el horizonte. Se volvió, dejándose llevar por las corrientes. A lo lejos, percibió sobre las sombrías láminas un punto negro. Se dejó arrullar en el hueco de las olas, ya no veía la superficie del mar. Las aguas eran de un negro de tinta, más lisas y brillantes que el satín. Las contracciones de su abdomen se acentuaron. Se puso de espaldas y flotó, luego, con la mano derecha masajeó el punto duro en su vientre. El dolor se atenuó. Sobre él, ligeramente a un lado, flotaba una nube en el cielo, como una bola de algodón; el viento, allá arriba, aún debía soplar con fuerza.Dejarse mecer por las corrientes, ora en la cima ora en el hueco de las olas, no era una solución. Tenía que apresurarse a nadar hacia la ribera. Se puso de nuevo sobre el vientre, moviendo sus piernas con fuerza para vencer el poderoso oleaje y tomar un poco de velocidad. Pero el dolor en el vientre, que se había atenuado un poco, lo aquejó de nuevo. Se reavivó tan rápido que él tuvo la impresión de que todo su lado derecho se había endurecido bruscamente. Así mismo, el agua le tapaba la cabeza. No veía sino el verde sombrío del mar, límpido y sereno, solamente perturbado por los rosarios de burbujas que liberaba al respirar. Sacó la cabeza parpadeando para sacar el agua de sus pestañas. Seguía sin ver la ribera. El sol había desaparecido y el cielo sobre la colina resplandecía con colores rosados. Y ellos, ¿aún jugaban volley? Y esa muchacha, con el traje de baño rojo. Seguía hundiéndose, el dolor lo forzaba a sumir el vientre. Dio una brazada rápida, pero cuando tomó aire, tragó un poco de agua áspera y salada. En cuanto se puso a toser, le pareció que una aguja se clavaba en su abdomen. Debió acostarse de nuevo sobre el agua, brazos y piernas separados; al fin se relajó y el dolor se esfumó en seguida. El cielo se había ensombrecido. ¿Podían estar jugando volley aún? Todo dependía de ellos; ¿se había dado cuenta la muchacha del traje de baño rojo que él iba a nadar? ¿De casualidad miraban hacia el mar? El punto negro, a lo lejos, atrás de él, ¿era un barco pesquero o algún objeto flotante que se había desprendido de abordo? Y de cualquier modo, ¿quién podía fijarse en este objeto? No podía depender más que de sí mismo. Habría podido gritar, pero escuchando el rumor continuo y monótono de las olas, lo embargó un profundo sentimiento de soledad, como nunca había sentido. Se hundió un poco, luego se volvió a estabilizar rápidamente. En seguida, una irresistible corriente helada le atravesó el cuerpo y lo desplazó de manera suave. Se puso de vientre y dio algunas brazadas con la mano izquierda, sujetándose el vientre con la derecha. Cuando retomó su movimiento de piernas masajeándose el costado, el dolor estaba presente, pero era soportable. Comprendió que sólo podría escapar a esta corriente con la fuerza de sus piernas. Debía tolerar todo, incluso lo intolerable, era la única forma de salvarse. No era necesario dramatizar demasiado la situación. De cualquier forma, su vientre seguía contraído y se encontraba en aguas profundas, a un kilómetro de la orilla. De hecho, ignoraba si aún estaba a esa distancia, pero se daba bien cuenta que derivaba a lo largo de la costa. El vigor de sus piernas triunfó al fin sobre la fuerza de la corriente fría. Debía arreglárselas si no quería parecerse a ese punto negro sobre las olas, que había desaparecido en las sombrías aguas del mar. Debía soportar el dolor, conservar la calma, patalear con vigor. No debía aflojar ni mucho menos perder la cabeza. Debía coordinar perfectamente sus movimientos de piernas, su respiración y el masaje en el vientre. No debía pensar en otra cosa, desechar cualquier idea de pánico. El sol declinaba rápidamente, la oscuridad cubría el mar y él no alcanzaba a ver las luces de la orilla. Incluso la costa era indistinta y la curva de la colina… ¡su pie dio contra algo! Se crispó y el dolor le traspasó el bajo vientre. Agitó suavemente la pierna: un círculo picante le ceñía el tobillo, había tocado los tentáculos de una medusa. Efectivamente, había visto en el agua una masa grisácea semejante a una sombrilla con bordes membranosos. Podía distinguir perfectamente el contorno y detallar cada orificio de sus tentáculos. Estos últimos días, había imitado a los niños en la playa y se había puesto a capturar y salar medusas. Sobre la repisa exterior de la ventana de su cuarto, en el centro de alojamiento, había aplastado con una piedra siete medusas como la que había tocado, y les había rociado sal. Al cabo de algunos días, ya no quedaba mas que un montón de pellejos secos. También él corría el riesgo de convertirse en una simple piel, un cadáver que flotaría sin siquiera alcanzar la playa. Más valía dejarlas vivir, su deseo de vivir se volvía más fuerte, en el futuro ya no capturaría medusas; si conseguía llegar a la orilla, nunca más se metería al mar. Hacía esfuerzos por patalear, la mano derecha apoyada en su vientre, no debía pensar en nada, únicamente concentrarse en el ritmo regular del pataleo. Percibió unas estrellas que brillaban de forma maravillosa. Eso significaba que por el momento se dirigía hacia la orilla. El punto duro en su vientre había desaparecido, pero, prudentemente, siguió dándose masaje. Su avance seguía siendo lento…Cuando al fin alcanzó la ribera, la playa estaba desierta y la marea subía. Pensó que se había beneficiado de la corriente. Un escalofrío recorrió su cuerpo desnudo al viento. Tenía más frío que cuando estaba en el agua. Se tiró en la playa, pero la arena también estaba fría. Se levantó entonces y echó a correr. Tenía prisa por anunciar que acababa de evitar la muerte por muy poco. En el vestíbulo de la entrada del centro de alojamiento, todo mundo seguía ocupado jugando cartas. Cada uno escrutaba el rostro de su adversario o el juego que tenía en mano. Nadie hizo gesto de alzar la cabeza para observarlo. Fue a su cuarto, pero su compañero de habitación no estaba. Debía de estar charlando al lado. Tomó su toalla de baño, en la ventana. Sabía que abajo, las medusas que había aplastado y recubierto de sal aún escurrían. En seguida, se cambió, se puso zapatos para tener más calor y regresó a la playa.Del mar se desprendía el estrépito de las olas. El viento soplaba más fuerte. Las láminas grisáceas rompían sobre la playa. En cuanto llegaban a la orilla, el agua negra se extendía rápidamente. No tuvo tiempo de retroceder y se mojó los zapatos. Entonces caminó por la playa en la oscuridad, manteniéndose un poco más alejado de la orilla. Las estrellas ya no brillaban. Luego escuchó voces de muchachas y jóvenes y percibió tres sombras. Se detuvo. Las sombras impulsaban dos bicicletas. En la parrilla de una de ellas iba sentada una joven de cabello largo. Parecían tener dificultades para pedalear las bicis cuyas ruedas se atascaban en la arena. Los tres no paraban de quejarse y la voz de la joven que iba sentada en la parrilla era particularmente alegre. Se detuvieron frente a él y apoyaron las bicicletas una contra la otra. Uno de los jóvenes tomó de la parte posterior de su bici una gran bolsa que tendió a la muchacha. Luego comenzaron a quitarse la ropa. Eran flacos como clavos. Una vez desnudos, se pusieron a agitar los brazos, a saltar y gritar en la playa: «¡Nos congelamos! ¡Nos congelamos!», bajo las alegres cascadas de risa de la muchacha.–¿Nos echamos un trago? –propuso ella, apoyada contra las bicis. Tomaron la botella de alcohol que les ofrecía la muchacha, y cada uno bebió, luego se la devolvieron antes de correr hacia el mar.–Ah… ¡Ah!–Ah…En el estruendo de las olas que se desprendían del mar, él vio que la muchacha junto a las bicis estaba apoyada en muletas.

Noche del 22 de diciembre de 1984

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31.06.1931…comieron perdices pero…

Con el blog vienen los encargos, -gracias Scotland Yard- y aunque  todavía no he sacado a mi detective de cabecera,  hoy trasladamos el Zeppelin a los muy queridos años 30 de la campiña inglesa. Eran muy queridos para los asesinatos, cuanto más complicados más atraían al pueblo; y si estamos en Inglaterra estamos ya en la liga de los campeones con Agatha Christie y Sherlock Holmes que son los que mejor  convertían en ficción esos casos que a veces la realidad supera.

Hoy hablamos de un caso sin resolver, aunque mi detective, que es un chino cubanizado, ha solucionado el caso.   Ya me extrañaría a mí que lo resolvamos en media hora pero como dirían en los programas de misterio: “el chino me ha aportado datos nuevos incontrovertibles para buscar al asesino”.

Ubiquémonos en Aldersho, Inglaterra, el 3 de Junio de 1931, el teniente artillero Hubert Chevis, que sirve en la base militar local, se sienta a la cena con su dulce esposa; seis meses de matrimonio y la mujer servicial había hecho cocinar dos perdices; una grande y una pequeña. Como siempre la mejor pieza y dedicación para su marido; un militar intachable, un verdadero caballero que le iba a hacer muy feliz…no como su primer marido. Una verdadera tarde de junio con luz inglesa y campos alrededor…very romantic. Y fueron felices y comieron perdices ¿really?

Pues nada, ahí tienes darling, la perdiz grande y para mí la pequeña, cariño…

El teniente que probablemente había comido fatal en el regimiento, un fish and chips o así, traía un hambre de caballo, pero de primero la mujer le había puesto pescado y echando un ojillo al tamaño de la perdiz  que le aguardaba se reservó para el segundo plato.

El teniente se lanza a por el pollastre con avidez, pero al dar el primer bocado hace una mueca de desaprobación tendiendo al asco, y dijo ¡Puaj! –pero en inglés- y luego “Terrible” y apartó el plato.  Su mujer dio un mordisquito a  su perdiz y dijo: “rancio”…se refería al pájaro no al marido.

El teniente Chevis, le dijo a la cocinera que retirara “el pollastramen” y que lo destruyera, nada de dárselo a los perros (superdetallazo, mi teniente). Así que la cocinera carbonizó las perdices. Y nada más retirarlas, el teniente se puso malo, convulsionándose y dándole una parálisis parcial…La mujer, solidaria, empezó a experimentar unos very important dolores de barriga. En estos casos hay que llamar al médico, que enseguida los envió al hospital, o sea Let’s go quickly, quicly que esto tiene una pinta chunguen.

La policía trazó el camino que las perdices habían seguido hasta llegar a la mesa. El carnicero fue interrogado y el resto de sus perdices se encontraron limpias de sustancias tóxicas. Las aves fueron transportadas a la finca de Chevis y guardados en una despensa fuera de la casa. Eso era lo normal antes de la era del refrigerador. Las perdices fueron sacadas más tarde de la despensa y fueron cocinadas por la cocinera. Parece que la única explicación es que alguien hubiera manipulado las aves mientras que estaban en la despensa que no estaba con candado.

La investigación continuó , pero tomó un giro extraño el día del funeral de Chevis cuando su padre recibió un telegrama firmado por un tal J. Hartigan que residía en el  hotel Hibernian  de Dublin que decía: Hurra, hurra, hurra. La policía informó que en el hotel no había ningún J  Hartigan pero un químico de Dublin confesó que había vendido estricnina 8 semanas antes a un hombre cuya descripción que el telegrafista del hotel dio de J. Hartigan— (Es un polvo cristalino blanco, inodoro y amargo que puede ser consumido por boca, inhalado, mezclado en una solución o dado en forma intravenosa.En altas dosis produce una gran estimulación de todo el sistema nervioso central, agitación, dificultad para respirar, orina oscura y convulsiones, pudiendo llevar a un fallo respiratorio y la muerte cerebral). 

El puzzle se complicaba, la policía interrogó al círculo de la familia y todos coinciden en que eran bienqueridos socialmente  y en el estamento militar. No había habido en la zona otro caso así que indicará la existencia de un asesino en serie. El primer marido de la Señora Chevys tenía una coartada; el día de autos se encontraba muy lejos de Aldershot el día en cuestión. Días más tarde apareció en prensa la noticia del asesinato e incluyó una fotografía del telegrama (sin el nombre del remitente). El periódico en cuestión recibió días más tarde una postal en la que se leía:

 Señor,

¿Por qué publican la foto del telegrama Hurra?

J. Hartigan

Para colmo a los 4 días del entierro el padre de Chevis recibe otro telegrama:

Es un misterio que nunca resolverán

J.Hartigan

La investigación no progresaba para encontrar el culpable. El caso se enfrió y la esperanza de una solución se fue evaporando.De los 31 casos de envenenamiento que tuvieron lugar en Reino Unido en 1931 se resolvieron todos menos éste. 80 años después es muy difícil solucionar  este caso que pasa por uno de los más complicados que quedan por resolver.

Así, que no me queda más acudir a mi detective chinocubano, que otro día os presentaré.

La verdad que para solucionar el caso me ha pedido a cambio que le invite a un pato laqueado y a una cerveza Chan Miguel….pero esta historia es otra. Pasemos a la que nos ocupa:

Y una vez explicado el caso mi detective contesta:

– Caso, estal chupado –como peldices jaja ja- caso muy fácil pala mí . Yo recuelda sel Chino Cubano, caso muy fácil Señol…

–       Pero hombre de Dios sincrético, -le digo- quiero una explicación convicente—¿quién es el culpable?…

– Caso diveltido, yo no se si decil, donde estal pato laqueado y Chan Miguel? ja, ja,ja

– Culpable sel  Raul Castlo….

Te advierto que es un caso real, no la vayamos a liar mi Chino, ¿Raul Castro?

-Chino no lial, chino decil velda…

–Pues escupe ya…

— Yo olel ya pato ja ja—

-Uf!

– Mila!:  Fue la mujel, para volver con primer malido

Y como lo sabes..

–Yo ver pasado en charada china (ver post sobre bolita china)

–Como, si….

—Mujer comer peldiz pequeña no…?

–Sí, eso se sabe..

homble, más malo comel peldiz glande: Mujel tenel 33 años, número 33, la tiñosa , en Cuba buitle caloñelo, y para los chinos también la zola (zorra).-Mujel ser Raul Castro, peldiz pequeña….Peldiz grande ser hermano , Fidel,  Sr Chevis ser Fidel, El caballo en la charada China… Tiñosa sobre Caballo…Fidel morir primero ja ja!!! Raul, no morir..

Pero Raul Castro? Que coño tiene que ver Raul Castro con las perdices…

–Raul Castro, helmano pequeño…como le llaman en Cuba?

—Bueno, las malas lenguas le llaman la china…la verdad que tiene cara achinada…

—Peldiz de Manchuria, las peldices eran de  pueblo mi papá, peldices de Manchuria en China…

—Y qué tiene que ver…

—Tu ignolante-En Manchuria usal  peldices con estricnina para cazal zolas, pero costumbre venir de India…tierra de reencarnación…

–Pues no me entero—

–Sí, sí..en India aprendel, perdices tratadas con estricnina, venir zorra, comer y morir, piel buena…sin estropear—Peldiz Glande morir, marido morir, hermano reencarnarse, mujer querer resucitar vida, no gustal teniente, grande equivocación, mujer heredar mucho dinero, primer malido nacer en India británica, el saber técnica estricnina, enseñal mujel

—Me estas engañando como un chino

—No, no engañal….tu no saber nada, tu pagar pato laquedo y Chan Miguel…Sr Chevis  moril, necesario para Karma de la señora, reencarnación, muy mejol vida…

–Y los telegramas, quién los puso?

-Eso no saber,¿ otro estúpido como tú?

No te creo. Dame una prueba definitiva.

Tú alcolnoque,  mila fecha en Wikipedia que día nacel Raul Castro…si coinciden con dia asesinato señol Chevis tu pagal, tu pagal…ja ja ja!

-Pero… serás cablonazo…!

—Ja, ja, ja…tu pagal..yo ver Indio con pájaros…con Chan MIguel y pato laqueado…milad, milad…pajalitos indios…

y la Chan MIguel

Bolita cubana

Amarramos el Zeppelin en el pararrayos del Capitolio Habanero desde donde diviso tras el Castillo del Morro el mar en calma casi divisando La Florida al otro lado del Estrecho. Un mundo a los pies, fotogramas que se adhieren al cerebro. Ayer hablábamos de la eternidad del instante, ese momento que nos puede evocar un mundo nuevo o realizar una interpretación, un fogonazo ¡eureka! un golpe de inspiración que lo explica todo querido Watson, hoy toca la exégesis hecha arte adivinatorio, arúspices del azar, arte premonitorio del vuelo de zeppelines y de la charada de los chinos.

“ Mo Ying entonces se viraba hacia el otro lado de la hamaca, y de buenas a primeras, se hallaba hundido en el camastro de una posada de la calle Campanario, junto a una mulata de ensueño cuya única ambición en la vida, qué original, era ganar un burujón de pesos en la bolita, o en la lotería, y que le exigía, con gemidos eróticos, ay, Maximilianito, anda chico, no seas malito, que le revelase las interpretaciones de los animalejos y cosas, representados en los treinta y seis signos, que colgaban del cuerpo del chino de la chiffá o charada; a cambio, juraba y perjuraba por San Fan Con y por Yemayá que ella le cocinaría el mejor bacalao con papas de toda la isla, y como obsequio de la casa, le bailaría un guaguancó en cueros a la pelota.” Zoé Valdés-“La eternidad del instante”

En todos los repartos de la Habana, a las ocho de la tarde corre como un murmullo de balcón a balcón, de cuartería en cuartería, el símbolo o número premiado en el juego de la bolita, la lotería clandestina cubana.¡ Ha salido el mono! ,¡Tenía que ser el Caballo, si este no sale nunca!….Y el Caballo, es el número 1, Fidel. Y es que el juego de la bolita es muy popular hoy.

En la época batistiana prerrevolucionaria el juego era un negocio floreciente en La Habana, vicio y juego a disposición del turista americano con la connivencia gubernamental con la mafia liderada por esos dos grandes que fueron Mayer Lansky y Santo Trafficante…, El Capri, el esbelto Riviera…los casinos a gran escala.

Meyer Lanski y su hombre en La Habana; Santo Trafficante merece capítulo aparte. En la madrugada de la fuga de Batista, sus  hombres recolectaban para él en sacas todo el dinero fresco de los locales que controlaba.  El plan  era convertir toda la costa norte de Cuba desde La Habana hasta Varadero en complejos turísticos de juego, deportes náuticos y lenocinio. Y del lenocinio al lenincinio. Con la llegada de la Revolución, cambió mucho la estética, y el jugador  era señalado como sinónimo de parásito social. Sin embargo en el alma cubana ya estaba inoculada la afición a las apuestas, no necesariamente exclusiva de la élite sino también del pueblo llano, bien sea en el hipódromo, el jai-alai o el más asequible juego de la lotería, introducida por los chinos, al modo de la charada china. La charada china o “chiffá” era un acertijo en el que se trataba de adivinar un número entre el 1 y el 36, asociado a un “bicho , haciendo conjeturas sobre el significado de un verso que se declamaba para proporcionar “pistas” a los jugadores.

Es curioso encontrar en su evolución a la bolita cubana actual (en número hasta el 100) un aporte de diferentes culturas y su integración en la Isla, la charada china de 36 números -cuyo significado se mantiene- , el mismo número de la roulette de procedencia europea y la indispensable interpretación afrocubana de los “bichos” de la charada influenciadas por la Religiones de procedencia africana del Palo y el resto de santería, así como metodología de la cábala judaica.

La experta en Palo Monte y sus invocaciones, Lydia Cabrera, en relación a la lotería decía que era el cáncer de la economía popular cubana, ya desde 1879,  cuando llegó a Cuba con las primeras migraciones de coolies chinos , contratados por españoles en régimen de semiesclavitud para la construcción del ferrocarril indispensable para el desarrollo logístico de la industria azucarera.

Actualmente se toma como referencia la lotería del Tachira de Venezuela, que se escucha por radio, y de ahí toman los números ganadores. Se premian  un primer premio fijo y 3 premios segundos, corridos. También se suelen jugar combinaciones de 2 números llamados “parles” que se pagan el doble a un número normal. Se suele apostar entre 1 peso cubano y 60 pesos a un mismo número En el caso de ganar se premia por importe de jugada, por 1 peso apostado, se pagan entre 27 y 30 pesos y así una relación que varía según la zona del país, es el llamado “listero”, persona quien se encarga de recoger las apuestas y de entregar el premio si hubiese habido suerte. En el caso de ganar se premia por importe de jugada, por 1 peso apostado, se pagan entre 27 y 30 pesos y así una relación que varía según la zona del país. Los listeros o boliteros meros corredores, tienen su banquero; obviamente ser banquero es muy arriesgado no sólo por lo ilegal si no  porque el banquero debe siempre “aguantar la apuesta” y si bien muchos de los homicidios en cuba no aparecen en prensa, es probable que un caso arquetípico de la crónica negra tenga un protagonista: era un banquero “que no aguantó” la apuesta o un listero mentiroso…

En Cuba suelen preguntar: ¿Qué soñaste anoche?. Entonces se relacionan los sueños con los números de la charada y estos sirven de cábala para jugar a la lotería o la “bolita”.

TABLA DE LA BOLITA CUBANA

1 – Caballo, Sol, Tintero y Fidel                   51 – Guardia, Antojos y Oro   
  2 – Mariposa, Hombre y Cafetera               52 – Bicicleta, Libreta y Abogado
  3 – Marinero, Luna, Taza y Niño                  53 – Luz Eléctrica, Diamante y Beso
  4 – Gato, Llave y dientes                           54 – Flores, Gallinas y Timbre
  5 – Monja, Periódico y mar                         55 – Cangrejo, Baile y murciélago
  6 – Jicotea, Carta y Botella                         56 – Merengue, Piedra y Reina
  7 – Mierda, Sueño y Caracol                       57 – Cama, Puerta y telegrama
  8 – Muerto, Calabaza, León y Culo              58 – Adulterio, Retrato y Cuchillo
  9 – Elefante, Entierro y lengua                   59 – Loco, Langosta y Anillo
 10 – Pescado Grande, Cazuela y Paseo         60 – Payaso, Huevo Y Tempestad
 11 – Gallo, Fabrica y Lluvia                          61 – Caballo Grande y Revolver  
 12 – Mujer Mala, Toallas, Cometa                 62 – Matrimonio, Lampara y Nieve   
 13 – Pavo Real, Niño grande y Chulo            63 – Asesino, Escalera y Coronel
 14 – Chino, Sartén y Cementerio                 64 – Muerto Grande y Relajo
 15 – Niña Bonita, Visita y Perro                   65 – Comida, Trueno y Bruja
 16 – Toro, Vestido y Plancha                      66 – Carnaval, Par de Yeguas y Divorcios
 17 – Luna, Armas y San Lázaro                   67 – Puñalada, Fonda, y Aborto
 18 – Pescado chico, Iglesia y Palma             68 – Cementerio Grande, Templo y Bolos
 19 – Lombriz, Campesino y bandera             69 – Pozo, Loma y Vagos
 20 – Orinal, Libro y Cañón                          70 – Coco, Arco iris, Barril y Teléfono
 21 – Majá, Chaleco, Cotorra y Cigarro           71 – Río, Fusil, Pantera y Sombrero
 22 – Sapo, Estrellas y Chimenea                  72 – Buey, Collar, Ferrocarril y Tren
 23 – Vapor, Águila y Submarino                  73 – Maleta,Navaja y Parque  
 24 – Paloma, Cocina y Música                     74 – Papalote, Coronel y Serpiente
 25 – Piedra Fina, Rana y Casa nueva            75 – Corbata, Cine, Viento y Guitarra
 26 – Anguila, Calle y Medico                       76 – Bailarina, Violín y Caja fuerte     
 27 – Avispa, Campana, Mono y Baúl             77 – Banderas, Colegio y Muletas    
 28 – Chivo, Uvas, Políticos                          78 – Sarcófago, Obispo, Rey y Lunares  
 29 – Ratón, Nube y Venado                       79 – Lagarto, Dulces, Abogado y Coche
 30 – Camarón, Almanaque                          80 – Médico Viejo, Trompo y Buena noticia
 31 – Zapatos, Escuela y Venado                   81 – Teatro, Ingeniero y Barco
 32 – Cerdo, Enemigo y Demonio                  82 – Madre, Pleito y León
 33 – Tiñosa, Jesucristo, Baraja y Bruja.           83 – Tragedia, Limosneo, Madera
 34 – Mono, Familia y Negro.                         84 – Sastre, Ciego, Bohío y Banquero.
 35 – Araña, Novia y Mosquito.                      85 – Espejo, Avión y Reloj.
 36 – Cachimba, Opio y Bodega.                    86 – Tijeras, Convento y Manguera.
 37 – Gallina Prieta, Hormiga y Gitana.             87 – Plátano, Plátanos y Fuego.
 38 – Dinero, Goleta, Guantes y Macao           88 – Espejuelos, Hojas y Gusano.
 39 – Conejo, Rayo y Tintorero.                    89 – Lotería, Tesorero y Melón. 
 40 – Cura, Estatua, Cantina y Sangre            90 – Viejo, Caramelo y Temporal.
 41 – Lagartija, Prisión y Clarín                       91 – Alpargata, Comunista y Tranvía
 42 – Pato, España, Carnero, Abismo             92 – Avión, Globo, Cuba y Suicidio  
 43 – Alacrán, Amigo y Presidiario                  93 – Sortija, Andarín, Joyas y Libertad
 44 – Año malo, Viaje y Tormenta                 94 – Machete, Perfume y La Habana
 45 – Presidente, Tranvía y Tiburón               95 – Guerra, Espada, Matanzas
 46 – Guagua, Hambre y Humo                     96 – Zapatos Nuevos, Roca y Puta vieja
 47 – Pájaro, Escolta y Rosa                          97 – Mosquito Grande, Correr y Grillo
 48 – Cucaracha, Barbería y Abanico               98 – Piano, Traición y Entierro Grande
 49 – Borracho, Riqueza y Fantasma               99 – Serrucho, Carbonero y Gallo pelea
 50 – Policía, Florero y Alegría                        100 – Inodoro, Dios, Escoba y Automóvil

   Espero que construyais vuestro método chinocubano para ganar con la Lotería.

Y volviendo a la literatura parece que la Charada China influenció el cuento de Jorge Luis Borges “Funes el  memorioso”  acerca de un hombre que tenía una perfecta memoria y poder de repetición.. Para llegar a esa eficacia Funes utilizaba el método de asignar a cada número un nombre. Borges era un experto en la Kabbalah así que bien pudo beber de las Fuentes de la Charada China, así como Zoé Valdés lo hace en su libro “La eternidad del instante” donde organiza sus capítulos en función de la tabla de la charada.

Si un día no os sale la bolita, si tenéis un día malo bailaros un guaguancó auténtico, aquí con Frank Bell & Xiomara Rodriguez,