Ganivet, mandingas y fineses

Prosigue el frío, según mi teoría antipodense tocaría hablar del calor, un libro como de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas, con calor y humedad.

Pero hoy me voy a Finlandia; siempre me ha atraído finlandia y sus gentes, aunque no la conozco mas allá de Kaurismaki, los rallies, saltos de esquí y alguno de sus ciudadanos marcianos. En Gambia conocí un Finlandés, supongo que era Riisto Salonen o similar; el hombre trabajaba en la empresa telefónica nacional, tuvo cinco hijos; era muy joven todavía; me dijo que estaba reparando un poste telefónico en medio de la nada finlandesa cuando de repente rinnnng!!!!! supongo que con el tono de Nokia o así; qué pasó?. Pues que recibió la llamada de Dios; ya veis la tecnología finlandesa, es divina. Pues Dios al habla le dijo que había que ir a ayudar al continente africano y fue madurando su idea.

Así que aquel día tenía ante mí, al Sr Salonen con cinco hijos rubitos, esposa rubita y un deseo incuestionable de hablar del Señor; y como nos situamos en Gambia y vivían en el interior donde se pueden alcanzar las temperaturas y humedad mayores del planeta os prometo que era un sacrificio brutal teniendo en cuenta que los mandinka de la zona eran todos musulmanes. Así que al menos debía actuar y no quedarse parado, con una vida super austera, comenzó su misión; traducir la Biblia de su Finlandés al Mandinga- A mí eso me sonaba a un frikismo vital extraordianrio; era un personaje con sus bigotes de morsa y sus sandalias cristianas. Así que antes de predicarme me pidió que le tradujera  al castellano una entrada a una página de internet  que su movimiento cristiano estaba creando para ampliar la difusión biblica y linguística del Mandinka. Y como a veces me diréis que exagero, me he fijado que la página sigue funcionando, incrédulos pecadores:

http://www.mandinka.org/es.html

Allí se quedó y vete a saber si le llamó Dios de vuelta o sigue evangelizando en tierra infiel..pero hoy quiero traeros con la excusa del frío un granadino convertido finlandés universal: Angel Ganivet.

Ángel Ganivet García (Granada13 de diciembre de 1865 – RigaLetonia29 de noviembre de 1898), escritor y diplomático español.Se le considera, por su incertidumbre vital y por su angustia espiritual, precursor simbólico de lGeneración del 98.

Su vida es muy interesante y se podía profundizar más. Yo me centro en su etapa a partir de  1895  donde es ascendido a cónsul y destinado a Helsingfors (actual Helsinki). En los algo más de dos años que pasa en Finlandia produce la mayor parte de su obra literaria. Su estancia termina cuando el cuerpo diplomático suprime el consulado por escasa actividad comercial.

Toma posesión del consulado de Riga en 1898. Allí, fruto de una crisis espiritual, sin su mujer, solo, tras las pérdidas de las últimas colonias de España y entristecido por la grave situación de su nación, cae en una profunda depresión que lo llevará a suicidarse tirándose al Río Dvina de Riga desde un barco (tras haber sido salvado en una primera intentona).

Nos ha dejado libros buenísimos, pero hoy me centro en un pase de su libro que podemos considerar de Impresiones o de viajes: Hombres del Norte.

Imaginaos un granadino en medio de las nevadas en 1898, descubriendo sus costumbres, sus mujeres y hombres, sus crónicas se publicaban en el Ideal de Granada y era tan exótico como mi Sr Salonen en la indómita Gambia. 

Cómo se divierten los finlandeses: diversiones populares

 Todos los pueblos tienen necesidad de divertirse, y todos se divierten; pero el modo de realizar esta importante función es muy diverso. La vida material nos obliga a asimilarnos elementos materiales; y la vida espiritual nos fuerza a recoger impresiones que son buenas o malas, agradables o desagradables, según nos coge el cuerpo. Una planicie inmensa, nevada, dicen los estéticos que es un ejemplo de lo sublime estático; una tempestad de nieve será ejemplo de lo sublime dinámico. Pues bien: yo vivo en medio de lo sublime estático; y han descargado sobre mí varias sublimidades dinámicas, que me han puesto hecho una sopa, y pienso que los estéticos llevan razón donde no nieva o nieva poco; aquí se equivocan, porque el empacho de nieve quita las ganas de emocionarse, y engendra un cansancio, un aburrimiento, que no tienen nada que ver con la sublimidad. Lo mismo ocurre con lo bello, con lo gracioso, con lo ridículo, con lo cómico, con lo jocoso, con lo burlesco y con lo humorístico. Nada de eso existe en la realidad; todo está en nosotros. En Madrid cerraba yo mi balcón para no oír los organillos, y la criada, la «chica», los oía con delectación; aquí mi criada no les hace caso; soy yo quien paga y escucha. Mis ideas sobre los organillos no han cambiado; pero han cambiado mis impresiones, y yo doy más importancia a mis impresiones que a mis ideas.

Cuando algún observador superficial, pues, venga a Finlandia y note que el pueblo no se divierte, no se lleve de ligero, pues más tarde tendría que rectificar. Este pueblo se divierte, sin duda alguna, porque tiene necesidad absoluta de hacerlo: si el observador no se entera de cómo y de cuándo esto ocurre, es porque no observa con la profundidad correspondiente. Yo fui una vez a un baile popular, «un baile de criadas y horteras», y, contra mi costumbre, fui con un acompañante. El baile estaba amenizado con intermedios cómicos, mimos y payasadas, los cuales me hicieron recordar las estupideces de nuestros «jugueteros» clásicos. No he olvidado aún cierto juego granadino, al que sus autores llamaban «construcción de la Giralda»: salían dos maestros de obras, embozados en sendas capas, a reconocer el terreno que dejaban libre los circunstantes sentados a la redonda en la sala (que era de las de candil en viga). Uno de los maestros, despojándose de su capa, procedía acto continuo a la medición y remedición del solar; y el quid del juego estaba (muchos lectores deben saberlo) en que el medidor llevaba colgado por detrás uno de esos malaventurados recipientes, que las personas cultas han convenido en llamar vasos de noche, y esgrimiéndolo hábilmente ponía la concurrencia en el trance más apurado del mundo, y la obligaba, por último, a despejar la habitación y a ceder gratuitamente el terreno para que los constructores pudieran extenderse a sus anchas. Algo semejante a esto en fuerza y finura espiritual fue lo que yo vi en el baile finlandés: un barbero que enjabonaba a sus clientes con un escobón en rama; un caballero que hace beber agua a su señora en una pileta, y mil payasadas por el estilo, sin olvidar a un orador político y satírico perteneciente a la edad de piedra del arte oratorio. Cuando este tribuno de la plebe estaba más engolfado en su peroración, mi acompañante me dijo que por él no había inconveniente para marcharnos. -Deje usted todavía un momento:esto me gusta -le contesté yo. -Yo he hecho laindicación -me replicó-, porque viendo que teníausted las espaldas vueltas al escenario, me figuré que estaría usted aburrido. -Es porque para mí el espectáculo está en la cara de los espectadores -agregué yo-. El orador ese, ya he visto desde el comienzo que es uno de los hombres más desgraciados o sin gracia que hay en nuestro continente; pero lo que me entusiasma es la risa inmotivada e injustificada de los concurrentes; esa facultad preciosa de reír porque les da la gana, quizá porque al comprar el billete se propusieron reír y están decididos a reír aunque no salga nadie a la escena.

Lo que se dice de este baile entiéndase de todos los demás. En un baile de máscaras no se va a dar broma: se va a comer y a beber… con disfraz.

En Carnaval la gente se divierte mucho. ¿Cómo? A mí me lo dijo una señora: -No deje usted de ir hoy a la Explanada (la Esplanadgatan es como si dijéramos la Carrera, el paseo natural de la ciudad): verá usted qué bonito está aquello-. Di una vuelta por allí y estuve atascado un buen rato mientras pasaban unas carretas a modo de cantareros, dentro de las que iban metidos muchos hombres a modo de cántaros.

Pasé adelante, y no vi más; como lo que había de ver era lo que yo había visto.

 Aquí no se permiten máscaras por la calle, y la juventud, que es fácil de contentar, se contenta con vestirse como los demás días, a condición de que les dejen desfilar dentro de unas cuantas carretas ante los ojos atónitos de la muchedumbre, la cual es más fácil de contentar aún, pues se contenta con el tacto de codos. Debe notarse que aquí cierran los establecimientos los días festivos, y que en particular las tabernas se cierran a diario a las seis de la tarde y no se abren los días festivos o en que hay aglomeración de gente; todo esto por mandato expreso de la ley, para evitar que la gente se ponga alegre, y, sin embargo, la gente, aunque no beba, ni fume, ni coma, se alegra sólo de mirarse y de ver ondear en calles y tejados vistosas y juguetonas banderas.

Si el gobierno finlandés quisiera hacer felices por completo a sus gobernados, no tendría que calentarse mucho los cascos: no tendría más que dejar libre la venta de bebidas alcohólicas.

Con sus restricciones tiene cortados los vuelos a estas gentes pacíficas, que no piden otra cosa que trabajar durante el día y olvidar sus penalidades durante la noche con auxilio de alguna bebida fuerte que se suba pronto a la cabeza.

Con el sistema actual no hay diversión completa más que los sábados. El obrero suspende sus faenas el sábado por la tarde, y apenas cobra su jornal se dirige con la rapidez del rayo a la taberna más próxima, y antes de que la cierren ha bebido lo bastante para estar sin sentido hasta el lunes por la mañana, en que ha de reanudar sus faenas. El deseo de embriagarse es tan concentrado, que si fuera posible reprimir la importación y la fabricación nacional de bebidas alcohólicas, cada ciudadano tendría en su casa un pequeño alambique para fabricar alcohol por su cuenta y riesgo. El finlandés es muy ingenioso, muy pacienzudo, y, sobre todo, muy hábil para las manipulaciones que tienen una aplicación práctica: el campesino más ignorante sabe componer un aparato para destilar alcohol, y a pesar de su respeto a la ley, sabe burlar la ley si la ley no le deja el camino expedito para satisfacer su pasión predominante.

Comparados con el deporte alcohólico, todos los demás deportes o sports finlandeses pierden su importancia: sus juegos musculares,desprovistos de gracia, son ejercicios tan seriamente practicados que pierden sus atractivos si por acaso los tienen.

Natación, regatas, ciclismo, patinación y equitación, todo esto es cultivado a modo de ampliación de la gimnasia. Mucho más poético es el baño, seguido de una sesión de masaje o sobeo científico, porque por este sistema se consigue fortalecer la musculatura sin necesidad de incomodarse: suda uno la gota gorda es verdad; pero la suda sin moverse y con tanto gusto que a veces ocurre quedarse dormido en la operación, soñando como deben de soñar los niños de teta.

Y ya que he hablado de patinación, voy a dar a conocer en España un género de patinación nuevo y curioso, que podrá ser practicado en Granada si llega a cuajar mi proyecto de Finlandia andaluza. La nueva patinación es muy popular en el norte de Finlandia, y en Ulcabog, ciudad importante en lo alto del golfo de Botnia, hay todos los años carreras de velocidad que despiertan gran interés. Aquí ha llegado también la moda, y los patinadores se aprestan a cambiar los antiguos patines de hierro por los

modernos de madera. Estos tienen dos, tres y hasta cuatro metros de largo, y quedan sujetos a los pies por una abrazadera colocada hacia el centro. Figurémonos un hombre de pie, con sus dos extremidades inferiores apoyadas sobre dos largos rails móviles, como un tren humano que va ponerse en marcha: ya no hay más que empujar para que los rails corran sobre la nieve.

Para dar impulso, lleva el hombre locomóvil dos largos bastoncillos, cuya contera está provista de una rodaja con objeto de que no se claven demasiado en el suelo; inclínase hacia adelante, y como si fuera a remar, empuja con ambos bastoncillos a la vez o alternativamente, ycorre con tan extraordinaria velocidad que se queda el espectador pensando que a la humanidad le han salido corrientes eléctricas en las patas.

Miranda, Miranda, Miranda y Mirinda!

Hoy vengo muy Miranda .Hay cosas que tienen difícil explicación. En estos tiempos de acojonacracia, es muy de agradecer que hoy 24 de Enero en un recóndito poblado hispánico, unos muchachos del Mirandés, club de la tercera categoría del escalafón del futbol español han eliminado al C.D. Español, de la primera división, clasificándose así para la semifinal de la Copa del Rey de España (antes lo hicieron con otros equipos no menores, Villareal, Racing de Santander). Probablemente no llegamos a la luna, pero si llegamos, eran de Miranda. Esta epopeya debe ser tomada por el todo; ellos creían y han ganado, en el minuto 92, han ganado y podrá decir el Fondo Monetario Internacional lo que quiera, las agencias de rating, da igual. Su líder, un empleado de banca tiene que abrir mañana su establecimiento a las 8 de la mañana después de viajar varias decenas de kilómetros. No viven del fútbol. Los sueños se pueden cumplir y se impone hoy pues un especial Miranda. El que lea ésta epopeya en México,Argentina o Perú que me visitan por aquí bastante no entenderán nada, o quizás sí. Han ganado y eso importa, la fuerza de la fantasía y el contagio de una alegría y emoción. Vale, es fútbol; gafapastas de todas las naciones: el fútbol también es cultura, ¿verdad Pepe?; lo que no es la degradación total a que lo someten destripandolo con tantos medios, dinero y mercenarios. Pero el fútbol en escalas inferiores pero superiores del inconsciente colectivo provoca cosas inauditas, mirad.

Recuerdo que se jugaba en Perú el mundial juvenil de fútbol. Por vez primera, el país donde entonces vivía, Gambia, llegaba a la fase final; habían eliminado a Brasil nada menos. Corrió la noticia por todo el país; el ministro de deportes fletó un avión para el siguiente partido pero no llegaban a tiempo entonces  los periódicos dieron la noticia:

Un avión procedente de Gambia simuló una emergencia aérea en la ciudad norteña de Piura para aterrizar y que sus pasajeros llegaran a tiempo para ver el partido de su selección ante Qatar por el Mundial Sub-17. El piloto del avión de Gambia sorprendió a la torre de control de Piura pues dijo que “tenía un emergencia por falta de combustible” y necesitaba aterrizar, pero nada de esto era cierto”El incidente se produjo el martes. Ante la alarma, se desplegó un plan de operaciones de emergencia en el aeropuerto piurano, el sistema de Defensa Civil movilizó a bomberos y ambulancias y declaró en alerta a los hospitales, pero al llegar la aeronave “grande fue la sorpresa porque no existía tal emergencia”, señaló la fuente. El avión descendió sin ningún problema y se comprobó que tenía suficiente combustible para llegar a Lima, mientras sus 286 pasajeros bajaron sonrientes y portando banderitas de su país.
En la aeronave, propiedad de la empresa Air Rum, llegaron dirigentes de la Federación Gambiana de Fútbol (FGF) y aficionados de ese país africano, con el propósito de asistir a los partidos de su selección en el Mundial Sub-17. La fiscal dijo a la prensa que “la aeronave no tenía autorización para sobrevolar el espacio aéreo peruano, por lo que su tripulación ha mentido a las autoridades del aeropuerto a fin de poder aterrizar”.
Un funcionario aeroportuario de Piura explicó que los hinchas africanos utilizaron esa argucia porque no querían perderse el partido que jugó el martes la selección de fútbol de Gambia. Los pasajeros, incluido el vicepresidente de la FGF, Langtombong Tamba, fueron conducidos a las oficinas de Migraciones del aeropuerto de Piura para regularizar su ingreso al país y luego se trasladaron al estadio Miguel Grau, donde jugaba el campeón africano. Gambia venció a Qatar 3-1.Los africanos concentran hasta ahora los mejores comentarios de la prensa en el Sub-17, pero enmedio de sospechas porque sus jugadores tienen una apariencia física que los hace parecer mayores a la edad límite de la categoría. La aeronave permanecía en el aeropuerto de Piura, mientras las autoridades estudiaban aplicarle una multa.

En venezuela Miranda fue uno de los libertadores; dos cientos años después se siguen liberando mediante el superblindaje; qué miedo Miranda el mundo pluripolar Mirandés. La acojonacracia y el blindaje antiyanki Mazinger Zeta; contundente miedo:

Pero existe la Miranda Perfecta, con Miranda y Julieta Venegas, la letra tiene su punto y la escenografía es “diferente”. Anda, mirad, Miranda

Y para acabar este homenaje Mirandiano, brindemos con una sonrisa Mirinda; soy fan de los anuncios bollywoodienses y aledaños:

Larga vida a Miranda.