Qué es el amor?

Desde el solar del mamey; Un Rey en La Habana; con desperdicio, pero divertida, ¡estos españoles!, peli cubana…esclarecedora.

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Arte contra la pared

¿Banksy, quién es Banksy?

Un grupo hotelero de Melbourne ofreció a sus huéspedes lo siguiente: robar 3 cuadros del famoso desconocido graffitero Bansky valorados en una decena de miles de dólares que estaban distribuidos en habitaciones de  3 hoteles.  La condición era que no fueran pillados por los servicios de seguridad  o el staff del hotel. Si por el monitoreo de seguridad por circuito cerrado les pillaban no se podían llevar el cuadro. La misma Serene Williams, que se hospedaba en el hotel intentó robar un Bansky  de grandes dimensiones y fue pillada.

El hotel estimulaba a sus huéspedes al robo, finalmente una persona haciéndose pasar por experta en arte y diciendo que iba trasladar el cuadro a otro hotel estuvo cerca de llevárselo.

El recepcionista  en el último momento llamó a los de seguridad y estos a la dirección del hotel porque sospechaban del robo, y se descubrió el asunto. Fue muy buena publicidad para los hoteles cuando saltó la noticia en la prensa;  parece que los huéspedes estuvieron bien entretenidos durante su estancia y el robo “habitual” de albornoces y otros enseres bajó a niveles nunca vistos….

Y Bansky, que hacemos con Banksy?

Banksy  es el pseudónimo de un popular artista del graffiti inglés. Se cree que nació en Yate, localidad cercana a Bristol, en 1974, pero los datos acerca de su identidad son inciertos y se desconocen detalles de su biografía. Dicen que es hijo de un ingeniero de fotocopiadoras, y trabajó de carnicero  pero desde joven se vio implicado en el graffiti durante el boom del aerosol en Bristol de finales de los 80. Su trabajo, en su gran mayoría piezas satíricas sobre política, cultura pop, moralidad y etnias, combina escritura con graffiti con estarcidos con plantilla. El mismo, en la élite del grafitterismo mundial y celoso de su identidad, ha contado sus peripecias escondiéndose en la noche, las persecuciones policiales; está presión constante le condicionó sus creaciones a una rapidez máxima. Sostiene que las paredes son el mejor sitio para exponer y que la gente debiera apreciarlo más porque parece que sólo se aprecia algo si se paga. Sus intervenciones crean expectación y sorpresa; sus series famosas en Londres o en los muros que separan Palestina de Israel son marca de la casa.

El misterioso Banksy ha llegado a ser tan popularmente misterioso que protagoniza una intro de un capítulo de los Simpson’s:

En mi territorio comanche el movimiento grafittero está también activo y el spray funciona con arte  tanto en Zaragoza, Cuba, Madrid -con sus limitaciones.

Made in Cuba

Liderados por Nassiry Lugo, Moneda Dura se funda en noviembre de 1997 en la Universidad de la Habana. El género musical podría definirse como Pop Rock Cubano, puesto que las influencias más notables en sus composiciones derivan del rock alternativo, pop, reggae, funk y de la música popular cubana: el son, la salsa, la trova tradicional y la nueva trova, con elementos de percusión cubana. Primero alabados por el régimen, luego censurados Moneda Dura trata en muchas canciones temas sociales. En su tema Callejero crítica la imagen arquetípica de la extranjera que busca sexo fácil entre la población masculina, con esa prostitución de “baja intensidad” (la hay en las dos direcciones).

Callejero

Ella subió al avión  en la mañana, después de 9 horas aterrizó en la Habana,se fue a hospedar en la casa de mi vecina. La señora venía buscando “golosinas.”Yo salía de mi casa, ella bajaba la escalera; me dijo: Llévame a bailar la noche entera. La señora pasaba los 50 pero le gustaba que yo no llegara a 30. Me dijo vine a tu país a vacilar y quiero que me pongas esta noche a guarachear. Tú me dices después cuanto te tengo que pagar Y yo le dije: Usted se confundió, señora. Échese pa’ llá.

Yo no quiero su dinero,No quiero que lleve al extranjero,No quiero ir en su carro a Varadero. Oiga, no se confunda, que yo no soy un “callejero”. Señora, parece que le dijeron que aquí la gente corre cuando usted  enseña el dinero;y piensa que por eso los cubanos somos menos. Pero viene a guarachear a Cuba, le gusta como se lo hacemos.

Resulta que yo tengo una cubana con unos ojos negros mas oscuros que un apagón en La Habana. Me da su cariñito temprano en la mañana a la hora de comer y también por la madrugada. Y usted se va a su casa sin probar mi sabrosura, porque con su dinero no se compra mi locura. Y escuche lo que dice mi canción: Que yo “no soy del Corte Inglés ni me vendo en Benetton”.

Frank Delgado, Minas de Matahambre, Pinar del Río, el 19 de octubre de 1960. Ya lo he traido por aquí, es mi autor de la trova cubana preferido, en este video en visita a Bétera, Valencia:

Fernando Borrego Linares, más conocido como Polo Montañez (El Brujito, provincia Pinar del Río, Cuba, 5 de junio de 1955 – La Habana, 26 de noviembre de 2002), fue un cantautor cubano autodidacta de origen humilde, carbonero. Componía con una mezcla de géneros, tomando de referencia los ritmos que iba conociendo en el lomerío, así fue formando un estilo propio con temas sobre sucesos personales o ajenos impregnados de elementos campesinos: La yunta de buey, el olor del carbón, el aroma del batey.

Al fundarse el Complejo Las Terrazas, Polo y su grupo comenzaron a actuar en las diferentes instalaciones turísticas del lugar, entre ellas el Hotel Moka, Rancho Curujey y el Cafetal Buenavista. En ese quehacer, lo conoció el propietario de una disquera y le propuso un contrato para grabar varios discos. De ahí nació el CD Guajiro Natural del cual se vendieron en Colombia más de 40,000 copias para obtener los Discos de Oro y Platino y ser reconocido como el artista internacional más escuchado.En Cuba, la popularidad de Polo creció como la espuma. Las cifras de espectadores a sus conciertos rompieron todas las expectativas. La fama le duró sólo 3 años: el 20 de noviembre del año 2002, en viaje de regreso de ciudad de La Habana hacia San Cristóbal, impactó su auto contra un camión en la zona conocida por La Coronela, resultando gravemente herido. Lamentablemente, seis días después del accidente, falleció hospitalizado en el Hospital Militar Carlos J. Finlay. Fue sepultado en el cementerio del poblado de Candelaria en Pinar del Río en medio de una conmoción nacional por su llamado “Guajiro natural”.

Y este es el escritor a quien Frank Delgado dedicó su canción, el negro que se sentó en los blanquísimos sofás del Hotel Cohiba Melía, en La Habana: Alberto Guerra Naranjo (La HabanaCuba30 de diciembre de 1963) es Licenciado en Historia y Ciencias Sociales, guionista de cine, y uno de los más importantes narradores cubanos de la actualidad oficialista.

Frente a Coppelia

Guadalajara en un llano, México en una laguna, eso está bien, pero La Habana , su gente, sus misterios, no me dejaban dormir, apenas había regresado, quitado el polvo azteca del camino, y ya necesitaba olerla con urgencia, sentirme pleno entre sus calles, decir Ya regresé, si ando como niño satisfecho, señal que regresé, ah, mi Habana, no sabes cuánto te extraño, entonces tomé el sobre del dinero, bostecé frente al closet, aparté cien dólares, y temprano, antes que amaneciera, salí a perderme en la ciudad, detuve una máquina, la alquilé sin problemas, comencé el recorrido que anhelaba, recordé los baches, el aire de mar, ah, mi Habana, qué necesaria eres, carajo, tengo la dicha de contemplarte desde una máquina antigua, como en las películas de los años cincuenta, recorrerte entera antes del amanecer, emocionarme amplio, a pesar de tus calles maltrechas, de tanta acera cuarteada, de la suciedad en los baños públicos, de la pintura triste de tus cafeterías, de la aglomeración de gente en las paradas, del policía que exigirá carné al próximo negro que aparezca, de esa puta que guarda el gozo del turista entre sus piernas, de tantos gatos en los tanques de basura, de tanta basura, de los edificios a punto de caer, del desdén con que nos miran los custodios, del mosquero que envuelve al perro muerto en una esquina, del excremento pisoteado en las aceras, del cine de barrio convertido en almacén, de los viejos que revenden los periódicos, de la tristeza que guardan las bodegas, de los que pedalean con un televisor ruso en la parrilla, de los sueldos que no alcanzan, de las casuchas declinables, de las aguas albañales que hacen charcos inmensos, de los sitios de área dólar y de los otros sitios que ya no tienen área, de las mujeres en bata de casa por las calles, de las barbacoas multiplicadas, de los que alteran pesas en los agromercados, de quienes guardan una balsa en la memoria, de las tablas que sustituyen las vidrieras, de los que cargan agua en ruidosas chivichanas, de la tristeza del rellenador de fosforeras, del manicero falso, de la gota manchadora del balcón, de los ladrones naturales, de los gerentes disfrazados, de los escombros, del mal olor del picadillo, de la estrechez con que se vive en el solar, del chispaetren, de los inventos, del resolver, de los insultos, de los escándalos, ah, mi Habana, qué singular eres, carajo, Déjeme aquí, por favor, el de la máquina frenó frente a Coppelia, pagué los diez pesos por el viaje, respiré hondo, estaba en la calle principal de mi ciudad, bajé contemplativo, me senté un rato en la parada, nada mejor que un banco de listones y esta ciudad, su gente que marcha hacia el trabajo, los niños con uniformes de pioneros, los militares, los médicos, los maestros, todos hacen la cola de la guagua, los observo desde el banco, los quiero a todos, los extrañé muchísimo, no se imaginan cuánto, ah, mi ciudad, qué bien me siento en la calle principal de mi ciudad, entonces noté que abrían el bar improvisado, que preparaban mesas, y yo tenía cien dólares encima, cien fulas en pleno veintitrés, detrás dejé ese banco de listones, Puedo sentarme, dije, Si piensa consumir puede sentarse, me dijeron, Cristal, ponme una Cristal, primera vez que pedía una Cristal de esa manera, así, tan categórico, solo, feliz de estar frente a Coppelia pidiendo una Cristal, porque siempre era otro el que invitaba, no yo, un escritor maldito, hecho talco por la circunstancia, pero hoy, me dije, acababa de pedir una Cristal, algo difícil de creer por la falta de costumbre, pero tenía cien dólares constantes, sonantes, Qué suerte, Sergio Navarro, estar de nuevo aquí, en tu Habana, amplio en pleno veintitrés, tomándote una Cristal, sin rencores, sin remordimientos, eso me dije con la mirada puesta en el tumulto, entonces descubrí dos escritores que caminaban con prisa, Ey, aquí, grité fuerte y me miraron, Coño, Sergio, se acercaron a mi mesa, Te hacíamos en Guadalajara todavía, eufórico, los abracé con la emoción del hijo pródigo, ¿Cuándo llegaste?, los invité a sentarse, Ayer por la noche, El escritor del momento, cará, dijo uno, El famoso disfruta sus cinco minutos, como diría Andy Warhol, dijo el otro, Dejen eso, caballero, acaben de sentarse, Pero tenemos que irnos rápido, bróder, Dos cristales más, por favor, el camarero comprendió enseguida, Nos toca grabar ahora, la emisora está que arde, Coño, no jodan más, esto hay que celebrarlo, Bueno, ¿cómo te fue en el viaje?, entonces, con esa simple pregunta me sentí dichoso, tomé la lata de cerveza entre mis dedos, me di un trago, Qué suerte tienes, Sergio Navarro, me dije, acabas de llegar y ya te ocurre esto, iba a contar el viaje a otros escritores, a quienes sangraban por la misma herida, aquello me permitía gritar, Coño, ahora sí estoy en La Habana, porque los escritores viajamos para eso, para regresar y contarlo entre escritores, Bueno, ¿cómo te fue en el viaje?, repitieron, y emocionado, a punto de agradecerles la pregunta, no tuve otro remedio que sentarlos en el avión, trasladarles mis propios sobresaltos, y permitir que aplaudieran nerviosos el buen aterrizaje, un tejano racista los iba a empujar en el aeropuerto del D.F., pero cambié de golpe aquella escena, preferí llevarlos a un pueblo pintoresco, Tlaquepaque, dije, y les mostré El Parián, la cantidad de bares en una sola cuadra, fotos de Pedro Infante, Negrete, María Félix, mis amigos tomaron un tequila en cada bar, subieron con entusiasmo a la Glorieta , disfrutaron la sonrisa de unas cuantas tapatías, Pon más Cristales, mi socio, grité, pero el Mariachis soltó su nota alta, Guadalajara en un llano, México en una laguna, cantaba a toda voz ese Mariachis, Pon más Cristales, mi socio, los colegas vibraron con la música, los tequilazos, el guitarreo, lloraron por exceso de picante en la comida, tortillas de maíz, frijolitos, guacamoles, México en una laguna, demasiado turismo para dos escritores, perdón, para tres, para seis, para siete, nunca pude precisar la cifra exacta, ellos suelen caminar frente a Coppelia, yo los invitaba, total, era el tipo más feliz de veintitrés, el triunfador del bar improvisado, tenía cien dólares encima, una mesa repleta de Cristales, un camarero atento, mis únicos recuerdos, lo demás, como siempre, entradas y salidas, se fueron los que tenían que grabar, quedaron otros, Guadalajara en un llano, México en una laguna, quería borrar de golpe aquella escena, Nos vamos de El Parián, les dije, basta de tanto Mariachis, tanto bar, tanto tequila, y todos, los siete, los nueve, los once, se vieron en el mismo carro, un buen carro, veloces por López Mateo, Independencia y por las otras calles que permitió mi memoria, contemplaron La Catedral , La asunción de la Virgen, un mural impresionante de Esteban Murillo, muchachos, nada menos que del siglo xvi, los mendigos de la entrada son tan centenarios como la construcción, vieron el Hospicio Cabañas, Pon más Cristales, mi socio, disfrutaron el Palacio del Gobernador, La Casa de Clemente Orozco, el Café Madoka, aquí Rulfo jugaba al dominó con sus paisanos, he llorado en una de esas mesas, muchachos, miren la preparatoria Juan José Arreola, la biblioteca Octavio Paz, la revista Luvina, la universidad, la feria, los stanes repletos, gente con libros, escritores, colas para que los famosos garabateen páginas, pero desde una mesa repleta de Cristales, frente a Coppelia, mis colegas entraron en el fuego de la ciudad, caminaron por el bulevar, se cuidaron del tropiezo con los carteristas, sintieron lástima por algunos limpiabotas, los que podían tener la misma altura de sus hijos, eso es triste, muchachos, Más Cristales, mi socio, disfrutaron bien la Plaza antigua, estilo colonial en todas partes, ay, España, nunca has podido apartar este cáliz, contemplaron la altivez de las mujeres, sus pestañas postizas, boquitas repintadas, medias estilo can can, compárenlas con las de veintitrés, abismal la diferencia, compañeros, calibraron la estampa de algunos policías, presenciaron la combustión del tragafuegos, advirtieron la ridícula actitud de los custodios, pegaron la nariz en las vidrieras, no se les ocurra entrar, muchachos, son tiendas de lujo, Camarero, pon más cervezas, mejor vamos al Tianguis de San Juan de Dios, caminaron hacia la enorme construcción, sintieron gritos, muchedumbre, pregoneros, tropiezos, dicen que los españoles quedaron locos, boquiabiertos quedaron, permiso, por favor, dejen pasar a estos muchachos, son escritores, un Tianguis vende de todo, permiso, en el siglo xv eran dos veces mayor que la ciudad de Salamanca, imaginen las caras de los españoles, el asombro de Cortés, cuidado, muchachos, el peligro acecha en los rincones, Tianguis es feria en lengua nahualt, tengan cuidado, economía sumergida al por mayor, aquí sobra el delincuente, antes vendían verduras, hierbas medicinales, semillas, mantos de algodón, navajas de obsidiana, loza labrada, loza bruñida, hachas, todo tipo de aves, animales, plantas, minerales, ahora venden eso mismo y mucho más, permiso, por favor, allí tienen un área de pulóveres, otra de efectos eléctricos, videos, computadoras, attaris, nintendos, vibradores, sombreros, zapatos, huaraches, mercancía organizada, miseria con orden, amigos míos, Camarero, pon más Cristales, ah, qué bien la pasaron, muchachos, ahora vamos a llegar a un Table Dancing, les dije y cambié de golpe aquella escena, el carro parqueó en un sitio oscuro, en la entrada nos miraron de reojo, eran dos guardaespaldas, custodios, o matones con bostezo contenido, esto es un Table Dancing, socios míos, humo de tabaco reciclado, música altísima, jevitas desnudándose, tequilazos, tetas al aire, mucho cuerpecito lindo en escenario, perdónenme, muchachos, no tengo otro remedio que subir, voy a subir, ya subí, estoy arriba, ustedes trataron de agarrarme, gritaron Sergio, no seas loco, Sergio, pero bailaba entre mujeres, insinuaba tocarlas, cerraba mis ojos, disfrutaba, me jugaba la vida al por mayor, había poca gente, menos mal, algunos sonreían, otros observaban asombrados, el resto, según el pago a un camarero maricón, se dejaban masturbar en los rincones, o mamar por la elegida, yo bailaba, el camarero recorría las mesas, me sonreía, ustedes gritaban que bajara, no seas loco, Sergio, pero yo no quise oír, poco me importaban esos gritos, las miradas, las sonrisas, el par de guardaespaldas, matones o custodios bostezando, por suerte, el camarero los detuvo cuando estuvieron a punto de subir, Que se divierta un poco, pareció decirles, Sergio, baja ya, compadre, gritaban ustedes, el mariconcito sonreía con la bandeja bajo el brazo, yo bailaba entre pezones que jamás volveré a ver, miren qué cosas, muchachos, no me bastó con eso y corrí a los camerinos, asustadísimos ustedes fueron detrás, tremenda nochecita, compañeros, junto a las muchachas, reflejado en los espejos, muerto de risa, mirando tetas, tocando culos grandes, me encontraron a mis anchas, algunas se cubrieron al principio, soy escritor, les dije, cubano y escritor, una pregunta, muchachas, ¿a qué viene taparse tanto ahora, si acaban de enseñar el alma allá afuera?, entonces entraron en confianza, muertas de risa dijeron que sí, papacito, tienes mucha razón, yo, embriagado por tantos tequilazos, y por los pezoncitos al alcance de mi mano, era el dueño absoluto de la carne, gritaba, reía, tremendo cubano este, decían ellas, pero llegaron ustedes, llegaron los malditos guardaespaldas, los vi por el espejo, iban a matarme a pescozones, ya estoy muerto, grité, ustedes serán testigos, muchachas, ellas reían a pierna suelta, muerto en un Table Dancing de mierda, los guardaespaldas se acercaron, pusieron sus manos en mi hombro, los miraba por el espejo y me reía, estaban a punto de joderme esos tipos, pobre de mí, compañeros, ustedes miraban la película detrás, yo sólo sentía las manos en mi hombro, madre mía, estaba literalmente muerto en el Table Dancing, ¿Quién es el dueño aquí?, grité con fuerza y vacilaron, no supieron qué hacer, me quitaron sus manos de encima, instinto de conservación, muchachos, Soy yo, señor, dijo alguien más espantado que los guardaespaldas, Pues venga y siéntese aquí, dije yo, entonces un mejicano gordo salió detrás, Mande, señor, ¿Tú sabes quien soy yo?, Escritor cubano, señor, Muy bien, veo que lo sabes, ¿qué tiempo llevas en este negocio, muchacho?, Sólo dos años, señor, ¿Lo compraste?, Herencia de mi padre, señor, ¿Quieres que te diga una cosa?, Mande, señor, Eres joven, ¿qué edad tienes?, Veintidós años, señor, ¿Pues quieres que te diga una cosa?, Mande, señor, Me interesaría llevarme conmigo a la china, así le dije a ese gordo, qué salida, qué frase para evitar los pescozones, todos se murieron de risa, incluidos los propios guardaespaldas, Pos eso tiene algunos contratiempos, señor, dijo el gordo, y ustedes no lo podían creer, por más que miraban la escena no lo pudieron creer, al día siguiente, cuando abrí los ojos, vi una pierna encima de la mía, un cuerpo encima del mío, y tampoco lo pude creer, me pregunté muchísimo qué rayos hacia esa china en mi habitación, enterita, durmiendo a plenitud, roncando incluso, Pon más Cristales, mi socio, última vuelta, caballero, se acabaron los cien fulas, pero no tiene importancia, estoy amplio en pleno veintitrés recordando a una china preciosa, porque los escritores viajamos para eso, para regresar y contarlo entre escritores, para nada más, ya me voy, los dejo en la mesa de un bar improvisado, terminen sus Cristales con calma, voy a cruzar veintitrés conteniendo el mareo, y la cruzo, normal, derechito, como si jamás hubiera ingerido una sola cerveza, les digo Adiós, muchachos, ya nos volveremos a ver, ahora necesito alquilar una máquina antigua, hago señas, quiero dormir amplio durante el recorrido, estoy satisfecho, a punto de montar soy un hombre satisfecho, pero me llaman y no son escritores, son policías, dos policías, ah, mi Habana, qué singular eres, carajo, no sabes cuánto te extraño, acaban de pedirme el carné de identidad.

Iros a la porra!

Estando en Cuba veia las televisiones internacionales. Las manifestaciones de la quinta avenida de las Damas de Blanco eran ampliamente difundidas cuando había actos de represión. La policía cubana actúo un día contra estas señoras, algunas mayores depositándolas con forcejeo en un autobús. La opinión internacional, especialmente en España hizo de este acto una satanización adicional del régimen cubano.

Yo por supuesto que estoy a favor de algunas Damas de Blanco y estoy en contra de toda represión de sus manifestaciones pacíficas; más triste es el acoso que sufren de ciudadanos cubanos fanáticos de su régimen que hostigan a las mujeres indefensas en nombre de la revolución y del pueblo, escupiéndolas, insultadas por seres despreciables azuzados por la misma policia que debía protegerlas.

Sin embargo, la violencia causada en ese acto del forcejeo fue mucho menos que en cualquier otra represión violenta de una manifestación en España. Este sesgo sirvió en bandeja al régimen la propaganda en su televisión cubana -como ya recordé aquí una vez- que sacó reportajes donde manifestantes españoles eran machacados por la policía con abundante sangre, imágenes por otro lado pirateadas de la televisión pública española (cosa que jamás pasará en la televisión cubana, nunca sacarán agresiones de su policia nacional revolucionaria).

Estos días en Valencia, España, año 2012 se ha declarado enemigo al peligroso estudiante valenciano por defender su idea de una educación mejorable y contra los recortes presupuestarios. Porrazo y tentetieso.

El enemigo, niñas de 15 años arrojadas contra un coche en marcha, estudiantes sin calefacción en Valencia, que como el tema llegue a Soria. Y Soria no es Cuba, hace mucho frío.

Mi heroina de siempre , la diputada Oltra, de Compromís  es genial, va a ayudar a sus votantes a rescatarlos de la policia, eso es ganarse el voto. No sé si podré votarle, pero se lo gana.

Mientras en otro lugar del “ovnisciente” colectivo:

Los lideres del PP valenciano, con el impresionante líder Sr: Camps al volante de un Ferrari se pasean por el circuito urbano de Formula uno de Valencia, “too fast too ruinous”

“Violencia es el sistema educativo y los barracones”,  se manifestaban contra el circuito este verano, en relación a las aulas prefabricadas en las estudian miles de alumnos en el País Valencià por falta de dinero para colegios.Solamente el canon a pagar a ese Señor pequeñito que debe ser delegado de Dios o algó así en la tierra,. llamado Eccleston es de 18 millones de Euros. Dinero que serviría para poner calefacción , baño y masaje a los estudiantes de Valencia y  a los policías…que tampoco se pagan con Fórmula 1 precisamente.

Pero no pasa nada, el partido en el poder en Valencia sacó los mejores resultados de su historia en las sucesivas elecciones autonomicas y nacionales, así que lo mío es pura demagogia…

Sólo unos chicos y chicas se atreven a atreverse. Y así estamos.

Ya queda menos…

 

Nueva York tiene su estatua a la Libertad y La Habana también sobre el Teatro Nacional , que no es poca cosa dados los actores. Anclando mi nave en sus alas a ver si se mueven pronto.

Heidelberg tenía a Kant, La Habana tiene a Aldo Roberto Rodríguez Baquero “Aldeano”. Da realmente vergüenza ver en lo que se ha convertido el panorama de la música popular  española, gente como Bisbal, Bustamante y de ahí para no se donde, vaya modelos vamos tomando, comparad, comparad con Aldo y eso que el hip hop no es precisamente música “afinada” ja ja. En Aldo hay más verdad que en toda esa pesadez de vedettes, gallifantes y majorettes de cosmética y televisor.

Con Aldo sobran más palabras, y encima bajando del Zeppelin, un paseo por La Habana.

Y de frente, por derecho, “si abren de nuevo el mariel aquí sólo se quedan el Narra y el hermano de él” 😉  jugándosela, no diciendo como que dice, no diciendo como que falta menos…que hace falta que falte.

Aprenderlo de memoria. Y traducirlo a nuestra lo queda de España o lo que sea.

Filosofando (III)

http://deportes.elpais.com/deportes/2012/06/21/eurocopa_futbol/1340298501_503678.html    Esto sucede unos meses antes de mi entrada; hoy es realidad y actualidad 😉

Al Zeppelin le tira Munich, y es que se siente como en casa, y en este recorrido filosófico llegamos a Alemania con humor..

Mirad este genial video de los Monthy Python; es el partido de fútbol más divertido que he visto. Juegan las selecciones de Alemania contra Grecia en el Olímpico de Munich…todo filosófos y Beckenbauer desesperado por ahí…¡qué bueno el gol de Socrates…!

Maria Zambrano (Vélez-Málaga, 1949-Madrid,1991) , es la filósofa poeta por excelencia de las letras españolas; en su exilio cubano, siempre acompañada de su hermana, tuvo amistad de ese un círculo intelectual constituido entorno a la revista Orígenes (Lezama Lima, Gastón Baquero, Eliseo Diego, el padre Gaztelu,Cintio Vitier y su mujer , la poetisa Fina García Marruz). Con Lezama Lima; era el encuentro entre el poeta hacia la filosofía y la filosofa poeta.Ella llamaría a este grupo “La Cuba secreta” en un artículo publicado en la revista Origenes en el año 1953.

De Cuba escribiría:

Todavía existen mundos, lugares en el planeta donde las cosas y los seres no han sido dominados del todo por el afán de definición, donde aún palpitan asomándose por entre las rendijas de un mundo todavía sin cristalizar. La Isla de Cuba es uno de esos lugares. Las islas han proporcionado al alma humana la imagen de la vida intacta y feliz, como si fuese un regalo, del paraíso donde las dos condenas, el trabajo y el dolor, quedan un tanto en suspenso, un mundo mágico en que la “realidad” no está delimitada, y aún el sueño puede igualar a la vigilia. Por eso fueron cuna de Dioses y de Mitología. Y patria inextinguible de la metamorfosis.

Respecto a las relaciones entre poesía y metafísica, Zambrano aboga por  la reconciliación entre poesía y filosofía: recupera distintas obras poéticas de la Edad Media, el Renacimiento, el Romanticismo o el Simbolismo, hasta concluir en la época conocida existencialista, con las que Zambrano pretende demostrar que la poesía se apunta como elemento y medio de purificación. Asegura que la metafísica más actual, tan lejana ya de la metafísica griega, se halla impregnada de un sentimiento de angustia, sin duda, la raíz originaria de la metafísica en sí misma. Así, la poesía vendría a purificar, a liberar la angustia, porque la poesía es reintegración, reconciliación, abrazo que cierra en unidad al ser humano; en suma, la poesía busca realizar la inocencia, transformarla en vida y conciencia, en palabra y en eternidad.

Zygmunt Bauman es sociólogo y filósofo polaco. Es uno de los pensadores más representativos de la actual crítica de la cultura. Tras la invasión nazi, su familia se refugió en la zona soviética y Bauman se alistó en el ejército polaco, que liberaría su país junto a las tropas soviéticas. Fue miembro del Partido Comunista hasta la represión antisemita de 1968; la consiguiente purga le obligó a abandonar su puesto como profesor de filosofía y sociología en la Universidad de Varsovia. Desde entonces ha enseñado sociología en Israel, Estados Unidos y Canadá. Es profesor emérito en la Universidad de Leeds. Su pensamiento se ha movido desde la especificidad del análisis del movimiento obrero hasta la critica global de la modernidad. Es autor de una obra abundante, entre la que se encuentran libros fundamentales de la sociología contemporánea como La vida líquida, Vida consumo, El arte de la vida, Miedo líquido, y tantas otras obras.

Si hay tanto paro en España como dicen seguro que os interesa este vídeo, parados del mundo, para saber lo que está pasando. Los demás quizás tengáis menos tiempo pero oír a un sabio en entrevista concedida a Radio Nederland es un lujo; hace poco estuvo en España pues uno de los viejos que dan auctoritas a los movimientos de indignados (con Hessel, Sampedro..)

Esto es lo que hay….dirty Habana, período especial

Ahora que constitucionalmente hemos dicho que vamos a ser buenos, que no nos vamos a endeudar más de la cuenta , que vamos a hacer “por encima de todo” -dice el que va a ser nuestro presidente- lo que sea para portarnos bien, o sea satisfacer la trampa de la ortodoxia extrema  de Merkel- que se traducirá en ese apretarse el cinturón de lo público, de lo privado, de lo depravado. Nos preparan para una catástrofe descomunal, si se cayó el muro y con él el llamado campo socialista, lo que se prepara para la caída televisada en  cámara lenta del capitalismo de cemento y pandereta, debe ser espectacular. No hay fallera mayor que se resistiría a presidir esta pira con la que nos amenazan; y si mira tú por donde, hacemos todos esos ejercicios espirituales de descabezamiento del estado del bienestar y luego los bárbaros no vienen; es decir si todo va tan rápido que de nuevo con el quietismo inquietante gobernante, empezamos de nuevo a encontrar brotes verdes en forma de promociones inmobiliarias para chinos majaretas del golf, y refundamos la  superfiesta de principios de siglo, burbujeante…pero estad atentos porque parece que esta vez los bárbaros si vienen, no como en el poema de Kavafis. Y si comprometemos nuestro futuro, Emperador, desmontando todo y luego no era para tanto. ¿En qué confiar?.

Esperando a los bárbaros – por Konstantinos Kavafis

¿Qué esperamos agrupados en la plaza?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado

e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,

y en la puerta mayor espera ahora sentado

en su alto trono, coronado y solemne?

 Porque hoy llegan los bárbaros.

Nuestro emperador aguarda para recibir

a su jefe. Al que hará entrega

de un largo pergamino. En él

escritas hay muchas dignidades y títulos.

 ¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten

sus rojas togas, de finos brocados;

y lucen brazaletes de amatistas,

y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?

¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados

en oro y plata, signos de su poder?

 Porque hoy llegan los bárbaros;

y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

 ¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores

a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

 Porque hoy llegan los bárbaros

que odian la retórica y los largos discursos.

 ¿Por qué de pronto esa inquietud

y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)

¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,

y sombría regresa a sus moradas?

 Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.

Y gente venida desde la frontera

afirma que ya no hay bárbaros.

 ¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?

Quizá ellos fueran una solución después de todo.

¿Y si vienen, estamos preparados? Poneos en lo peor y dividirlo por diez, lo peor de lo peor?

¿Qué escenario se dibuja?.

Los años 1990-91 fechan la crisis de la perestroika. El fracaso de la reforma económica y el auge de los nacionalismos debilitaron el proyecto de Gorbachov, ya que amenazaban la cohesión de la URSS. La revolución de los ortodoxos (agosto de 1991) intentó parar el proceso, pero, al fracasar, desató la revolución democrática, provocando el final del régimen comunista y el estallido de la URSS.

Y con el estallido el eco llegó a La Habana, y Cuba dejó de recibir toda la ayuda. Fidel Castro declaró el comienzo del “período especial”, eufemismo para un plan de racionamiento y recorte de gastos que hundió a la población en una era de tremendas penurias. La partida de miles de cubanos hacia el exilio, muchas veces en precarias balsas fabricadas con elementos de uso diario que les dio el mote de “balseros”, exhibió el lado más amargo de la crisis.

Otros se quedaron, prisioneros en libertad, situación en la que cada uno vivió de una manera. Me recuerda mucho al inicio de la película del director polaco  Andrej Wajda “Paisaje después de la batalla”. Sensación de irrealidad que viene marcada desde las imágenes iniciales de la película: sobre el cristal de una ventana que se abre lentamente se reflejan las alambradas y las torretas de un campo de concentración. No hay ser humano alguno. Tan solo un entorno nevado perturbado por el estruendo de los disparos. Luego van surgiendo las figuras casi fantasmales de los prisioneros que reciben eufóricos la libertad, saliendo de sus barracones y corriendo en diversas direcciones. Después, unos se despojan de las ropas estriadas que envolvieron sus cuerpos como cautivos, otros rompen los cercos a golpe de pico. Todo ello subrayado alegóricamente por el primer movimiento del concierto nº 3 “El otoño” de Antonio Vivaldi

En La Habana, protagonizando esa fase que podemos calificar de holocausto doméstico de baja intensidad, se quedó Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950) máximo exponente del realismo sucio literario; publicado en España, entre desconocido y maldito. Si queréis revolcaros en la misma mierda sórdida de la Habana profunda del período especial Pedro Juan no os va a defraudar; os sirve un menú especial en su célebre Trilogía sucia de La Habana, que contiene Anclado en tierra de nadie, Nada que hacer y Sabor a mí (1998) para el estómago más duro; el mismo dice que arrojaba la realidad vivida sobre el folio en blanco; las vívidas descripciones de sus andanzas, nos hacen reír cuando pensamos que era un escándalo en Cuba el capítulo VIII del Paradiso de Lezama Lima con su Leregas y Farraluque. En Pedro Juan el descenso a los infiernos es dopante y mostrado con fruición y rudeza , un lienzo de jineteras y chulos de toda ralea, inmundicia estomacante, fluídos, provocación, desenfrenos mugrientos, alienación. Un figura… que sigue ahí olisqueándolo todo , voyeur y partenaire, de azotea en azotea, de camastro infecto a  contrabandista de basura , atleta sexual de la marginación. La historias de los jóvenes escritores cubanos es la de los que le han querido imitar y no han podido, pero insisten y los que no, y estos no han mejorado a sus mayores…

Pues sí, realismo sucio es esto, no sé si estáis preparados para este desayuno, comida o merienda. Es lo que hay:

ESTRELLAS Y PENDEJOS (Pedro Juan Gutiérrez, de su trilogía…)

Me gusta masturbarme oliéndome las axilas. El olor a sudor me excita. Sexo seguro y oloroso. Sobre todo cuando estoy caliente por las noches y Luisa anda por ahí buscando los pesos. Aunque ya no es igual. Con cuarenta y cinco años se me reduce la libido. Tengo menos semen. Apenas un chorrito una vez al día. Comienzo el climaterio: menos deseo, menos semen, glándulas más lentas. De todos modos, las mujeres siguen revoloteando a mi alrededor. Ahora creo que tengo más espíritu. Jajá, yo con más espíritu. No voy a decir que estoy más cerca de Dios. Ésa es una hermosa frase, bien pedante: «Oh, estoy más cerca de Dios.» No. Para nada. Dios me da señales a veces. Y yo sigo intentando. Eso es todo.

      Bueno, me voy. Masturbarse uno mismo es igual que bailar solo: primero estás alegre y funciona, pero después te das cuenta de que eres un imbécil. ¿Qué hago aquí desnudo frente al espejo pajeándome? Me visto y me voy. Me pongo ropa sucia, sudada. Hoy estoy asqueroso, definitivamente. Bajo las escaleras y me encuentro con los bobos llorando, en el quinto piso. Son jóvenes, pero bobos, mongólicos, o locos, zanacos, no sé, algo así, subnormales, fronterizos. Llevan años juntos. Apestan a suciedad. Se cagan a escondidas en la escalera. Mean en todos los rincones. A veces andan en cueros en la casa y se asoman a la puerta. Escandalizan, se babean. Ahora ella está sentada en un escalón, llorando a grito pelado. Se le va el mundo en las lágrimas y le dice al tipo: «Yo te quiero mucho, pero así no puedo. Yo te quiero mucho, pero así no puedo. Yo te quiero mucho. ¡Ayyy, tito! ¡Ayyy! Yo te quiero mucho, pero así no puedo.» Él encendió un cigarro, se hizo a un lado para dejarme pasar, y le dijo: «Yo sé que tú me quieres, chinita, yo sé que tú me quieres, chinita.» Y el tipo comienza a sollozar también.

      Al menos hoy no se han cagado en la escalera. Lo que necesitan es una rasqueta, un jabón y una ducha fría. Salgo a la luz de las cuatro de la tarde y ahí me detengo: ¿qué hago? ¿Voy al gimnasio a boxear un poco, o a Paseo y 23? La última vez gané veinte dólares en la ruleta rusa. Es buena hora. Seguro que hay alguien por allí. Me voy a la ruleta rusa.

      Me gusta caminar despacio, pero no puedo. Siempre camino aprisa. Y es absurdo. Si tengo el rumbo perdido, ¿para qué me apuro? Bueno, seguramente por eso mismo: estoy tan aterrado que corro sin cesar. Me da miedo detenerme un instante y descubrir que no sé dónde coño estoy.

      Entré por Las Vegas. Es eterno Las Vegas. Siempre va a estar ahí, es el lugar donde ella cantaba boleros, con el piano en la oscuridad y las botellas de ron y el hielo. Todo. Como siempre. Es bueno saber que algunas cosas no cambian. Me soné dos cuerazos de ron. Había mucho silencio y mucho frío y mucha oscuridad. Tanto calor y humedad y tanta luz ahí fuera. Y tanto ruido. Y de pronto todo cambia cuando entras a este cabaret. En realidad es una sepultura con el tiempo detenido para siempre. Me senté un instante y ya el cerebro se dispara a pensar.

      Espíritu y materia. Eso es todo. Me tomo un vaso de ron y ya están enfrentados dolorosamente. El espíritu hacia un lado y la materia hacia otro. Y yo en el medio, fragmentado. Cortado en pedazos. Intentaba entender algo. Pero era difícil. Casi imposible entender algo. Y el miedo. Desde niño siempre el miedo. Ahora me imponía vencerlo. Iba a un gimnasio de boxeo, y me endurecía. Boxeaba con cualquiera y siempre temblando por dentro. Intentaba golpear duro. Intentaba ser arrojado, pero no. El miedo estaba ahí, haciendo lo suyo. Y yo me decía: ah, no te preocupes, todos tenemos miedo. El miedo aflora antes que cualquier otra cosa. Sólo tienes que olvidarlo. Olvida el miedo. Haz como si no existiera, y vive.

      Me soné otros dos cuerazos de ron. Estaba sabroso. Yo me puse sabroso, quiero decir. El ron no tanto. Sabía a diesel. Y fui para la ruleta rusa. Me quedaban siete dólares y veintidós pesos. No está mal. He estado mucho peor y siempre salgo a flote.

      Había gente en Paseo y 23. Y el Fórmula Uno allí, con su bicicleta. Era buena hora. Casi las cinco de la tarde. Hay mucho tráfico en ese cruce. En todas las direcciones. Nos pusimos de acuerdo. Jugué los siete dólares uno a cinco. Si ganaba eran treinta y cinco para mi. Yo siempre apuesto a que el muchacho pasa. Allí va un negro con mucha plata y cadenas de oro hasta en los tobillos. El muy cretino, siempre apuesta a que el tipo no pasa: «Yo le apuesto a la sangre, acere. Siempre a la sangre, no me tienes que preguntar más na.» Cada vez que coincidimos allí me acepta la apuesta uno a cinco. Así y todo nunca he hecho buena plata.

      Hace un mes tuve un récord: gané treinta y cinco dólares de un golpe. Tuve suerte. Delfina estaba conmigo. Cobré, le enseñé los dólares y se volvió loca. Le digo Delfi porque tiene el nombre más jodio de La Habana. Nos fuimos para la playa. Alquilamos un cuarto y tuvimos dos días de fiesta, con comida, ron y mariguana. Delfi es una negra hermosa y provocativa, pero parece que ya no sirvo para esas orgías. Delfi sólo quería pinga, ron y mariguana. En ese orden. Pero yo no podía estar jodiendo siempre. Cuando no se me paraba, Delfi, insaciable, intentaba meterme el dedo por el culo para lograr algo más. Yo le daba unos bofetones y le decía: «Sácame el dedo del culo, negra de mierda.» Y de todos modos seguíamos más y más. Por inercia tal vez. Cuando se acabó el ron y la mariguana y los dólares, recuperé mi cerebro. Todo me ardía: la cabeza, el culo, la garganta, la pinga, los bolsillos, el hígado, el estómago. A Delfí no. Ella tiene veintiocho años y es un tronco de negra, musculosa y dura. Estaba lista para seguir dos o tres días más, sin parar. Incansable esa negra. Maravillosa. Es un prodigio de la Naturaleza.

      El muchacho que iba a jugar la ruleta rusa cogió su bicicleta. Tenía un pañuelo rojo amarrado en la cabeza. Era un mulatico muy joven, de quince o dieciséis años. Vivía pegado a su bicicleta. No la soltaba ni para cagar. Era una bici pequeña, robusta, de    gomas gruesas, bien niquelada. Vivía de eso. Ganaba veinte dólares limpios cada vez que pasaba. Era bueno. Otras veces hacía acrobacias y también cobraba: ponía diez niños acostados uno junto al otro, en medio de la calle. Se alejaba unos metros, se persignaba, salía disparado y volaba sobre los muchachos. Eso lo hacia en cualquier calle. Donde lo llamaran. La gente apostaba, pero él no. Él cobraba sus veinte dólares y ser perdía. Era vanidoso y le decía a la gente: «Yo soy Fórmula Uno.»

      Ahora el Fórmula Uno salió por Paseo, hacia arriba. Hizo unas cabriolas sobre su bicicleta, entre los autos. Daba vueltas, se elevaba en el aire, giraba dos veces y caía en una sola rueda. Era un maestro. La gente lo miraba pero no sabía qué se traía entre manos aquel negrito. Nosotros éramos siete y nos hacíamos los desentendidos en la esquina del convento de monjas, bajo los árboles. No había ni un policía por allí. El Fórmula tenía que esperar la orden de uno de nosotros. En el momento en que pusieron la luz verde para 23, un tipo a mi lado bajó el brazo y el Fórmula se largó como un rayo Paseo abajo. Por 23, hacia La Rampa, había unos treinta autos, muy stressados a esa hora, que se lanzaron a ganar la verde. Y calle arriba, hacia el Almendares, rugiendo y desesperados, otros treinta o cuarenta más. Sumando: el Fórmula tenía setenta papeletas para morir-se aplastado. Y una sola para vivir. Ahí estaban flotando mis siete dólares. Si mataban al tipo, me quedaba en cero. Yo necesitaba que el Fórmula cruzara y ganara sus veinte dólares. ¡Y lo logró! El tipo era una centella. No sé cómo cojones lo hizo. Igual que una mosca. De pronto ya brillaba haciendo acrobacias y riéndose, al otro lado de Paseo.

      Vino hasta nosotros riéndose a carcajadas: «¡Yo soy Fórmula Uno!» Cobré mis treinta y cinco dólares. Le di cinco al Fórmula, y lo llamé aparte. Le estreché las manos. Las tenía secas y firmes. Lo miré a los ojos y le pregunté: «¿No te da miedo?» Sacudió los hombros: «Ah, blanquito, no jodas. ¡Yo soy Fórmula Uno, acere! ¡Fórmula Uno!»

      Antes de él, allí mismo se mataron cuatro muchachos. No quiero acordarme. Otros dos no tuvieron cojones para lanzarse. Así es. Sólo unos pocos sobreviven: los muy estrellas y los muy pendejos”

Habaneando IV

La escultura de Martí, que apunta con su índice hacia la Oficina de Intereses Ameericanos, dicen las” malas lenguas” cubanas que es para indicar por dónde hay que ir para pedir asilo en el Imperio, yo quiero creer que señala el campo de aterrizaje para los marcianos reptilianos que están al llegar y arreglen de una vez este desaguisado cósmico de gente capaz pero inexplicablemente llevada a límites imposibles en nombre de la dignidad del pueblo, que podían dejarla gestionar un poco más a cada uno. Y eso sin hablar del imperio que es la otra cara de la misma moneda.

Leo un libro de ciencia ficción cubana. Existe cierta afición. Nada mejor que trasladarse al hiperespacio con falta de gravedad . Evasión. Existen áreas de especialización: la distopia, el space opera, el cyberpunk…Desde una óptica mañomadrileña, me parece divertídisimo el libro porque el autor realiza un ejercicio realmente acrobático donde la vida interestelar se mezcla con la gastronomía criolla y la verdadera ciencia ficción descrita es simplemente un mundo sin Revolución- .Sin embargo se les pasó y le dieron un premio…tan lejano debe estar ese mundo anhelado.

Ayer entrevistaban en la radio a Ónix Cortés Aldama, 22 años campeona panamericana de judo en categoría de hasta 70 kilos. Y fue con su madre. Las preguntas debían ir rápido  porque viven en Alamar, alejados del centro y hay que coger la última guagua en la anochecida Habana. A pesar de los medios técnicos que disponen no hay dinero para foguear a las atletas en competencias internacionales de forma continua, -ni para taxis- asi que se guardan para los grandes eventos. Pero las carencias deben suplirse con verdadero espíritu revolucionario. Qué hacer entre tanto?. No hay que quedarse quieta, al margen del entrenamiento rutinario, la madre de la judoka, profesora de secundaria, tiene los videos de las rivales de su hija alrededor del mundo, y entonces estudia a las principales rivales, y en el saloncito de su casa, se viste de Judoka y hace de sparring de su hija; ahora como la colombiana que le derroto en el centroamericano, ahora como la rubia argentina que siempre le da problemas…La motivación de esta gente  , su coraje y valentía les llevan hasta la victoria siempre…La masividad del deporte en Cuba es una obsesión desde los inicios de la Revolución…veremos ahora a la madre de Ónix como prepara los Juegos Olímpicos de Londres, encarnando a sus rivales entre ellas españolas …

Siguiendo con la ciencia ficción, hago cola, que es la forma de enterarse de algo, y me veo abocado a comprar por un módico precio el documento base de la primera conferencia nacional del Partido Comunista de Cuba.  El documento en sí es entre autocrítico y autos de choque un desbarajuste organizado a mayor gloria del Partido. En la concreción se asemeja al programa del PP y en los guiños a la galería al socialismo (¿) español.

En el preámbulo Raúl pontifica: “El Partido lo resume todo. En él se sintetizan los sueños de todos los revolucionarios a lo largo de la historia; en él se concretan las ideas, los principios y la fuerza de la Revolución; en él desaparecen nuestros individualismos y aprendemos a pensar en términos de colectividad; él es nuestro gran educador, nuestro maestro, nuestro guía y nuestra conciencia vigilante, cuando nosotros mismos no somos capaces de ver nuestros errores, nuestros defectos, nuestras limitaciones; en él nos sumamos todos y entre todos hacemos de cada uno de nosotros un soldado espartano de las más justas causas y de todos un gigante invencible”.

Lo del soldado espartano será por lo averiada que está su maquinaria militar, herrumbrosas lanzas, camiones soviéticos que cargaban los tanques en el último desfile militar para no estropear el piso de brea recién sembrado…

En otro versículo, se propende a enfatizar el legado ético, humanista y antimperialista de la obra marciana, como fundamento esencial de la práctica revolucionaria (dije marciana? Ay! La ciencia ficción, debo decir Martiana, de José Martí prócer de la patria que por los que no lo sabíais estudió, en uno de sus exilios en Zaragoza concretamente en el mismo instituto que me acogió en el bachillerato, Instituto Goya). A Martí lo mató un español en el campo de batalla. Otro día nos trasladaremos al lugar del crimen. Martí pensador, filósofo, poeta…pero no soldado. El quería dar ejemplo pero en la primera salida como militar cayó. Una pena, escribía muy bien, muy generalista, muy confortable, es de esa época que se escribía de lo que se sabía y de lo que se quería saber. Una época, muy de óptica propia, en aquellos días en Aragón había un Joaquin Costa por ejemplo.

En el propio documento se afirma que en general los cuadros del Partido son muy molestos para la población…Al fin un poco de  sinceridad que debiéramos extender a todos los coñazo miembros de los partidos políticos que nos asedian con sus asechanzas al rival político, que vemos como se dejan aplaudir por un rebaño entre entregado y vividor en convenciones que no interesan en absoluto, donde las únicas indicaciones útiles son las flechas de salida y de ir al baño. “La participación de los cuadros del Partido en un excesivo número de comisiones y reuniones limitó el vínculo con personas. A ello se suma la falta de creatividad y sistematicidad en el desempeño de sus misiones, el exceso de convocatorias a sus miembros, que afecta a su tiempo libre y genera molestias en la población”.

Aquí quedo dando cumplimiento al mandato 89 de promover espacios para la recreación..y veo que en la esquina sirven unos mojitos, muyyyy revolucionarios.

Patria o Big Mac.

Desde Andromeda.

Otro mojito:

Habaneando III

Escucho a Paco Ibañez por la Quinta Avenida de Playa en la Habana donde hay que circular entre 60 y 80 por hora ni más ni menos. Un clásico concierto en el Olimpia de Paris poco antes de la muerte de Franco, con letras propias y de Luis Goytisolo, Gloria Fuertes, Rafael Alberti, Blas de Otero, Luis Cernuda…todas orientadas al trasfondo político del momento, ya sabéis “A galopar, a galopar hasta enterrarlos en el mar…” . En el in crescendo del galope es muy fácil rebasar los 80 por hora y una multa de la gris Policía Nacional Revolucionaria, y digo gris por el uniforme que por la piel tiende al negro, y es que los habaneros llaman palestinos a los cubanos del Oriente, y de allí viene un gran contingente de mano de obra policial con ganas de labrarse un futuro mejor en la capital eso si acopiando todos los arquetipos del poli arribista, prepotente, ventajista y corrupto, casi nada. Cuanto más betún en sus botas, menos cerebro en su cabeza y más billetes en su cartera. Existirán polis blancos en Santiago de Cuba, un enigma no resuelto. Aquí los hay, ¿serán israelitas?,  empatan en betún y en el resto a sus compañeros orientales.

Las letras del cancionero popular antifranquista son aplicables letra por letra a la Cuba actual, las metáforas son válidas…en el Olimpia, donde todavía se podía fumar, un teatro abarrotado de melenas hispano francesas, emanaba una nube post nicotina y se gritaba ¡Libertad, libertad libertad…!

100 meses duró el Mayo francés para los españoles a la espera en zona franca. El Generalísimo, acabó enterrado en la televisión en blanco y negro, no en el mar precisamente sino en el plácido, por heroico,  Valle de los Caídos.

Y así estamos, en España se habla del recorte de libertades, de servicios en salud y educación y se intenta controlar un tsunami financiero cuyos signos externos como el devenir de  la prima de riesgo de las emisiones de deuda  son ya trompetas de la apocalipsis que viene. Guay.

Aquí la prima de riesgo es un concepto entre satánico y de ciencia ficción. Descendiendo a lo básico de los nuevos lineamientos que rigen la política en Cuba encontramos la experiencia del cuentapropismo en Cuba, es decir, de poner un chiringuitico propio, sin asumir el concepto capitalista experimento que está resultando de lo más tragicómica. En un país donde no existe un mercado mayorista, y sometido a un bloqueo calamitoso, el pequeño negocio se tiene que proveer del mismo mercado minorista pero claro, deberá añadir un margen si quiere obtener beneficios. En un círculo vicioso los cuentapropistas venden lo mismo que antes se conseguía en el superextendido mercado negro, solamente que son ellos ahora los que deben lucharse el mercado negro si quieren competir. Aprovisionarse en Cuba es un deporte nacional, y conceptos como cadena de suministro, por no hablar de cadena de frío son quimeras- Un cuentrapropista del helado decía que la situación había mejorado mucho, al hacerse cargo del negocio ha pintado el local pero…el problema es que la cooperativa estatal que sirve el helado no tiene camiones refrigerados y al estar en un barrio periférico le llegan el helado derritidico..y el otro problema es que solo sirven un solo sabor…!Menos mal que ha mejorado mucho la situación!.

Pero los milagros se suceden y se exponen; las 58 medallas de los Juegos Panamericanos de Guadalajara se presentan como una heroicidad y el Comandante en sus reflexiones ensancha el triunfo señalando la ratio medalla por habitante (una isla de 11 millones con 58 medallas de oro), tiene la mayor ratio medalleril del planeta. Y algunos creo que son héroes de verdad porque el cubano si algo tiene es talento. Muchos de los nadadores tuvieron que entrenar en el mar una temporada por falta de cloro y los componentes químicos necesarios, los pertiguistas han superado de largo sus mejores marcas “desde que unas amistades les proporcionaron pértigas de calidad”…No puedo dejar de imaginar el deambular de esos pertiguistas buscando saltos por Europa y tratando de colocar a buen precio sus pértigas en las bodegas de los aviones del planeta…

Y si fallan los atletas y ganan otros países latinoamericanos a Cuba, no hay problema, será otro logro de la Revolución que exporta a todo el orbe bolivariano sus técnicos. Cuba fortalece con sus técnicos a los rivales.

Un mojito. Hasta otra.