Prado

 Hoy he ido al Museo del Prado….

Salí de casa rompiendo la hucha; me dije, dada la situación de crisis vendría bien a las arcas de “la nación española” -que es como se va a llamar ahora la cosa- desprenderse de algunos cuadros que llevan tiempo sin darles salida y dedicarlos a lasanidadyeducación a la cubana, y punto.

¡Vale!, con el ambiente navideño y artístico en vez de Euros me he decidido con los billetes de 500 pesetas azules que me parecían aparte de difíciles de reunir, una belleza artística innegable y salían pintores (Zuloaga), poetas (Verdaguer) y escultores (Benlliure)…por quedar bien lo que haga falta.

Pues bien, había allí unos sosos estáticos, vestidos de estricto uniforme, como si de una escolanía se tratara, cada uno de ellos con una silla, sin moverse un pelo…pero ¡hombreymujeres-de-Dios!, ¿cómo vais a vender algo?, si parecéis unos vigilantes de los chinos, hay que interactuar con el personal, vender el producto…

Y eso, que no quería llevarme todos, quería una compra sincera y objetiva; para empezar no ponen el precio de ninguno de los cuadros, claro, quieren que regatees -me decía yo-, como en Gambia con las familias de elefantes, esperan que des tu el precio y si les vale pues te lo encajan y ya.

¡Y mira que iba con buenos sentimientos!, quería ayudarles de entrada, con el cuadro ese gordo que no es de familia de elefantes pero parecido: Las Meninas de Velázquez, que lleva ahí colgao desde que se abrió el garito, claro que con ese apellido quién se lo va a quedar, si se llamará no sé Las Meninas de Cristiano Ronaldo (así firmando CR. O DV incluso) pero no “Velázquez”. “Tengo un Velázquez”, pues no mola. Hay muchos Velázquez, reconozcámoslo.

Cuando pregunto por el precio, me da largas el tipo, que no le vacile me dice…, vaya modales, le he tenido que enseñar los billetes, es que estos del traje me ponían nerviosísimo, no se fían de nada. Como había mucha gente alrededor no le he querido cantar el precio par empezar el compreteo, no vaya a ser que se me adelanten los de al lado, pero volveré, ese cuadro es incolocable, ¡si no hay casas tan grandes en la España Peninsular!; eso trataba de explicarle a otro de la habitación contigua que guardaba un Rembrandt ¿pero adónde vais, muchachos? Cómo vais a vender NADA, si son un pedazo de cuadros que no hay quien se los lleve a casa…El tipo me dice que en la salida venden desde 6 euros reproducciones y que incluso te lo levan casa… ¡Hostia! Para mí que eso se han copiao del IKEA, pero los carros no los he visto por ninguna parte. La verdad que si pudiéramos desmontarlos aquí mismo, y con unas buenas instrucciones y un link y tal, seguro que funcionaba mejor el local. Total la gente se queda mirando, pero comprar…nada. Será la crisis…Ya me quemaban los billetes en la mano, así que me he ido derecho a por un Tiziano de mas de dos metros de altura y cinco de largo…Iba a tocarlo para ver si era bueno o era de pega, ¡que hay mucho listo!, y mirando a ver si tenia imán por si me lo pego al frigorífico aunque sea doblao. Tan interesado me han visto que han aparecido los vagos de los trajes, pero un grupo entero eh? Y diciéndome que me estuviera quieto..  y tal, que iban a llamar al “Curator” del Museo del Prado,eso han dicho, ¡claro! le iban a dar la alegría de haber encontrao un pringao de cliente…vamos ese “curreitor” será el único que curra algo ahí,  pero yo allí con la mejor disposición de negociar incluso a la baja, que los veo muy paraos, muy paraos!!…

Pues llevaba el traje diferente y se movía muchísimo, más que un mojito en la Isla del Hierro, unos gestos rarísimos, como epiléptico…y me suelta el tipo  ¡ Caballero!..y yo, no hace falta tanto, llámeme “Joven” , como Holbein, que mola más!…y me dice…

!Le llevamos media hora siguiendo con las cámaras!—

–Yo: creo que hay una equivocación, yo no soy VIP ni nada…

…y ha armado un escándalo en las Salas de la 19 a 68 de momento, y que es eso de los billetes de Zuloaga…no será Vd terrorista verdad?—

–Óigame, si es por los billetes…, no se preocupe, le saco la American Express y lo arreglamos en un periquete (que es una medida de tiempo así como familiar)—

— !Mire, canelo! va ir Vd ahora mismo a la salida o yo mismo le voy a dar una Mano de Hostias que le van a tener que colgar en la Thyssen en la sección cubista….

–¿Qué creeis, que hecho, ceder?…Ja,  Pues ni caso, que necio el Manager, no sé si la Mano de Hostias es de Murillo o de Zurbarán pero por si acaso me he escabullido entre taaaaaanta gente y he aprovechado para marcar con un spray los cuadros que voy a comprar aunque sea por Internet, me va a oir Mariano, y con orgullo, no quiero la mano de hostias para nada, que se la queden ellos…

Por cierto los biletes de 500 de Verdaguer valen ahora unos 17 Euros, 28 los de Zuloaga y ni saber quiero los de Benlliure—¡Mariano!, llévales el remanente al Banco Central Europeo, que con eso billetes azules el puto amo, te lo digo yo que si es por chulería hasta te compras el El Prado…

Y estos son los cuadros que he comprado hoy:

Para empezar el Papa del Zeppelin….”soytupadreeee”, me gusta este cuadro, el francés todo chulo, mirad como subo…y parece que se cayó….

Elevación de un globo Montgolfier, en los Jardines de Aranjuez .

Antonio Carnicero Mancio (Salamanca, 10 de enero de 1748 – Madrid, 21 de agosto de 1814). Pintor secundario en el panorama artístico de la España de su tiempo, se convierte aquí en cronista de un hecho singular e histórico: la ascensión, que al parecer terminó de forma accidentada, de un globo Montgolfier por el francés Bouclé el 5 de junio de 1784 en lo los jardines de Aranjuez, en presencia de la familia Real, de la corte y del pueblo, vestido con los trajes característicos de majos y majas. La obra fue encargo de los duques de Osuna.

Hipomenes y atalanta,  Guido Reni (Calvenzano di Vergato, cerca de Bolonia, 4 de noviembre de 1575 – Bolonia, 18 de agosto de 1642) fue un pintor italiano perteneciente a la Escuela Boloñesa

La historia del cuadro: Su padre quería únicamente hijos varones y por eso, al nacer Atalanta, la abandonó en el monte Partenio a su suerte. Pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.

Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque cazando y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad.

Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse virgen, le predijo un oráculo que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal. Por ello, y para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquel que lograra vencerla en la carrera; por el contrario, si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Aún cuando Atalanta les daba alguna ventaja al inicio de la carrera a sus oponentes, ella siempre vencía y mataba a su contrincante.

Hasta que llegó el momento en que apareció el joven que logró vencer a Atalanta en la competencia. Este apuesto joven llamado Hipómenes decidió probar suerte en la carrera para obtener la mano de Atalanta, pero tenía una gran ventaja y es que llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían del jardín de las Hespérides, y con ellas engañó a Atalanta; cada vez que la joven le iba a dar alcance, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger fascinada por su belleza. Mientras ella se distraía con cada manzana que caía, el joven pudo vencerla y así obtuvo su mano. Luego la cosa acabó mal,  de hecho parece que fueron convertidos en los leones que tiran de la Cibeles…pero es ya otra historia.

 Multitud de amorcillos se reúnen para ofrecer frutos en ofrenda a la estatua de la diosa de la Belleza y del Amor, Venus, junto a dos ninfas situadas a la derecha de la escena.

La composición deriva de uno de los sesenta y cuatro cuadros, vistos o imaginados, que Filóstrato (hacia 170-245) describe en sus Imagines (Imagines I, 6). Se trata del primer encargo de Tiziano para el “Camerino de alabastro” de Alfonso I .

El formato es imoresionante y los amorcillos superdivertidos, ni los pitufos, si pincháis aquí entrareis en una página donde podréis pinchar el audio de este simpático cuadro.

La bacanal de los  Andrios es otra de  las obras que Alfonso d’Este, duque de Ferrara, encargó a Tiziano para decorar su estudio, el famoso Camerino de Alabastro.

Tiziano recrea fielmente la celebración de los efectos del vino descrita por el poeta, a la que incorpora elementos de la época, como las dos figuras tumbadas y vestidas a la moda renacentista. El pintor estampa su firma en una de ellas, identificada por un ramo de violetas, lo que hace suponer que se trata de Violante, la amante del pintor. Sostiene en su mano un instrumento musical, y delante de ella hay una partitura que dice: “Chi boyt ety ne reboyt il ne seet que boyre soit” (quien bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber. En el ángulo derecho aparece una figura desnuda y dormida que nos remite a Ariadna, personaje de la mitología ligado a Baco, y que es una clara referencia a la escultura clásica, frecuente en la pintura italiana de la época.

Y después de la despedida de solteros, nos vamos de banquete: “El rapto de Hipodamia” de Peter Paul Rubens (Siegen, actual Alemania28 de junio de 1577 – Amberes, actual Bélgica30 de mayo de 1640), fue un pintor barroco de la escuela flamenca. Su estilo exuberante enfatizaba el movimiento, el color y la sensualidad. Durante el banquete nupcial de Hipodamía y Piritoo, rey de los Lapitas, irrumpió Éurito, el más brutal de los centauros, con el ánimo de raptar a la novia. Teseo, amigo del rey, se lanzó a rescatarla y derrotó a las bestias. La historia se tenía ya en la Antigüedad como metáfora de la lucha entre la naturaleza animal y la naturaleza racional del hombre. Mirada que cara de al ataqueeeeee ponen:

Seguimos de mitología con los Dioses tomando sus imponentes chicas -qué frustración no ver prácticamente ni un solo cuadro pintado por mujeres,, que estafa es la historia no?.

Aquí vemos “Dana y la lluvia de oro” de Tiziano. El tema representado es la fábula mitológica que relata cómo Zeus hubo de transformarse en lluvia de oro para seducir a la bella Dánae, a la que su padre tenía encerrada en una cámara metálica herméticamente cerrada precisamente para guardarla de las asechanzas del dios. En sus aventuras galantes Zeus se metamorfoseaba para evitar ser reconocido: en águila, en toro, en cisne …, o en lluvia de oro como en este caso. De esa especial relación con Dánae había de nacer Perseo, uno de los más importantes héroes de la mitología clásica.

La joven Dánae, a la que en el lecho acompaña un perrillo, contempla cómo cae sobre ella la lluvia de monedas, mientras su sorprendida y avariciosa sirvienta intenta recoger en su delantal la mayor cantidad de ellas. La blancura del cuerpo de Dánae contrasta con el cuerpo oscuro y retorcido de la sirvienta; y ambas se destacan sobre un hermoso fondo dorado casi tormentoso.

Y pasemos a Goya, a mí me ha gustado el siguiente  cuadro, el General Ricardos, el tipo me ha caído bien:

Nació en Barbastro, en la misma casa que en otro tiempo perteneció a los Argensola. Era hijo de militar y sobresalió, desde temprano, como oficial de caballería, en el regimiento que mandaba su padre (el de Caballería de Malta) del que, como noble, fue capitán comenzada su adolescencia. Durante laGuerra de Sucesión austriaca (1740-1748) tomó parte en las acciones de Piacenza y el río Tedone, destacando hasta el punto de suceder a su padre en el mando del regimiento, con dieciséis años de edad. Combatió en la guerra con Portugal, consiguiendo el generalato, tras lo que se dedicó a estudiar la organización militar prusiana, capacitación que le valió ser enviado por Carlos III a reorganizar el dispositivo militar de la Nueva España.

En 1768 fue miembro de la comisión para el establecimiento de los límites exactos entre España y Francia (se le escapó Eurodisney, pero bueno). Los méritos contraídos, así como la necesaria nobleza de sus cuatro apellidos, le valieron una encomienda de la Orden de Santiago, dignidad que le serviría de escudo contra las asechanzas inquisitoriales (como las hubo contra tantos reformistas ilustrados de la España de entonces)

El general Ricardos, ¡ahí está!, hecho un pincel:

Y el premio a la chica del momento se lo otrogo a este cuadro de Goya, la marquesa de Santa Cruz;

  Aquí la vemos de niña, averiguad cual es cuando la veáis crecida, pero esta familia que sepáis que fue muy muy importante, y sobretodo ya con el apellido ese de duques del Osasuna, porque son del Osasuna seguro..

Los duques de Osasuna, protectores de Goya, le abren las puertas de su intimidad y Goya, en 1790, los retrata con evidente afecto que se extrema sobre todo en los niños, de los más verdaderamente infantiles, incluso en su ensoñadora melancolía, de cuantos pintó Goya, que guardó siempre una honda ternura hacia la infancia.

El más pequeño de los niños, sentado en un cojín, sería, con el tiempo, director del Prado, de 1821 a 1823.

Y la niña creció y se convirtió en Marquesa de Santa Cruz:

En efecto el cuadro retrata a Joaquina Téllez-Girón, marquesa de Santa Cruz, que recibió dicho título tras su boda en 1801 con José Gabriel de Silva y WalsteinMarqués de Santa Cruz y primer director del Museo del Prado.

Como anécdota señalar que  parece que en 1940 fue elegido por el dictador Franco para ser regalado a Hitler  en la famosa Entrevista de Hendaya. La razón de esta elección podría ser la presencia de una esvástica en la guitarra que sujeta la marquesa. Por causas no muy claras, la pintura finalmente no fue entregada a Hitler y se comenta que quedó en la aduana de Hendaya

La siguiente pintura ha sido controvertida en la interpretación dos temas: un cuadro. A mí me gusta la segunda versión, pero cualquiera lleva la cpontraria a esta gente de los uniformes:

La pintura muestra a una joven en ropas lujosas y joyas a la que una sirvienta entrega una copa. Se cree que Rembrandt usó como modelo a su esposa Saskia van Uylenburgh, con quien se casó en 1634, el mismo año en que pintó la obra. La mujer posa con un vestido amplio y apoya la mano derecha sobre el vientre, detalles que han hecho creer a algunos expertos que Saskia estaba embarazada cuando posó.

Durante largo tiempo se ha discutido cuál sea el personaje mitológico o histórico aquí representado. Finalmente, en 2009 el Museo del Prado ha desvelado que se trata de la heroína bíblica Judit, quien para liberar a su pueblo del asedio de las tropas de Holofernes, acudió al campamento de éste, cenó con él y lo embriagó hasta hacerle dormir y entonces lo decapitó. La escena del asesinato es bastante común en la pintura antigua, pues la trataron Tintoretto (Museo del Prado), Caravaggio (Palacio Barberini, Roma) y otros artistas. Pero el momento previo de Judit en el banquete es relativamente raro, lo que explica que este cuadro fuese difícil de identificar. La confusión es más comprensible porque en la escena no se ve a Holofernes sino sólo a Judit, y faltan alusiones claras al banquete.

En segundo plano, sumida en penumbra, se ve a una criada anciana que sostiene un saco; ha de ser la cómplice de Judit, que espera la cabeza de Holofernes. Así mismo, se sabe que el fondo era inicialmente más claro, y que se apreciaban unos cortinajes a los lados, elemento propio de una tienda de campaña, lo que también encajaría con el relato de Judit.

Anteriormente se creyó que la obra recreaba la historia de la reina Artemisa de Caria quien por amor a su marido muerto, Mausolo, se dispone a beber sus cenizas en una copa. También se pensó que podría tratarse de la princesa cartaginesa Sofonisba, hija de Asdrúbal Giscón, quien para evitar la humillación de ser paseada como prisionera en un triunfo romano bebió un veneno que le envió Masinisa. De ahí que hasta su reciente identificación, fuesen dos los títulos posibles para la obra: Artemisa recibiendo las cenizas de Mausolo y Sofonisba recibiendo la copa de veneno.

Rafael Tejeo Díaz (Caravaca de la Cruz, Murcia, 27 nov. 1798 – Madrid el 3 oct. 1856) fue un pintor neoclásico de la Región de Murcia y en este cuadro nos muestra a Don Rafael Benítez y su hija Maricruz. El pintor tuvo que hacer un difícil equilibrio, se trataba de pintar bien  a la alta burguesía de su tiempo y la hija tenía un defecto en la vista que no debía perjudicar su gracilidad y ¡cómo lo consiguió! porque el verdadero reto era que el retratado junto a su hija… pasaría a ser su suegro y Mari Cruz su esposa.

Valga pues esta muestra como ejemplo del tesoro que se esconde en ese edificio…

Uf! parece que llaman a la puerta…seguro que son los tipos del Museo!, Querrán decirme dónde compré el spray, para comprárselo ellos, y no se lo voy a decir porque es cojonudo— e indeleble…

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