Estamos hasta la madre

Sigo a Javier Sicilia, poeta mexicano, erigido en uno de los lideres por los derechos y las libertades en México. El otro día traía aquí el caso de una bloguera cubana alertando de los males de las dictaduras de izquierda. Y ahora para compensar , le digo que en la muy libre y democrática (sic) República de los Estados Unidos de México, no necesitan indignaciones compartidas, con la que ellos tienen, los demás debiéramos estar avergonzados: 15 mil muertes violentas al año; donde ya no existen ni códigos de honor y los civiles de a pie están involucrados directamente en las consecuencias de la guerra de narcos y el aparato estatal que ya ha perdido varias guerras.  La crisis económica en Europa no ha desembocado en un problema de tal envergadura ni creo que se produzca.

El asesinato del hijo de Javier Sicilia por los narcos en Morelos removió las conciencias inaugurando una serie de marchas por la Paz.

Ante la inminente visita también del Papa de Roma, Javier Sicilia, padre antes que poeta escribe a su Santidad una carta que le entregó en el Vaticano que en sí es un documento forense de un país.

Santísimo Padre, hermano en Cristo, Benedicto XVI:

Te hablo de tú, porque Cristo nos enseñó a hablarle al Padre y al hermano con ese tú tan familiar, tan íntimo como el del amor trinitario; con ese tú, que en el yo que habla, se convierte en el nosotros de la comunidad. Te hablo de tú, en nombre de ese nosotros, porque sabemos que vienes a México y que llegas en las proximidades de la Semana Santa, esa semana misteriosa y terrible donde el inocente de los inocentes padece la traición, el sufrimiento y la desesperación, esa semana en la que yo, hace un año y al igual que nuestro Padre, tuvo que padecer el doloroso asesinato de su hijo; esa semana en la que desde entonces como poeta e hijo de la Iglesia me uní a la voz de todos las madres, padres, hermanos, hermanas, hijos e hijas, que han padecido ese mismo dolor del Padre que la Iglesia entera volverá a sentir esta próxima Pascua.

Por eso, antes de tu llegada a México, he venido en nombre de ese nosotros hasta Roma para decirte, desde nuestro dolor de víctimas, que México vive en el sufrimiento de esa semana desde hace cinco años, un sufrimiento que se extiende por el continente americano como el cuerpo vilipendiado de Cristo. Tenemos, según cifras oficiales, 47 mil 551 asesinados de las formas más horribles y despiadadas –esto quiere decir más de los muertos en Irak en el mismo periodo y casi dos veces más del número de víctimas en Afganistán–, más de 20 mil desaparecidos de los cuales el gobierno no puede dar cuenta de su paradero, más de 250 mil desplazados y de migrantes centroamericanos viviendo en condiciones inhumanas –a los que día con día se agregan decenas de más muertos, de más desaparecidos y desplazados– y un 98% de impunidad. Esto quiere decir que si alguien asesina, secuestra o explota a alguien hay sólo el 3% de posibilidad –es decir, casi nada—de que se le atrape y se le castigue conforme a la ley.

México y Centroamérica, amado Benedicto, son en este momento el cuerpo de Cristo abandonado en el Huerto de Getsemaní y crucificado en medio de dos delincuentes. Un cuerpo, como el de Nuestro Señor, sobre el que ha caído toda la fuerza de la delincuencia, de las omisiones y graves corrupciones del Estado y sus gobiernos, de la prohibición del consumo de drogas en Estados Unidos, de su producción de armas que pasan ilegalmente a nuestro país para armar a los delincuentes, del lavado de dinero que deja cuantiosas sumas, de una Iglesia jerárquica que –con sus excepciones y su mejor rostro, los religiosos— guarda un silencio cómplice, y de un mundo –ese american way of life– que ha reducido todo a la producción, el consumo y el dinero, instrumentalizando a los seres humanos; un cuerpo, como el de nuestro Señor, herido, llagado, vilipendiado, humillado, criminalizado, mezclado con asesinos, vive en la inseguridad, la injusticia y el llanto; un cuerpo, que en los miles de rostros que hemos visto en nuestro largo peregrinar por la nación, reuniéndolos, consolándolos y visibilizándolos, en su angustia, en sus palabras de miedo, de coraje y de abandono, pregunta, como Cristo preguntó en Getsemaní y en el Gólgota: ¿Dónde está el Padre? ¿Dónde, después de la Resurrección, están los que representan su amor, los que afirman hablar en su nombre y responder al dolor de Cristo en su pueblo con esa misma esperanza?

Cuando llegues a México, amado Benedicto, y aunque sabemos que sabes de este horror, queremos recordarte que detrás del decorado mediático y político que como siempre te montarán para borrar el cuerpo de Cristo mientras los que dicen representar la palabra de Dios y los que dicen representar la palabra del pueblo lo mantienen secuestrado en el banquillo de los acusados, quienes realmente viene hacia ti son –te lo voy a decir con parte de los versos que María Rivera escribió para describir nuestro dolor– “los descabezados,/ los mancos,/ los descuartizados,/ a las que les partieron el coxis,/ a los que les aplastaron la cabeza,/ los pequeñitos que lloran/ entre paredes oscuras,/ […]/ los que duermen en edificios/ de tumbas clandestinas/ […]/ con los ojos vendados,/ atadas las manos, / baleados entre las sienes./ Vienen los que se perdieron por Tamaulipas, / cuñados, yernos, vecinos,/ la mujer que violaron entre todos antes de matarla,/ el hombre que intento evitarlo y recibió un balazo/ […]/ los muertos que enterraron en una fosa en Taxco,/ los muertos que encontraron en parajes alejados de Chihuahua,/ los muertos que encontraron esparcidos en parcelas de cultivo,/ los muertos que encontraron tirados en Guanajuato,/ los muertos que encontraron colgados en los puentes,/ los muertos que encontraron sin cabeza en terrenos ejidales,/ los muertos que encontraron a la orilla de la carretera,/ los muertos que encontraron en coches abandonados,/ los muertos que encontraron en San Fernando,/ las piernas, los brazos, las cabezas, los fémures de muertos/ disueltos en tambos/ […]”, los desaparecidos, a lo que a nadie importa; vienen también los huérfanos, las viudas, los que perdimos a nuestros hijos y carecemos de nombre, porque es antinatural; vienen los migrantes reducidos a lodo, secuestrados, asesinados y enterrados en fosas clandestinas; vienen los mil rostros del cuerpo ofendido, martirizado, destrozado, irreconocible, inconsolable y olvidado de Cristo.

En nombre de ellos, de ese nosotros, de ese cuerpo, he venido a Roma, Benedicto, para pedirte que en tu visita a México lo abraces, antes que a nadie, como el Padre abrazó el cuerpo adolorido y asesinado de Cristo, para que lo lleves en tus brazos y lo consueles; para que nos hagas sentir la respuesta de la resurrección frente a la muerte y el dolor que los criminales, un Estado fracturado y administrado por gobiernos y partidos corruptos y una Iglesia jerárquica que casi siempre responde por sus intereses políticos, nos han impuesto.

México y Centroamérica somos hoy el cuerpo de Cristo que el poder de la delincuencia, del Estado y de las omisiones de gran parte de nuestra jerarquía convirtió en maldición, ese cuerpo desdichado que en sus lágrimas de sangre busca, como Cristo en Getsemaní y en el Gólgota, la respuesta del Padre.

Si tú no la das, amado Benedicto, si tú no reconvienes a nuestra Iglesia para que, como la madre que debe ser, tome –como lo han hecho, contra el poder y sus intereses, quienes han tomado la causa del hombre, del Cristo vilipendiado, que es la causa de Dios– la esperanza en la comunión profunda de la resurrección quedará destrozada en el cuerpo humillado de Cristo que es hoy México, Centroamérica y todos aquellos que aguardan la respuesta del Padre al mal y la injusticia que nos destroza.

Queremos que, a través de ti, que representas el amor del Padre en Cristo, y no el poder del César, que hace componendas, te pedimos que nuestra Iglesia responda por el dolor del hijo y la ayudes a ser verdaderamente Madre: a responder en los actos, en la encarnación de la palabra, lo que algún día la Virgen dijo al más pobre de los pobres en el monte “Tepeyac” frente a su dolor y su humillación; “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”.

Recordamos, en este sentido, y para terminar, esas palabras que alguna vez escribiste en tu Jesús de Nazareth en relación con la parábola del Buen Samaritano: Esa parábola, escribiste, “nos da a entender que el agapé [el amor] traspasa todo tipo de orden político con su principio do ut des [“doy para que des”], superándolo y caracterizándolo de modo sobrenatural. Por principio no sólo va más allá de ese orden, sino que lo transforma al entenderlo en sentido inverso: los últimos serán los primeros (Mt. 19, 30). Y los humildes heredarán la tierra (Mt. 5, 5). Una cosa está clara: se manifiesta una nueva universalidad basada en el hecho de que, en mi interior, ya soy hermano de todo aquel que me encuentro y que necesita mi ayuda”.

Ese que te encontrarás en México, amado Benedcito, es el cuerpo destrozado de Cristo que pide en sus víctimas la respuesta del Padre por encima del orden político y del desorden criminal.
Por todo el cuerpo del Cristo sufriente en México

Paz, Fuerza y Gozo

Javier Sicilia

Javier Sicilia, EL SOBREVIVIENTE

 Toda ausencia es atroz
y, sin embargo, habita como un hueco que viene de los muertos,
de las blancas raíces del pasado.
¿Hacia dónde volverse?;
¿hacia Dios, el ausente del mundo de los hombres?;
¿hacia ellos, que lo han interpretado hasta vaciarlo?
¿Hacia dónde volverse que no revele el hueco,
el vacío insondable de la ausencia?
Hacia ellos, los muertos, que guardan la memoria
y saben que no estamos contentos en un mundo interpretado.
Mas las sombras, las sombras que la interpretación provoca
y nos separa de ellos,
las sombras con su viento todo lleno de la abierta ventana hacia el espacio,
las sombras donde no hay anunciación
trabajan nuestro hueco.
¿Será que ya no hay nada atrás de ellas,
o el oscuro dolor por nuestros muertos
–como el amanecer que empieza a medianoche,
a la hora más oscura de la noche–
anuncia su retorno en el sigilo?
¿No es tiempo de encontrarlos nuevamente
donde nada parece retenerlos,
así el roshi descubre el todo en el vacío que no contiene nada?
Tal vez sí, porque sus voces vienen de lo oscuro,
de su vacío vienen
como un rumor de río en un riachuelo,
como un dulce reclamo imperceptible,
como una tenue estrella entre las sombras
vienen sus voces, vienen desde lejos.
Óyelas, corazón, como sólo los mojes sabían escucharlas
atendiendo en el rezo su incesante llamado
con los pies en la tierra.
Así los escuchaban,
escuchando el arriba y el abajo,
preservando en sus tumbas el suelo que habitaron con nosotros.
No es así que tú puedes escucharlos en el espacio en sombras de un mundo interpretado.
Pero escucha la queja de lo Abierto,
el mensaje incesante, esa advertencia que viene desde lejos,
ese rumor tan suave que casi nadie escucha
y llega a ti de todas las iglesias,
como si en esas piedras, que guardan la memoria de los muertos,
habitara la llama de su estar con nosotros,
de su sola presencia en la resurrección
y descorriera un poco nuestras sombras.
Porque es difícil vivir en un mundo sin ellos,
difícil no sentir a nuestros muertos alimentando las obras de los hombres;
difícil no seguir sus costumbres, que apenas conocimos;
difícil habitar en las sombras
como un alucinado que repentinamente recobra la memoria
para luego volver a su intemperie;
difícil ver aquello que los hacía nuestros flotar en el espacio y diluirse.
Estar vivo es penoso,
y nosotros, nosotros, que los necesitamos con sus graves secretos,
nosotros, que sabemos que no podrán volver a un mundo interpretado,
a veces escuchamos, como un ligero viento, ascender de las sombras
la música primera
que forzando la nada trajo a Eurídice al mundo;
una nota tan tenue, tan pura como el Cirio
que promete su vuelta en medio de las sobras
y nos trae el consuelo.
Querido Benedicto: Que viva México . . . cabrones

 

90 años de Modernidade indignada de Brasil

 MARIO Raúl de Morais ANDRADE , conocido como Mario de Andrade (São Paulo 1893- 1945) fue posiblemente el poeta más influyente de su generación ; escribió gran número de ensayos sobre literatura, arte, música y folklore brasileño. Su libro de poemas  Paulicéia Desvairada {Ciudad Alucinada), publicada en  1922, marcó un a ruptura con lo anterior (la escuela parnasiana) y dio un salto adelante en el arte y la arquitectura siendo uno de los organizadores de la Semana de Arte Moderno.

Al margen de su poesía, Andrade defendió su convencimiento de que Brasil se independizara culturalmente de Portugal y creara una expresión propia a partir de su historia, cultura y lengua. Desde 1935 hasta su muerte, Andrade ocupó el cargo de director del departamento de cultura de Sao Paulo.

Este estamento investigaba el folclore y la música del Brasil, temas que se reflejan en sus novelas. Macunaíma (1928) está escrita con un estilo original de rapsodia poética partiendo del folclore de su país. Como musicólogo estudió y escribió sobre la música y el canto populares brasileños; sus estudios más importantes son Ensayo sobre la música brasileña (1928) y La música y las canciones populares de Brasil (1936).

Mario de Andrade falleció el 25 de febrero de 1945 en su residencia de São Paulo a causa de un infarto de miocardio a los 52 años. Diez años después junto a la publicación en 1955 de sus Poesías completas comenzó la consagración de Andrade como una de las principales personalidades culturales de Brasil. En 1960, la Biblioteca Municipal de São Paulo recibió su nombre como homenaje al escritor.

Publicada en 1922 Paulicéia Desvairada es la referencia obligatoria al examinar la literatura brasileña, a partir de su prefacio célebre (Prefácio interessantíssimo), en el que el autor deslinda las diferencias entre la poesía  futurista y la poesia moderna.

He aquí la traducción de dicho Prefacio, perdonad los errores si hubiera..:

Jugadores:  

Se fundó el Desvairismo. Este prefacio, aunque interesante, es inútil. Algunos datos. No todos. Sin conclusiones. Para los que me aceptan  son inútiles ambos. Los curiosos estarán encantados de descubrir  mis conclusiones, comparando obra y los datos. Para el que me rechaza es trabajo perdido explicar lo que antes de leerlo, ya no lo aceptó. Cuando siento el impulso lírico escribo sin pensar en todo lo que mi inconsciente me grita. Entonces pienso no sólo para corregir, sino para justificar lo que escribí. De ahí la razón de este prefacio interesantísimo. Hecho muy difícil saber dónde termina la broma, donde comienza la seriedad. Ni yo lo sé.

  Lo dije y lo repito. Tengo puntos de contacto con el futurismo. Oswald de Andrade, llamándome  futurista, se equivocó. La culpa es mía. Sabía de la existencia del artículo y dejé que saliese. Tal fue el escándalo que deseaba la muerte del mundo. En vano. Yo quería salir de la oscuridad. Hoy tengo orgullo. No me pesaría volver a la oscuridad. Pensé que si  se debaten mis ideas  (que no son mías): debatiríamos mis intenciones. No me voy a callar ahora. Tanto ridiculizaran mi silencio  como este grito.  Andaré hacia la vida con los brazos al aire,  como indiferente  de Watteau. 

Un poco de teoría? Creo que el lirismo, nacido en el subconsciente acrisolado en lo claro y lo confuso, crea frases que son versos enteros, sin perjuicio de medir tantas sílabas , con el acento  determinado. La inspiración es efímera, violenta. 

Cualquier impedimento le perturba e incluso  enmudece. El arte, que, junto con el lirismo, da la poesía, no consiste en prejuzgar la dolida carrera del estado lírico,  es hacer daño para advertirle de las piedras y las cercas de alambre del camino. Déjele que tropiece, caiga y se lastime.  

 El Arte es mondar más tarde el poema de repeticiones innecesarias, de sentimentalidades románticas, de pormenores inútiles o inexpresivos. 

 Que el arte no sea limpiar versos de colorido exagerados. Exagero: símbolo siempre nuevo de la vida como un sueño. Por el arte,  la vida y el sueño se hermanarán.  Y, consciente, no es un defecto, sino un medio legítimo de expresión. “El viento se sienta en el hombro de tus velas”, Shakespeare. Homero  ya había escrito que la tierra gritaba bajo los pies de hombres y caballos. Pero usted debe saber que hay millones de exageraciones en el trabajo de los maestros.

 Hermoso Arte: arbitrario, convencional, transitorio – una cuestión de moda. Hermosa naturaleza: inmutable, objetiva, natural – la eternidad es  la que la naturaleza tiene. El arte no puede reproducir la naturaleza, este no es su fin . Todos los grandes artistas, a veces conscientes (el Rafael de las Madonas, de Rodin a Balzac, el  Beethoven de la Pastoral, el Machado de Assis de Bras Cubas), a veces inconscientemente (la mayoría) estaban distorsionando la naturaleza. De lo cual infiero que la belleza artística, tanto   más subjetiva  cuan  más se aleja de la belleza natural. Otros inferirán  lo que quieran. No me importa. 

El impulso lírico grita dentro de nosotros, como turba enfurecida. Sería divertido que la turba dijese : “¡Alto ahí! Cada uno gritando a su bola, y el que tenga el argumento más fuerte, guárdeselo  hasta el final!” La turba es  confusión aparente. Quién sepa alejarse idealmente de ella verá lo impotente del desarrollo de esa alma colectiva,  hablando de la retórica exacta de las reivindicaciones. Mis reivindicaciones? Libertad. Su uso, no su abuso. Si se imbrica en mis verdades filosóficas y religiosas, no en las convencionales como el Arte , son verdades! No quiero obligar a nadie a seguirme. Acostumbro a andar  solo. 

Virgilio, Homero, no utilizaron la rima: Virgilio, Homero, tienen  asonancias admirables.

  La lengua brasileña es de las más ricas y sonoras. Y posee el admirabilísimo  “ão”. 
  
Marinetti fue grande cuando redescubrió el  poder sugerente  asociativo, simbólico, universal, musical de la palabra libertad. De facto, tan vieja como Adán..

  Marinetti erró: la hizo del sistema. Ese poderoso auxiliar. Uso palabras en libertad. Siento que mi copa es demasiado grande para mí, y por eso no bebo de la copa de los demás. Sé construir teorías ingeniosas. ¿Quieres ver? La poesía está mucho más atrasada que la música. Ésta abandonó, tal vez incluso antes del siglo octavo, el régimen de la melodía cuando es muy octava, para enriquecerse con los recursos infinitos de la armonía. La poética, con raras excepciones hasta mediados de siglo 19 francés, era esencialmente melódica. Vuelvo a llamar verso melódico lo mismo que a la  melodía musical; arabesco horizontal de voces (sonidos) consecutivas conteniendo el pensamiento inteligible. Sin embargo, si en vez de utilizar sólo versos melódicos horizontales:

  “Mnezarete, la divina, la pálida Frinéia comparece ante la austera y rígida asamblea del aerópago supremo.” Hicimos que se sigan palabras sin nexo inmediato entre sí:  estas palabras, por el hecho mismo de no ligarse eseguirse intelectuial, gramaticalmente se sobreponen unas a las otras, para nuestra sensación formando no sólo melodías sino también armonias. 
Me explico mejor: 
Armonia: combinación de sonidos simultáneos 
Ejemplo: 
“Éxtasis.. Luchas… Flechas… Cantares… La gente…” 

Estas palabras no se ligan entre sí. No forman una enumeración- Cada una es fase,  período elíptico, reducido al mínimo telegráfico. 
Si pronuncio “Ëxtasis”, como no forma parte de la frase (melodía), la palabra llama su atención por su aislamiento y permanece vibrando, a la espera de una frase que le haga adquirir un significado que no vemos. “Luchas” no da conclusión alguna a “Éxtasis”; y en las mismas condiciones, no hace olvidar la primera palabra, y permanece vibrando como ella. Las otras voces hacen lo mismo Así:

En vez de melodía (frase gramatical) tenemos una acorde arpegiado, -armonía –el verso armónico. Pero si en vez de usar sólo palabras sueltas uso frases sueltas : se da una misma sensación de superposición, no ya de palabras (notas) sino de frases (melodías). O sea: polifonía poética. Así en  “Paulicéia Desvairada” se usa el verso melódico: 
“São Paulo es una escena de ballet ruso”; el verso armónico: 
“La jauría… La  Bolsa… Las apuestas…” es la polifonía poética (uno y a veces dos e incluso más versos consecutivos): “El  tren trepida… Abruma nieve…” Que tal? No olviden que no obstante, que otro vendrá a destruir todo esto que construí. 
  
Pronombres? Escribo brasileño. Si uso ortografía portuguesa es porque, sin alterar el resultado, me da una ortografía. 
Escribir arte moderno no significa nunca para mí representar la vida actual en lo que tiene de exterior: automóviles, cine, asfalto. Si estas palabras me frecuentan en el libro es porque pensé con ellas escribir moderno, ya que siendo mi libro moderno, ellas tienen en él su razón de ser. 
  
Pero todo este prefacio, como todo el disparate de las teorías que contamos no valen cosa alguna, Cuando escribí “Paulicéia Desvairada” no pensé en nada de esto. Garantizo, sin embargo que lloré, que canté, que reí, que grité…¡Yo vivo! 
  
Otros versos no se escriben para la lectura d eojos mudos. Los versos se cantan, se aíullan, se lloran . Quien no sepa cantar que no lea Paisahje número 1. Quien no sepa aullar que no lea Oda al Burgués, Quien no sepa rezar que no lea Religión. Descartar: el ascenso. Sufrimiento: Colloquio Sentimental. Perdonar: la nana, uno de los solos de Mí Locura, de las Enfibraturas del  Ipiranga. No continuo. Me repugna dar las claves de mi libro. Pero soy yo quien tiene esa clave. 
Ya está acabada la escuela poética del  “Desvairismo”. En el próximo libro fundaré otra. 
Y no quiero discípulos. En el arte: escuela=imbecilidad de muchos para vanidad de uno solo. 
Podría haber citado a Gorch Fock* . Evitaba el  Prefácio Interessantíssimo. “Toda canción de libertad viene de la cárcel”.

NOTA

Gorch Fock era el seudónimo del autor alemán Johann Wilhelm Kinau (22 agosto 1880  Finkenwerder  –  Skagerrak 31 mayo 1916). En 1904 Kinau comenzó a publicar poesía y las historias en su dialecto bajoalemán. En 1913 publicó su obra más popular, la novela   “Seefahrt ist  not,” donde describe la vida de los pescadores de aguas profundas de su isla natal. Murió en combate durante la primera guerra mundial

El buque escuela  emblema de la marina alemana lleva su nombre; el Gorch Fock , que ha pasado a ser objeto de escándalo tras la muerte a bordo de un cadete, el año pasado y se ha sabido que los cadetes  eran sometidos a vejaciones y abusos sexuales. Brillante, Alemania.

 Paulicéia desvairada es también el libro donde se recoge su Oda al burgués poema sarcástico que se convirtió en la expresión más conocida de iconoclastia del  grupo renovador paulista. En él, leído durante la Semana del Arte Moderno , Andrade atacó a las élites reaccionarias. El poema caracteriza una fase de la modernidad marcada por el compromiso con la destrucción de un pasado literario, político y cultural al que se mantenía atada la sociedad brasileña y modelos de comportamiento que prevalecieron  en el siglo XIX. En el contexto revolucionario de la modernidad, el término “burgués” tienen  un campo semántico bien caracterizado. Con él se designa a menudo al enemigo, es decir, al individuo que, indiferente a la modernización propuesta estética y social, permanece anclado en el pasado.

Ode ao burguês

 

Eu insulto o burguês! O burguês-níquel,

o burguês-burguês!

A digestão bem-feita de São Paulo!

O homem-curva! o homem-nádegas!

O homem que sendo francês, brasileiro, italiano,

é sempre um cauteloso pouco-a-pouco!

 

Eu insulto as aristocracias cautelosas!

Os barões lampiões! os condes Joões! os duques zurros!

que vivem dentro de muros sem pulos;

e gemem sangues de alguns mil-réis fracos

para dizerem que as filhas da senhora falam o francês

e tocam os “Printemps” com as unhas!

 

Eu insulto o burguês-funesto!

O indigesto feijão com toucinho, dono das tradições!

Fora os que algarismam os amanhãs!

Olha a vida dos nossos setembros!

Fará Sol? Choverá? Arlequinal!

Mas à chuva dos rosais

o èxtase fará sempre Sol!

 

Morte à gordura!

Morte às adiposidades cerebrais!

Morte ao burguês-mensal!

ao burguês-cinema! ao burguês-tílburi!

Padaria Suissa! Morte viva ao Adriano!

“–Ai, filha, que te darei pelos teus anos?

–Um colar… –Conto e quinhentos!!!

Mas nós morremos de fome!”

 

Come! Come-te a ti mesmo, oh gelatina pasma!

Oh! purée de batatas morais!

Oh! cabelos nas ventas! oh! carecas!

Ódio aos temperamentos regulares!

Ódio aos relógios musculares! Morte à infâmia!

Ódio à soma! Ódio aos secos e molhados!

Ódio aos sem desfalecimentos nem arrependimentos,

sempiternamente as mesmices convencionais!

De mãos nas costas! Marco eu o compasso! Eia!

Dois a dois! Primeira posição! Marcha!

Todos para a Central do meu rancor inebriante

Ódio e insulto! Ódio e raiva! Ódio e mais ódio!

Morte ao burguês de giolhos,

cheirando religião e que não crê em Deus!

Ódio vermelho! Ódio fecundo! Ódio cíclico!

Ódio fundamento, sem perdão!

 Fora! Fu! Fora o bom burgês!… 

  Mario de Andrade nos dejó una de las poesías que te dan buen rollo cuando vas cumpliendo años, que remedio, un clásico:

Saludos zeppelineros