Ferrer Lerin & David Foster Wallace : buitres y pelotas

Seres que veo a diferentes alturas: por lo alto planeando, los buitres, y en serpentinas variadas, las pelotas de tenis. Literariamente son dos los autores que reinan su reino: Ferrer Lerín y David Foster Wallace:

Ferrer Lerin:En los artículos que he visto sobre Ferrer Lerín (Barcelona 1.1.942), gustase de describirle como rara avis, porque en esta expresión se concentra el meollo de lo que luego se explica; es escritor raro, y es escritor ornitológico, rama necrófagas…Es raro porque siendo un poeta como la copa de un pino austríaco y un tahúr narrador , rehúso de escribir durante veintitantos años, solamente reincorporado a la comidilla literaria –si se come de ello- tras salir de la cripta zombificado al ser motivo del capítulo  decimosexto de Bartleby y compañía de Enrique Vila- Matas.  Su vida de juventud especialmente atractiva…tahúr, investigador ornitológico,  lingüísta… a quién no le va interesar alguien del que su leyenda se vincula “al trasiego clandestino de carroña y a su talento natural para ganarse la vida con el póquer”.

Su libro  Familias como la mía (Tusquets, Colección Andanzas, 2011) con tintes autobiográficos, pero siempre dejando margen a la imaginación, es uno de los libros que llevo en mi Zeppelin y uno de los más recomendables del año.Fue para mí una sorpresa descubrir este gran escritor y más, en la presentación que realizó en la FNAC saber quién era su mujer, con la que yo había tratado por trabajo,  ese tesoro que era para la Cultura en Jaca su concejal de cultura que tantos eventos promovía, Concepción Giménez.

Una literatura de muladar que no deja indiferente y del humor único de su autor.

2. David Foster Wallace

 David Foster Wallace le encontró su mujer ahorcado un 12 de Septiembre de 2008. Tenía 46 años. Joven para morir. Fue depresivo durante 20 años, en los que sufría varias adicciones, los efectos secundarios de su medicación ponían en riesgo su vida –no su producción porque como decía su padre los medicamentos le permitieron ser productivo. Cuando dejó sus medicinas, volvió a la depresión, de la que ya no pudo salir, su específico dopante, la fenelzina, le había dejado de hacer efecto cuando quiso retomarla. Suicidio ya sabeis viene de Suiza y nos vamos con un suizo…

La broma infinita, el libro que le llevó al éxito me parece magistral, unas mil páginas, en las que caben muchas cosas “ diálogos dolorosamente divertidos y sus  consideraciones y especulaciones sobre la adicción, entretenimiento, arte, vida  y de  tenis”.

David Foster Wallace fue un escritor muy torturado pero también tuvo momentos de felicidad, y el tenis es uno de los que más placeres le proporcionó.Aparece constantemente en su libro y él mismo fue un jugador de tenis junior muy bueno .

Uno de sus momentos felices debió ser cuando el New York Times le encomendó un artículo sobre Wimbledon (2006 Final con Nadal) adonde acudiría a ver en directo a su ídolo Roger Federer; el artículo  “Roger Federer como experiencia Religiosa” que apareció en el NYT es considerado como uno de los mejores artículos  periodísticos escritos sobre el tenis de la historia..

El decía que si tú nunca has visto jugar a Roger Federer, y un día, lo haces, en directo, sobre la sagrada hierba de Wimbledon…estás preparado para lo que un conductor de autobús de la prensa del torneo se refirió como una experiencia casi religiosa! Y resulta que es verdad, el éxtasis ocurre. Es cierto que Nadal le arrebató el cetro en los años siguientes, no todos pudo verlo. Dejemos el patriotismo, reconozco que yo soy más de Federer, y Wallace, Nadal y menos yo puede aspirar a esa elegancia.

Le describe  “como un jugador potente de primer nivel. Es lo que nadie es. Está también su inteligencia, su oculta anticipación, su sentido de la pista, habilidad de leer y manipular a sus adversarios, mezclar efectos y velocidades,  desviar y camuflar, utilizar la táctica y la visión periférica y un agama cinestesica amplia en lugar de movimientos rutinarios – todo esto ha expuesto los límites , y posibilidades, del tenis masculino que ahora se juega”

Hacia la madurez, decía,  hay que abordar la vida en soledad y vencerla, haciendo un símil con el tenis:

”En los partidos de juveniles, puedes construir tu mecánica de juego en base a los errores no forzados del rival, basta con devolverles la pelota y, en algún momento, se pondrán nerviosos y fallarán. No ocurre así entre profesionales. Los que se dedican al tenis no cometen errores no forzados, o los cometen en cantidades tan ridículas que es imposible depender de ellos para ganar. En otras palabras, no puedes confiar en que el contrario deje de enviarte la pelota de vuelta, eres tú el que está solo en la pista. Un mano a mano con tu rival que en realidad es un tratado sobre la soledad”

Sabía mucho de tenis, no solo de la técnica que sabía describir muy bien –como jugador muy instruido que fue- sino se ocupaba de todo lo que le rodeaba hasta niveles milimétricos de aspectos como publicidad, meteorología, intereses, del juego amateur, del material…y  todo esto ayudando a contar una historia que trasciende al mero juego de pasar la pelota por encima de una red y dentro de un espacio limitado.

El uso de temas muy modernos desde un punto de vista mjuy atrevido convirtió a Wallace en un referente de la narrativa americano de principios del SXXI. Hablemos de langostas es otro libro divertido suyo.

Correr no azul á busca da beleza

Hay días en que toca suicidarse. Lo malo es que esto no va como el carnet de puntos, suicidarse un poquito no es posible. Te suicidas solo una vez, aunque veremos que los hay persistentes. La fragilidad de los poetas o sus motivaciones… no sabemos muy bien que desencadena el  clic final pero hay notables suicidas entre los poetas y notables poetas entre los suicidas. El novelista si se estanca siempre puede matar un personaje para levantar la historia; el poeta auténtico lo reconduce todo hacia su ser.

Hoy como me toca a mí, y es más fácil a través de terceros , más aun ya muertos en el intento  válido es preciso  reconocer que el poeta suicida es poeta hasta el final.

Hoy traigo 3 poetas suicidas que dejaron un último poema, un post-it final preludio del fin, tenían diagnósticos médicos desfavorables: probables sífilis, cáncer de mama, depresión y eligieron su momento.

 Kostas Karyotakis (Tripolis, Peloponeso 1896-1928, Preveza)

Karyotakis, trató de suicidarse dos veces. La primera vez ahogándose en el mar el día 20 de julio de 1928, pero el hecho de que fuera un nadador muy hábil le hizo frustrar sus planes de ahogo después de como diez horas de agonía en el mar. No obstante, la segunda vez fue exitosa: se mató a tiro de una pistola bajo el plátano de un café la siguiente tarde del 21 de julio. Su poesía sobre el suicidio:

Suicidas ideales

En la entrada dan un giro a la llave,

reabren cada vieja carta guardada,

leen tranquilos y después arrastran grave

por última vez sus pasos de la morada.

 La vida, dicen, fue una tragedia para ellos.

Dios mío, la carcajada horripilante de los hombres,

las lágrimas, el sudor, el anhelo de los cielos,

la solitud de tan vastos parajes pobres.

 Se quedan frente a la ventana, lejos mirando

a la naturaleza, a los árboles, a algún infante,

ven como los marmolistas siguen el sol martilleando

que quiere bajar al poniente para siempre.

 Todo ha llegado al fin. Aquí está la nota,

breve, simple, como se merece profunda,

llena de indiferencia y del perdón la gota

por aquel que llorará leyéndola rotunda.

 Se miran al espejo, ven la hora,

si es una locura o acaso error se van a preguntar,

“todo ha terminado”, murmuran, “ahora”,

seguros que de veras lo van a prorrogar.

He aquí el último poema que escribió antes de suicidarse:

 

Alfonsina Storni Martignoni (Sala Capriasca, Suiza, 22 o 29 de mayo de 1892 – Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938)

Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. Este es el último poema escrito horas antes de morir.

    VOY A DORMIR

 Dientes lores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

                                                       y el edredón de musgos escardados.

                                                    Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

                                                     Ponme una lámpara a la cabecera;

                                                     una constelación; la que te guste;

                                                     todas son buenas; bájala un poquito.

                                                    Déjame sola: oyes romper los brotes…

                                                     te acuna un pie celeste desde arriba

                                                     y un pájaro te traza unos compases

                                                  para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:

                                                    si él llama nuevamente por teléfono

                                                    le dices que no insista, que he salido…

Este es el afamado homenaje de Mercedes Sosa a la poetisa:

 

Mário de Sá-Carneiro (Lisboa, 19 de mayo de 1890 — París, 26 de abril de 1916)    

            El gran poeta modernista portugués murió en el Hôtel de Nice, en Montmartre, mediante la ingestión de cinco frascos de arseniato de estricnina en presencia de su amigo José de Araújo.Horas antes de su trágico final escribió este poema:

Partida

Ao ver escoar-se a vida humanamente

Em suas águas certas, eu hesito,

E detenho-me às vezes na torrente

Das coisas geniais em que medito.

 Afronta-me um desejo de fugir

Ao mistério que é meu e me seduz.

Mas logo me triunfo. A sua luz

Não há muitos que a saibam reflectir.

 A minh’alma nostálgica de além,

Cheia de orgulho, ensombra-se entretanto,

Aos meus olhos ungidos sobe um pranto

Que tenho a fôrça de sumir também.

 Porque eu reajo. A vida, a natureza,

Que são para o artista? Coisa alguma.

O que devemos é saltar na bruma,

Correr no azul á busca da beleza.

É subir, é subir àlem dos céus

Que as nossas almas só acumularam,

E prostrados resar, em sonho, ao Deus

Que as nossas mãos de auréola lá douraram.

 É partir sem temor contra a montanha

Cingidos de quimera e d’irreal;

Brandir a espada fulva e medieval,

A cada hora acastelando em Espanha.

 É suscitar côres endoidecidas,

Ser garra imperial enclavinhada,

E numa extrema-unção d’alma ampliada,

Viajar outros sentidos, outras vidas.