Made in Cuba

Liderados por Nassiry Lugo, Moneda Dura se funda en noviembre de 1997 en la Universidad de la Habana. El género musical podría definirse como Pop Rock Cubano, puesto que las influencias más notables en sus composiciones derivan del rock alternativo, pop, reggae, funk y de la música popular cubana: el son, la salsa, la trova tradicional y la nueva trova, con elementos de percusión cubana. Primero alabados por el régimen, luego censurados Moneda Dura trata en muchas canciones temas sociales. En su tema Callejero crítica la imagen arquetípica de la extranjera que busca sexo fácil entre la población masculina, con esa prostitución de “baja intensidad” (la hay en las dos direcciones).

Callejero

Ella subió al avión  en la mañana, después de 9 horas aterrizó en la Habana,se fue a hospedar en la casa de mi vecina. La señora venía buscando “golosinas.”Yo salía de mi casa, ella bajaba la escalera; me dijo: Llévame a bailar la noche entera. La señora pasaba los 50 pero le gustaba que yo no llegara a 30. Me dijo vine a tu país a vacilar y quiero que me pongas esta noche a guarachear. Tú me dices después cuanto te tengo que pagar Y yo le dije: Usted se confundió, señora. Échese pa’ llá.

Yo no quiero su dinero,No quiero que lleve al extranjero,No quiero ir en su carro a Varadero. Oiga, no se confunda, que yo no soy un “callejero”. Señora, parece que le dijeron que aquí la gente corre cuando usted  enseña el dinero;y piensa que por eso los cubanos somos menos. Pero viene a guarachear a Cuba, le gusta como se lo hacemos.

Resulta que yo tengo una cubana con unos ojos negros mas oscuros que un apagón en La Habana. Me da su cariñito temprano en la mañana a la hora de comer y también por la madrugada. Y usted se va a su casa sin probar mi sabrosura, porque con su dinero no se compra mi locura. Y escuche lo que dice mi canción: Que yo “no soy del Corte Inglés ni me vendo en Benetton”.

Frank Delgado, Minas de Matahambre, Pinar del Río, el 19 de octubre de 1960. Ya lo he traido por aquí, es mi autor de la trova cubana preferido, en este video en visita a Bétera, Valencia:

Fernando Borrego Linares, más conocido como Polo Montañez (El Brujito, provincia Pinar del Río, Cuba, 5 de junio de 1955 – La Habana, 26 de noviembre de 2002), fue un cantautor cubano autodidacta de origen humilde, carbonero. Componía con una mezcla de géneros, tomando de referencia los ritmos que iba conociendo en el lomerío, así fue formando un estilo propio con temas sobre sucesos personales o ajenos impregnados de elementos campesinos: La yunta de buey, el olor del carbón, el aroma del batey.

Al fundarse el Complejo Las Terrazas, Polo y su grupo comenzaron a actuar en las diferentes instalaciones turísticas del lugar, entre ellas el Hotel Moka, Rancho Curujey y el Cafetal Buenavista. En ese quehacer, lo conoció el propietario de una disquera y le propuso un contrato para grabar varios discos. De ahí nació el CD Guajiro Natural del cual se vendieron en Colombia más de 40,000 copias para obtener los Discos de Oro y Platino y ser reconocido como el artista internacional más escuchado.En Cuba, la popularidad de Polo creció como la espuma. Las cifras de espectadores a sus conciertos rompieron todas las expectativas. La fama le duró sólo 3 años: el 20 de noviembre del año 2002, en viaje de regreso de ciudad de La Habana hacia San Cristóbal, impactó su auto contra un camión en la zona conocida por La Coronela, resultando gravemente herido. Lamentablemente, seis días después del accidente, falleció hospitalizado en el Hospital Militar Carlos J. Finlay. Fue sepultado en el cementerio del poblado de Candelaria en Pinar del Río en medio de una conmoción nacional por su llamado “Guajiro natural”.

Y este es el escritor a quien Frank Delgado dedicó su canción, el negro que se sentó en los blanquísimos sofás del Hotel Cohiba Melía, en La Habana: Alberto Guerra Naranjo (La HabanaCuba30 de diciembre de 1963) es Licenciado en Historia y Ciencias Sociales, guionista de cine, y uno de los más importantes narradores cubanos de la actualidad oficialista.

Frente a Coppelia

Guadalajara en un llano, México en una laguna, eso está bien, pero La Habana , su gente, sus misterios, no me dejaban dormir, apenas había regresado, quitado el polvo azteca del camino, y ya necesitaba olerla con urgencia, sentirme pleno entre sus calles, decir Ya regresé, si ando como niño satisfecho, señal que regresé, ah, mi Habana, no sabes cuánto te extraño, entonces tomé el sobre del dinero, bostecé frente al closet, aparté cien dólares, y temprano, antes que amaneciera, salí a perderme en la ciudad, detuve una máquina, la alquilé sin problemas, comencé el recorrido que anhelaba, recordé los baches, el aire de mar, ah, mi Habana, qué necesaria eres, carajo, tengo la dicha de contemplarte desde una máquina antigua, como en las películas de los años cincuenta, recorrerte entera antes del amanecer, emocionarme amplio, a pesar de tus calles maltrechas, de tanta acera cuarteada, de la suciedad en los baños públicos, de la pintura triste de tus cafeterías, de la aglomeración de gente en las paradas, del policía que exigirá carné al próximo negro que aparezca, de esa puta que guarda el gozo del turista entre sus piernas, de tantos gatos en los tanques de basura, de tanta basura, de los edificios a punto de caer, del desdén con que nos miran los custodios, del mosquero que envuelve al perro muerto en una esquina, del excremento pisoteado en las aceras, del cine de barrio convertido en almacén, de los viejos que revenden los periódicos, de la tristeza que guardan las bodegas, de los que pedalean con un televisor ruso en la parrilla, de los sueldos que no alcanzan, de las casuchas declinables, de las aguas albañales que hacen charcos inmensos, de los sitios de área dólar y de los otros sitios que ya no tienen área, de las mujeres en bata de casa por las calles, de las barbacoas multiplicadas, de los que alteran pesas en los agromercados, de quienes guardan una balsa en la memoria, de las tablas que sustituyen las vidrieras, de los que cargan agua en ruidosas chivichanas, de la tristeza del rellenador de fosforeras, del manicero falso, de la gota manchadora del balcón, de los ladrones naturales, de los gerentes disfrazados, de los escombros, del mal olor del picadillo, de la estrechez con que se vive en el solar, del chispaetren, de los inventos, del resolver, de los insultos, de los escándalos, ah, mi Habana, qué singular eres, carajo, Déjeme aquí, por favor, el de la máquina frenó frente a Coppelia, pagué los diez pesos por el viaje, respiré hondo, estaba en la calle principal de mi ciudad, bajé contemplativo, me senté un rato en la parada, nada mejor que un banco de listones y esta ciudad, su gente que marcha hacia el trabajo, los niños con uniformes de pioneros, los militares, los médicos, los maestros, todos hacen la cola de la guagua, los observo desde el banco, los quiero a todos, los extrañé muchísimo, no se imaginan cuánto, ah, mi ciudad, qué bien me siento en la calle principal de mi ciudad, entonces noté que abrían el bar improvisado, que preparaban mesas, y yo tenía cien dólares encima, cien fulas en pleno veintitrés, detrás dejé ese banco de listones, Puedo sentarme, dije, Si piensa consumir puede sentarse, me dijeron, Cristal, ponme una Cristal, primera vez que pedía una Cristal de esa manera, así, tan categórico, solo, feliz de estar frente a Coppelia pidiendo una Cristal, porque siempre era otro el que invitaba, no yo, un escritor maldito, hecho talco por la circunstancia, pero hoy, me dije, acababa de pedir una Cristal, algo difícil de creer por la falta de costumbre, pero tenía cien dólares constantes, sonantes, Qué suerte, Sergio Navarro, estar de nuevo aquí, en tu Habana, amplio en pleno veintitrés, tomándote una Cristal, sin rencores, sin remordimientos, eso me dije con la mirada puesta en el tumulto, entonces descubrí dos escritores que caminaban con prisa, Ey, aquí, grité fuerte y me miraron, Coño, Sergio, se acercaron a mi mesa, Te hacíamos en Guadalajara todavía, eufórico, los abracé con la emoción del hijo pródigo, ¿Cuándo llegaste?, los invité a sentarse, Ayer por la noche, El escritor del momento, cará, dijo uno, El famoso disfruta sus cinco minutos, como diría Andy Warhol, dijo el otro, Dejen eso, caballero, acaben de sentarse, Pero tenemos que irnos rápido, bróder, Dos cristales más, por favor, el camarero comprendió enseguida, Nos toca grabar ahora, la emisora está que arde, Coño, no jodan más, esto hay que celebrarlo, Bueno, ¿cómo te fue en el viaje?, entonces, con esa simple pregunta me sentí dichoso, tomé la lata de cerveza entre mis dedos, me di un trago, Qué suerte tienes, Sergio Navarro, me dije, acabas de llegar y ya te ocurre esto, iba a contar el viaje a otros escritores, a quienes sangraban por la misma herida, aquello me permitía gritar, Coño, ahora sí estoy en La Habana, porque los escritores viajamos para eso, para regresar y contarlo entre escritores, Bueno, ¿cómo te fue en el viaje?, repitieron, y emocionado, a punto de agradecerles la pregunta, no tuve otro remedio que sentarlos en el avión, trasladarles mis propios sobresaltos, y permitir que aplaudieran nerviosos el buen aterrizaje, un tejano racista los iba a empujar en el aeropuerto del D.F., pero cambié de golpe aquella escena, preferí llevarlos a un pueblo pintoresco, Tlaquepaque, dije, y les mostré El Parián, la cantidad de bares en una sola cuadra, fotos de Pedro Infante, Negrete, María Félix, mis amigos tomaron un tequila en cada bar, subieron con entusiasmo a la Glorieta , disfrutaron la sonrisa de unas cuantas tapatías, Pon más Cristales, mi socio, grité, pero el Mariachis soltó su nota alta, Guadalajara en un llano, México en una laguna, cantaba a toda voz ese Mariachis, Pon más Cristales, mi socio, los colegas vibraron con la música, los tequilazos, el guitarreo, lloraron por exceso de picante en la comida, tortillas de maíz, frijolitos, guacamoles, México en una laguna, demasiado turismo para dos escritores, perdón, para tres, para seis, para siete, nunca pude precisar la cifra exacta, ellos suelen caminar frente a Coppelia, yo los invitaba, total, era el tipo más feliz de veintitrés, el triunfador del bar improvisado, tenía cien dólares encima, una mesa repleta de Cristales, un camarero atento, mis únicos recuerdos, lo demás, como siempre, entradas y salidas, se fueron los que tenían que grabar, quedaron otros, Guadalajara en un llano, México en una laguna, quería borrar de golpe aquella escena, Nos vamos de El Parián, les dije, basta de tanto Mariachis, tanto bar, tanto tequila, y todos, los siete, los nueve, los once, se vieron en el mismo carro, un buen carro, veloces por López Mateo, Independencia y por las otras calles que permitió mi memoria, contemplaron La Catedral , La asunción de la Virgen, un mural impresionante de Esteban Murillo, muchachos, nada menos que del siglo xvi, los mendigos de la entrada son tan centenarios como la construcción, vieron el Hospicio Cabañas, Pon más Cristales, mi socio, disfrutaron el Palacio del Gobernador, La Casa de Clemente Orozco, el Café Madoka, aquí Rulfo jugaba al dominó con sus paisanos, he llorado en una de esas mesas, muchachos, miren la preparatoria Juan José Arreola, la biblioteca Octavio Paz, la revista Luvina, la universidad, la feria, los stanes repletos, gente con libros, escritores, colas para que los famosos garabateen páginas, pero desde una mesa repleta de Cristales, frente a Coppelia, mis colegas entraron en el fuego de la ciudad, caminaron por el bulevar, se cuidaron del tropiezo con los carteristas, sintieron lástima por algunos limpiabotas, los que podían tener la misma altura de sus hijos, eso es triste, muchachos, Más Cristales, mi socio, disfrutaron bien la Plaza antigua, estilo colonial en todas partes, ay, España, nunca has podido apartar este cáliz, contemplaron la altivez de las mujeres, sus pestañas postizas, boquitas repintadas, medias estilo can can, compárenlas con las de veintitrés, abismal la diferencia, compañeros, calibraron la estampa de algunos policías, presenciaron la combustión del tragafuegos, advirtieron la ridícula actitud de los custodios, pegaron la nariz en las vidrieras, no se les ocurra entrar, muchachos, son tiendas de lujo, Camarero, pon más cervezas, mejor vamos al Tianguis de San Juan de Dios, caminaron hacia la enorme construcción, sintieron gritos, muchedumbre, pregoneros, tropiezos, dicen que los españoles quedaron locos, boquiabiertos quedaron, permiso, por favor, dejen pasar a estos muchachos, son escritores, un Tianguis vende de todo, permiso, en el siglo xv eran dos veces mayor que la ciudad de Salamanca, imaginen las caras de los españoles, el asombro de Cortés, cuidado, muchachos, el peligro acecha en los rincones, Tianguis es feria en lengua nahualt, tengan cuidado, economía sumergida al por mayor, aquí sobra el delincuente, antes vendían verduras, hierbas medicinales, semillas, mantos de algodón, navajas de obsidiana, loza labrada, loza bruñida, hachas, todo tipo de aves, animales, plantas, minerales, ahora venden eso mismo y mucho más, permiso, por favor, allí tienen un área de pulóveres, otra de efectos eléctricos, videos, computadoras, attaris, nintendos, vibradores, sombreros, zapatos, huaraches, mercancía organizada, miseria con orden, amigos míos, Camarero, pon más Cristales, ah, qué bien la pasaron, muchachos, ahora vamos a llegar a un Table Dancing, les dije y cambié de golpe aquella escena, el carro parqueó en un sitio oscuro, en la entrada nos miraron de reojo, eran dos guardaespaldas, custodios, o matones con bostezo contenido, esto es un Table Dancing, socios míos, humo de tabaco reciclado, música altísima, jevitas desnudándose, tequilazos, tetas al aire, mucho cuerpecito lindo en escenario, perdónenme, muchachos, no tengo otro remedio que subir, voy a subir, ya subí, estoy arriba, ustedes trataron de agarrarme, gritaron Sergio, no seas loco, Sergio, pero bailaba entre mujeres, insinuaba tocarlas, cerraba mis ojos, disfrutaba, me jugaba la vida al por mayor, había poca gente, menos mal, algunos sonreían, otros observaban asombrados, el resto, según el pago a un camarero maricón, se dejaban masturbar en los rincones, o mamar por la elegida, yo bailaba, el camarero recorría las mesas, me sonreía, ustedes gritaban que bajara, no seas loco, Sergio, pero yo no quise oír, poco me importaban esos gritos, las miradas, las sonrisas, el par de guardaespaldas, matones o custodios bostezando, por suerte, el camarero los detuvo cuando estuvieron a punto de subir, Que se divierta un poco, pareció decirles, Sergio, baja ya, compadre, gritaban ustedes, el mariconcito sonreía con la bandeja bajo el brazo, yo bailaba entre pezones que jamás volveré a ver, miren qué cosas, muchachos, no me bastó con eso y corrí a los camerinos, asustadísimos ustedes fueron detrás, tremenda nochecita, compañeros, junto a las muchachas, reflejado en los espejos, muerto de risa, mirando tetas, tocando culos grandes, me encontraron a mis anchas, algunas se cubrieron al principio, soy escritor, les dije, cubano y escritor, una pregunta, muchachas, ¿a qué viene taparse tanto ahora, si acaban de enseñar el alma allá afuera?, entonces entraron en confianza, muertas de risa dijeron que sí, papacito, tienes mucha razón, yo, embriagado por tantos tequilazos, y por los pezoncitos al alcance de mi mano, era el dueño absoluto de la carne, gritaba, reía, tremendo cubano este, decían ellas, pero llegaron ustedes, llegaron los malditos guardaespaldas, los vi por el espejo, iban a matarme a pescozones, ya estoy muerto, grité, ustedes serán testigos, muchachas, ellas reían a pierna suelta, muerto en un Table Dancing de mierda, los guardaespaldas se acercaron, pusieron sus manos en mi hombro, los miraba por el espejo y me reía, estaban a punto de joderme esos tipos, pobre de mí, compañeros, ustedes miraban la película detrás, yo sólo sentía las manos en mi hombro, madre mía, estaba literalmente muerto en el Table Dancing, ¿Quién es el dueño aquí?, grité con fuerza y vacilaron, no supieron qué hacer, me quitaron sus manos de encima, instinto de conservación, muchachos, Soy yo, señor, dijo alguien más espantado que los guardaespaldas, Pues venga y siéntese aquí, dije yo, entonces un mejicano gordo salió detrás, Mande, señor, ¿Tú sabes quien soy yo?, Escritor cubano, señor, Muy bien, veo que lo sabes, ¿qué tiempo llevas en este negocio, muchacho?, Sólo dos años, señor, ¿Lo compraste?, Herencia de mi padre, señor, ¿Quieres que te diga una cosa?, Mande, señor, Eres joven, ¿qué edad tienes?, Veintidós años, señor, ¿Pues quieres que te diga una cosa?, Mande, señor, Me interesaría llevarme conmigo a la china, así le dije a ese gordo, qué salida, qué frase para evitar los pescozones, todos se murieron de risa, incluidos los propios guardaespaldas, Pos eso tiene algunos contratiempos, señor, dijo el gordo, y ustedes no lo podían creer, por más que miraban la escena no lo pudieron creer, al día siguiente, cuando abrí los ojos, vi una pierna encima de la mía, un cuerpo encima del mío, y tampoco lo pude creer, me pregunté muchísimo qué rayos hacia esa china en mi habitación, enterita, durmiendo a plenitud, roncando incluso, Pon más Cristales, mi socio, última vuelta, caballero, se acabaron los cien fulas, pero no tiene importancia, estoy amplio en pleno veintitrés recordando a una china preciosa, porque los escritores viajamos para eso, para regresar y contarlo entre escritores, para nada más, ya me voy, los dejo en la mesa de un bar improvisado, terminen sus Cristales con calma, voy a cruzar veintitrés conteniendo el mareo, y la cruzo, normal, derechito, como si jamás hubiera ingerido una sola cerveza, les digo Adiós, muchachos, ya nos volveremos a ver, ahora necesito alquilar una máquina antigua, hago señas, quiero dormir amplio durante el recorrido, estoy satisfecho, a punto de montar soy un hombre satisfecho, pero me llaman y no son escritores, son policías, dos policías, ah, mi Habana, qué singular eres, carajo, no sabes cuánto te extraño, acaban de pedirme el carné de identidad.

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Konchalovsky hace rato que no monta en Lada.

Hoy va de trovadores, en Cuba un guitarra e ingenio , cantautores por doquier, mucho talento.

Frank Delgado, nació el 19 de octubre de 1960, en Consolación del Sur, Provincia de Pinar del Río.
(aunque en wikipedia lo dan por nacido en Minas de Matahambre, cualquiera de las dos vale con esos nombres pinareños tan evocadores)
Proveniente del movimiento cultural universitario, donde había obtenido ya varios premios en diferentes festivales, Frank Delgado se revela como un cultor de las estructuras y ritmos del son cubano. Al finalizar la década del 70, irrumpe en el panorama nacional cubano una nueva generación de trovadores conocida como “Novísima Trova” o “Generación de los Topos”. Aunque herederos de la Nueva Trova, su propuesta era diferente tanto literaria como musicalmente.Su obra se conoció e interpretó inicialmente por los principales grupos cultivadores del género, que llevaron a los primeros planos de la preferencia temas como “Orden del Día” o “Río Quibú”.Su trabajo en Cuba se ha expandido, desde los pequeños escenarios universitarios hasta sus recitales en el Teatro Nacional y la Casa de las Américas, con amplia afluencia de público.

Más de 120 ciudades de 14 países, como Angola, Etiopía, España, Portugal, Francia, Alemania, Suecia, México, Brasil, Chile y Argentina, han disfrutado las canciones e historias de este juglar itinerante que ha compartido escenarios con Silvio Rodríguez, Fito Páez, Daniel Viglietti y Luis Eduardo Aute, con favorables opiniones de la crítica en los medios especializados.

Sus obras se sustentan en letras de factura impecable -algunas de las cuales han servido de banda sonora para radio, televisión y cine- narrando historias de amor, haciendo crónica social, y crítica sobre la realidad cubana actual, con una mezcla de sutileza y humor popular, arropadas por algunos acordes y ritmos profundamente cubanos.

Todo esto sumado a su capacidad de improvisación, simpatía y poder de comunicación para llenar espacios y acaparar la atención de los espectadores.

Os he hablado de los rusos en Cuba, esta canción de irónica nostalgia es buenísima:

Y esta deliciosa “Carta de un niño cubano a Harry Potter”

Ja, já…..Mira Harry Potter vete a embaucar a tu abuela!! Jarajá….llegate un día a la Habana y aprende magia cubana,,,

Una tarde habanera en una velada cumpleañera vino a tocar Erick Sanchez, y sacó todo su repertorio; influenciado por Frank Delgado al que ha acompañado en numerosos conciertos, sus letras y música nos deleitaron; nos explicó cada una de esas canciones, la ironía y lo difícil que en Cuba es hacer arte al filo de lo imposible. Erick Sánchez; cantante , compositor y guitarrista. Nació en ciudad de La Habana, Cuba, el 13 de junio de 1969. Su vocación musical comenzó muy joven cuando aún sin tocar ningún instrumento cantaba a capella. 

El tema que viene a continuación  tema fue dedicado por el cantautor a los cubanos que abandonaron el país durante el éxodo del Mariel en 1980 después de ser sometidos a crueles actos de repudio, donde se les golpeaba, se les tiraba huevos, papas y se les llamaba escoria, lumpens y antisociales para, al cabo de los años, ser recibidos con los brazos abiertos en Cuba porque ahora son trabajadores bien pagados en Estados Unidos, hombres de negocio y personas que la dictadura de los Castro necesita recibir porque gastan mucho dinero en Cuba

Otra canción de la que no tengo ahora la música, habla de una novia hija de algún preboste de Petróleos de Venezuela que tuvo (una jevita, en el argot) que le cacareaba todo el rato que iba a la Alianza Francesa, el summum. Os dejo la letra…

Ella era de la alianza francesa
Yo la conocí en la alianza francesa
Mamá
Ella era de la alianza francesa
Mi jevita de la alianza francesa
Mamá
Como a mi me gusta el ritmo del reggaeton
Y me volvió loco su naturaleza
Me pase con ficha de su especulación
Y de lo poco que llevaba en la cabeza
Pero era de la alianza francesa
Yo la conocí en la alianza francesa
Mamá
Ella era de la alianza francesa
Mi jevita de la alianza francesa
Mamá
Hija del gerente de una corporación
De familia con delirio de grandeza
Pa’ mi que soy el fulminante de la explosión
Un poeta de la calle del barrio de Luyanó
Y estudiante de economía pa’remachar
Y amiguita de una nieta de su alteza
Automáticamente le descargué pa’atrás
Al color de su bandera
Marti me enseñó a no entrar
Pero era de la alianza francesa
Yo la conocí en la alianza francesa, mamá
Ella era de la alianza francesa
Micky micky de la alianza francesa
Mamá
Punto fijo de la macumba y la fiesta house
Cuarto bate con el ron y la cerveza
Nada mas parecido al mito del pavo real
Hecha a mano por afuera pero adentro falsedad
Era cubo con agua fría su vanidad
Su colmillito de oro y su fineza
Pero a mi lo que me llamó la curiosidad
Fue el ambiente del que vino
A hacerse la intelectual
Y que era de la alianza francesa
Que la conocí en la alianza francesa
Mamá
Sivuplé
Ella era de la alianza francesa
Mi mulatica con mayonesa
De la alianza francesa, mama
Ella era de la alianza francesa
Una jevita de la nobleza
De la alianza francesa, mama
Ella era de la alianza francesa
El combustible de pedevesa
De la alianza francesa, mama
Ella era de la alianza francesa
Tremenda delicadeza
De la alianza francesa, mama
Ella era de la alianza francesa.